8 apellidos vascos y un seudónimo de mierda.

Películas dignas de un tacto rectal previo a una colonoscopia agresiva que entusiasman a la gente. Y es que las pruebas médicas traumáticas siempre son muy del agrado del público.

Por Javier Marquina.

Gora Euskadi manque pierda.

Iba a dar muchas vueltas sobre esto, pero creo que no merece la pena. 8 apellidos vascos es una puta mierda. Mala. Malísima. Mala de solemnidad. Y con eso creo que se resume a la perfección todas las cualidades fílmicas de esta célebre y popular película. Siento que esta opinón me desacredite como crítico o espectador que opina sobre algo que ha visto, pero tampoco tengo mucho prestigio que defender. Para los ofendidos o simplemente sorprendidos, voy a tratar de explicarme.

Que una bazofia sea un éxito total y rotundo en taquilla no es algo sorprendente. Zapatero ganó dos elecciones seguidas y luego Rajoy está siendo Presidente con mayoría absoluta, así que el criterio ciudadano es, aunque respetable y soberano, de dudosa rigurosidad y nulo espíritu crítico. La mierda, cuando viene adornada y es fácil de digerir, lo peta. Triunfa. Se convierte en algo popular y rompedor. Muchas veces este proceso sucede de una manera soterrada e inapreciable. Empieza con un runrún sordo que, apoyado por una potente campaña publicitaria y el imparable boca a boca, se convierte en, nada menos, la película más taquillera de la historia del cine español. Esto no sería mucho más preocupante que las décadas que nuestra inteligencia lleva sufriendo a personajes como la Esteban en Sálvame, si no fuera porque llegado el tiempo de los insignes premios de la augusta Academia del Cine Español, a este mojón digno de letrina de campamento con disentería van y le dan unos cuantos premios. Y señores. Ahí sí que nos estamos equivocando.

Puedo entender que el público en general, necesitado de adalides llanos y sencillos que le arranque una sonrisa y les haga olvidar tantos sinsabores, se haya volcado como una marabunta ansiosa de carnaza en el apoyo taquillero a esta película. Cuando la vida nos desespera, todos necesitamos reírnos. Lo que ya no entiendo es que, además, se haya nominado a este pastel execrable, tópico y simple para que participe en unos (cada vez más deplorables, horteras, sosos y rancios) premios del cine español. Y encima que se los den en algunas de las categorías. Los premios deberían velar por las cualidades académicas de las películas. No hablo de tostones infernales que no entiende ni dios, sino de actuaciones, guiones y direcciones bien hechas. Con talento. Con ARTE. ¿Dani Rovira? ¿En serio? ¿Por qué? ¿Por hacer de Dani Rovira? Venga, no me jodas. Sólo hay que ver la película para darte cuenta DE LO MALO QUE ES COMO ACTOR. Impostado, rígido, haciendo una y otra vez de sí mismo. Como tantos otros actores, sin duda, pero es que a esos maniquís carentes de registros no hay que darles premios. Dani Rovira con cara de Dani Rovira. Poniendo acento vasco. Ah. Claro. Igual ha sido por eso. Es que lo de poner acentos es algo muy jodido. Ya lo decía Stanislavski: “Tú pon un acento extraño, y tienes el premio asegurado”. Que no digo que el chico no sea simpático, tenga madera de cómico y tenga su gracia, pero es que a mí Chiquito de la Calzada también me hacía mucho de reír y nunca le dieron un Goya por “Condemor, el pecador de la pradera”. No sé si me explico. Lo de Karra Elejalde sí lo entiendo. El acento le sale bordado. Claro que él es vasco. Igual es por eso. Clara Lago es muy mona. Morena, delgadita, muy resultona. Y aunque lleva las mismas bragas toda la película, la verdad es que tiene su morbo. En la película es vasca aunque podría haber sido de Torrelodones y nadie se habría dado cuenta. Una vasca que no parece vasca, haciendo muy mal de vasca en el epicentro de todo lo abertxale. Y olé. Carmen Machi (la mejor con diferencia) hace lo que mejor sabe hacer. Pero si de verdad la quieren ver haciendo un papelón, les recomiendo “Que se mueran los feos” una película, además, muchísimo más divertida. Vamos, un elenco estelar nunca visto en una película nacional. Si Paco Martínez Soria levantara la cabeza…

El hombre con rayos X en los ojos.

Lo que me lleva al segundo problema que me planteó la película. Ya que hablo del de Tarazona, famoso por hacer película tras película cargada de los tópicos mas bochornosos y carpetovetónicos, me sorprende que una comedia basada en ellos haya triunfado como la Coca-Cola en esta sociedad tan plural, avanzada y progresista. Ya sé, ya sé. Lo que hace 8 apellidos vascos es coger todas esas ideas preestablecidas sobre vascos y andaluces, ponerlas frente a nosotros en una pantalla de cine y hacer que nos riamos de ellas por su ridiculez implícita. Pero es que a mí entender, cintas como “La ciudad no es para mí” hacían exactamente lo mismo, claro que incluyendo al final un mensaje aleccionador y moralizante en el que la familia y el amor como elemento vertebrador de la sociedad, acababan triunfando frente a todos los contratiempos… Ey… Espera un segundo…¿no es ése el mismo final que en 8 apellidos vascos?

Lo que quiero decir, es que cada vez que una producción extranjera llega a España para rodar y al final lo único que acaba saliendo de nuestro país son los toros y los encierros, las flamencas, las fallas valencianas y la Semana Santa (a veces incluso todo junto en las misma ciudad y al mismo tiempo), ponemos en grito en el cielo presos de esa indignación entendible que nos hace reclamar ese “somos algo más que sol y toros”; algo, por otra parte, muy lógico en un país de una riqueza cultural, artística e histórica como el nuestro. Sin embargo, si lo hacemos nosotros, si llenamos una película patria con todos esos mismo tópicos manidos, pueriles (y muchas veces ciertos) en los que el vecino es objeto de mofa por pura sobreexposición, entonces todo perfecto, todo hace mucha gracia y todo el mundo va al cine. Que está muy bien eso de burlarse de uno mismo, pero no deja de ser La ciudad no es para mí 2.0. Y con premios.

En fin. Que lo de los Goya es, año tras año, un crimen para la inteligencia del espectador medianamente exigente no es nada nuevo. Que en el cine español, al igual que ocurre con todo los demás cines del mundo, lo que triunfa es a menudo una boñiga fétida pero muy entretenida, tampoco. Lo triste es que de mezclar estas dos cosas, me haya visto obligado a ver una película que ya intuía cochambrosa, y que, además, ha acabado siendo una pastelada infame cargada de amor fraternal entre los pueblos de esta España una, grande y libre.

Sólo me habría faltado ver a Los del Río cantando lo de “Sevilla tiene un color especial…” en plan apoteosis romántico……………………………..

Pues eso.

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Acerca de Javier Marquina 196 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

9 comentarios en 8 apellidos vascos y un seudónimo de mierda.

  1. AMÉN. Reconozco que la vi en el cine, y confieso que no me disgustó (pese a lo previsible que era). Sin embargo sí que es verdad que me reí lo justo (sobre todo con Elejalde) y me sentí bastante extraño mientras el resto de sala se partía con muchas de las bromas estúpidas y previsibles. Pese a eso, y como bien dices, una película así no debería estar en los Goya (en los que se supone que se premia la calidad).

  2. La verdad es que he sido incapaz de acabar el artículo, y es la segunda vez que lo intento. Tras la introducción, que ya me ha parecido una mierda, he intentado ponerle ganas. Pero claro, lo siguiente es desacreditar al espectador y menospreciar su criterio. No encuentro razones para seguir leyendo.
    Tengo una máxima: si algo triunfa puede ser o bien por su campaña de marketing o porque tiene algo bueno o muy bueno. Si no sé verlo ni respetarlo, mejor me dedico a otra cosa, porque si creo que todo el mundo es gilipollas me estoy desacreditando. Eso, o escribo para una minoría y por tanto, soy incapaz de inculcar mejores criterios a mis congéneres, o incluso sólo lo hago para mí mismo, lo cual puede rozar lo enfermizo.
    No seré yo quien venga a criticar al crítico, al menos no seré yo quien lo haga en una plataforma como esta. De hecho, si estoy escribiendo esto es porque creo que cosas como estas nos perjudican. Sí, incluso te perjudica a ti. No he llegado, como digo, a leer tu opinión así que no la critico, me meto con la forma de exponerla.
    El éxito no es casual aunque pueda producirse por una casualidad. Cada caso es analizable, pero si hablamos de 8 apellidos vascos, ni siquiera la vendieron mucho, casi ni la vendieron bien. La vendió el boca a boca. Cuando la mayoría del público sale contento de una sala de cine, cuando ha pasado un buen rato, hay que saber porqué. Eso es lo que hay que analizar, y si piensas que es porque son una panda de ignorantes, es que algo falla. En ti, no en ellos. Y si encima estás contento con ello y no haces nada para cambiarlo, más que mofarte, algo falla dentro de ti.
    Saludos.

    • Como bien dices, todas las opiniones son respetables, la tuya y la mía. Yo intento, al menos, sufrir lo que critico y verlo hasta el final. Entiendo que no te guste mi forma de escribir (muy libre eres de ello) y que no puedas acabar el artículo, pero quizás para hablar de él, o de su autor, al menos deberías acabarlo y, entonces sí, decir con propiedad que te parece una mierda.

      Siento discrepar con eso de que si algo triunfa es porque algo bueno tiene que tener. Hay miles de ejemplos que demuestran lo contrario. Pasar un buen rato tampoco es sinónimo de calidad. Es meritorio, sin duda, pero yo he pasado buenos ratos con muchas películas malas. Malas para todo el mundo. Malas de solemnidad. La pena es que con ésta, ni siquiera he pasado un buen rato. Puestos a elegir, me reí mucho más con Airbag, que sin ser una buena película, si me pareció mucho más transgresora y divertida.

      Permíteme también que discrepe con lo del criterio popular. A Sálvame o a 50 sombras de Grey me remito.

      Dicho esto, muchas gracias por tomarte la molestia de pasarte por aquí y dejar tu opinión, algo que siempre valoramos mucho en la Isla, y por haber intentado por dos veces leer mi humilde reseña.

      • Todas las opiniones son respetables, pero no todas las opiniones son respetuosas. Sin ir más lejos la tuya, incluso la mía. Cuando escribimos debemos ser conscientes de lo que hacemos, esto no es un GIF de 2 segundos, si comienzas de esa forma lo más lógico es que mucha más gente de la que te lee deje de hacerlo.

        Iba a decir que respeto tu opinión sobre que hay cosas que triunfan sin más, me niego a pensarlo, es ser derrotado. Es creer que somos idiotas y tontos de baba. Así que no, no la respeto ni las comparto.

        Los ejemplos que citas, responden a una campaña de marketing perfecta, y eso es un mérito, mérito para todos los que nos dedicamos a ello ((a la publicidad)). Que Justin Bieber no cante un pijo o no sea un buen artista no quiere decir que el éxito sea porque quien lo oye tenga un retraso, si no porque el publicista ha utilizado los puntos débiles de un público sensiblemente potencial. En el caso de 50 sombras de Grey, utiliza un tema tabú dirigido a quien más compra libros ((mujeres de entre 30 y 50 años))con una narrativa sencilla y colocando elementos que desde siempre han triunfado como es la erótica del poder. Que la forma en la que algo se lleva a cabo sea una mierda no es incompatible con que tras cada gran triunfo haya un genio, o un buen profesional.

        Obviamente estamos en la antípodas respecto a esto, tú crees que hay gente gilipollas y yo no. Lo que si te aconsejo, es que le des una vuelta a tu planteamiento, porque puedes acabar pensado que incluso tu público, puede resultarle gilipollas a otra persona, y es una espiral que no aporta nada.
        Saludos

        • Pretender que Ocho apellidos vascos es una buena película con argumentos como el “éxito” es lo mismo que defender que MacDonalds es un “buen restaurante escoces” a la vista de su cuenta de resultados.
          La saga “Torrente” es,sin duda, una obra maestra del cine.

  3. Interesante artículo. Aún mejor si se corrige ese “hacer de reír” por “hacer reír”. No podemos criticar la cultura de un país de pandereta si cometemos ‘dequeísmos’ de ese calibre.

  4. Tampoco es que haga de sí mismo, a ver si me explico, me he encontrado con Dani Rovira varias veces y viene a ser todo lo contrario a lo que muestra: un seco, borde, frío… otros amigos que lo han encontrado también se llevaron la misma sorpresa. Dani Rovira es un personaje (literalmente), él no es tan simpático ni tan alegre como parece.

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