8HOUSE: ARCLIGHT. El poder de la sangre.

Cuando piensas que todo está inventado y que no se pueden crear nuevos universos, aparece 8House y te revienta en la cara. Por perdedor.

Por Joe Runner.

¿Os ha pasado alguna vez que estáis en una galería de arte y quedáis totalmente absortos por una pintura que muestra un mapa increíble, lleno de color y vida? ¿O la típica película que te da absolutamente igual de qué narices vaya la trama porque la ambientación te tiene atrapado por completo? Si nunca te ha pasado algo así, enhorabuena, no vas a entender a qué me estoy refiriendo. Pero si conoces bien ese sentimiento, creo que este cómic es para ti. Así, sin más. Personalmente, soy de los que adoran los juegos de la saga Souls o el Shadow of the Colossus en gran medida por sus mapas y escenarios, amén de que sus enemigos derrochan creatividad por los cuatro costados. Creo que no puedo daros un ejemplo mejor para iniciar esta introducción al cómic de 8House, que bebe mucho de estos planos grandilocuentes en los que la imaginación desbordante son el motor geográfico de sus mapas, además de sus habitantes. Habiéndoos dado estas referencias, quizá os podréis hacer una idea de cuáles son sus puntos fuertes y cuáles sus defectos, pero si no tenéis ni idea de a qué me refiero, tranquilos, es momento de comenzar la reseña.

En un mundo muy lejano, o al menos muy diferente del que conocemos ahora, las sociedades están formadas por distintas clases o estratos sociales de seres humanos andróginos en los que la servidumbre y la fuerza de la sangre son las piedras angulares de su estilo de vida. Rodeados de un mundo en el que la magia, la alquimia y la fantasía están a la orden del día y conviven como si nada, nos encontramos con Sir Arclight, un joven caballero que vive por y para su señora, una antigua matriarca que perdió su cuerpo en extrañas circunstancias y ahora es una especie de entramado de ramas secas antropomórfica. Juntos descubren que los animales encargados de crear (y ser) los lindes entre las distintas familias de sangre están muriendo o transformándose en algo extraño, por lo que decidirán intentar averiguar qué está sucediendo y quién está detrás de los hilos que manejan el cascarón vacío que es el cuerpo de la señora de Arclight, aunque tengan que enfrentarse a seres terroríficos para ello. Eso sí, siempre y cuando la probabilidad cuasi infinita de que pueda suceder cualquier tipo de situación esté más o menos controlada…

Para qué nos vamos a engañan, el universo está tan bien montado y da para tantísimo juego que importa bien poco de qué vaya la trama principal. Lo realmente atractivo del guión de Brandon Graham es que no trata al lector de estúpido y de manera directa deja casi todo por sabido, siendo éste último el que tiene que ir conectando las piezas para darle a todo un contexto y una lógica final. Seguro que no nos encontramos ante la mejor historia que se haya contado jamás, pero es que tampoco es necesaria. Es más, desde que comienza a arrancar la acción nos damos cuenta de que todo va a ser de manera más contemplativa que mediante el frenetismo lógico de este tipo de series. Eso no significa que no vayamos a encontrar momentos de “verdadera acción“, pero en el arco que estamos comentando se deja un espacio para la observación del lector. Y es que, como bien he comentado sobre las infinitas oportunidades que da este tipo de universo, el título en realidad va saltando de historias y personajes, pese a que en el primer tomo solo se centren en Arclight y sus periplos.

Existen dos razones por las que 8House se ha convertido en uno de los cómics que sigo a ritmo americano. El primero está bastante claro a estas alturas: el apartado artístico. Porque sí señores, Marian Churchland en ese apartado sigue demostrando que es una de las mejores dibujantes que existe en el noveno arte y no sólo porque nos muestre un bestiario digno de admirar y unos paisajes totalmente magnetizantes para el lector que guste de esas panorámicas, sino porque narra mejor visualmente que su compañero con diálogos. La segunda es algo más retorcida, pero he decidido llamarla: el mundo onírico. Desde que el maestro Moebius demostrase que el límite de un dibujante y su universo estaban donde éste quisiera, han habido muchos que han intentado imitar estas realidades plásticas, consiguiéndolo muy pocos. Creo que Graham lo consigue a las mil maravillas en este título, dejando espacio para que otros artistas como Xurxo G. Peralta, Fil Barlow, Helen Maire o la misma Churchland puedan aportar su granito de arena en todo este universo abierto. La realidad de todo esto es que siempre se rodea de artistas muy diferentes entre ellos, pero que también saben desmarcarse del tipo de arte que acostumbramos a ver en el resto de cómics actuales, dejando un sello de identidad único.

Creo que la frase que mejor podría resumir qué narices es 8House es: “una serie totalmente abierta a un nivel casi exponencial”. Lo bueno de todo esto que es que con casi toda seguridad, todo se dividirá en diferentes arcos argumentales que no necesitarán del resto que componen la serie para poder leerlos con total tranquilidad de perdernos en mitad del camino, aunque al final esto también pueda llegar a jugar en su contra con el paso del tiempo. La mala noticia que sí nos afecta de manera directa es que esto no está publicado en nuestro país y tampoco es que se tenga noticias de que vaya a serlo en breve. Es una puesta arriesgada por todas las partes que rodean al noveno arte: editoriales, autores y lectores. Fijaos si la cosa es fuera de lo común, que al final de cada uno de los números nos encontramos con breves historias narradas en un idioma en clave que se nos muestra su significado, como cuando de niños creábamos nuestra propia lengua en código. Lo dicho, una rara avis que me encanta, se mire por donde se mire.

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Acerca de Joe Runner 26 Articles
Cuenta la leyenda que un zhéroe entró en una isla llena de cabezas cortadas...

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