9 Películas superheroicas del siglo pasado y 1 clásico instantáneo.

Ahora que las películas de superhéroes parecen estar de moda y han entrado a formar parte del imaginario popular, quizás convenga recordar aquellos momentos en que las cosas no parecían tan fáciles, cuando la salida de una nueva película basada en los personajes de los cómic que leíamos (o aunque sólo fuera con un regusto superheroico) era un acontecimiento de primera línea en nuestra vidas.

Por Javier Marquina.

El ser humano es sorprendente.

Hemos asimilado con total normalidad el hecho de que llevamos en el bolsillo tecnología que hace 30 años era considerada descabellada y digna de películas de James Bond. Y, asumámoslo, los zapatófonos eran bastante más cutres. Y hacían menos cosas.

Algo parecido ha sucedido con esa que generación que vio en el cine Indiana Jones en busca de Arca Perdida y tuvo pesadillas con el Ángel Vengador, salió con cara de idiota ante el final abierto de El Imperio Contraataca y quiso comprarse una mochila con luces chulas que disparara un haz de protones que no se podía cruzar tras disfrutar como un enano con Los Cazafantasmas. Hemos pasado de emocionarnos con las entrañables escenas grabadas en stop-motion al estilo del genial Ray Harryhausen, a encontrar defectos en infografías espectaculares que generan mundos enteros. Imaginad alguna de las escenas de Los Vengadores grabadas con muñecos de plastilina. Imaginad a Iron Man volando tumbado sobre una tabla y ante un croma azul. Pues sí. Pero no.

Debí parar en la segunda.
Debí parar en la segunda.

Mi memoria sobre películas de superhéroes comienza con Superman. Y no es mal sitio por el que empezar. Es sorprendente el esfuerzo y la cantidad de medios que se dispuso para esa película. Incluso se subió el nivel con Superman 2. Para luego perder el rumbo y el sentido con las siguientes dos películas. De mala a bochornosa sin pasar por caja. ¡Yo te maldigo Richard Pryor! Tras muchos años de sequía, llegó el Batman de Tim Burton y nos pasó algo parecido. Una primera parte que enloqueció a todo el mundo, creando una fiebre nunca antes conocida por el personaje de DC Comics. Una segunda entrega muy superior a la primera y a partir de ahí la cuesta abajo hasta los trajes con pezones y los batmoldes para magdalenas. ¡Yo te maldigo Joel Schumacher!

Después, y tras unos cuantos años de producciones cochambre, Marvel decide saltar a la palestra, y nos regala X-Men 1, mejora de manera exponencial con X-Men 2 y se derrumba con X-Men 3 (a pesar de que, curiosamente, esta última tiene sus fans). Podríamos hablar de Spider-Man 1, 2 y 3, pero el patrón es exactamente el mismo. ¿Alguien sabe lo que pasa con las terceras partes? Incluso del Batman de Nolan con su estupenda primera parte, su magistral segunda y su lamentable tercera. ¿Veis? Es una especie de maldición que azota el buen cine superheroico.

Por entre los espacios, se nos cuelan con más pena que gloria algunas cintas que los fans acérrimos pagamos por ir a ver, desde las dos partes de Los 4 Fantásticos, pasando por Punishers diversos, magos y motoristas, jueces con cara de actor famoso,  Green Lanterns, regresos del superhombre y otros accidentes cataclísmicos que es mejor no nombrar. Y luego está Iron Man. Iron Man como piedra sobre la que se edifica una estructura que desemboca en la hasta ahora, película de superhéroes definitiva. Sí. Estoy hablando de Los Vengadores, ese espectáculo completo y a todo color que todos los enamorados de las capas y el spandex deseábamos ver. Los Vengadores, la película de ‘supers’ definitiva.

El problema es que ahora no nos conformamos con menos. Nosotros, que hemos sufrido telefilmes casposos de Lou Ferrigno rompiéndose la camisa como un gitano de boda bañado en sirope de menta. Nosotros que nos hemos tragado superproduciones míticas como Catwoman, donde ni con el traje acertaron, o el Daredevil de “pelucas” Affleck, la mefítica Spawn o la innombrable Spirit. Nosotros, que buscábamos por una incipiente Internet horrores de bajo presupuesto producidos por Roger Corman o protagonizados por Shaquille O’Neal (*) y sufrimos la humillación de ver a nuestros héroes tratados como víctimas de un síncope nervioso. Ahora que nos han dado caviar, no esperamos menos. Y claro, así nos va.

Reflejando de manera fiel al superhéroe de la vida real.
Reflejando de manera fiel al superhéroe de la vida real.

Lo que viene a continuación es una colección de 10 películas ordenadas de forma cronológica. Algunas (la gran mayoría) engendros del averno. Otras (pocas) cosas que hay que ver de forma inexcusable y obligatoria. Muchas de ellas cintas con presupuesto cochambre y efectos de estar por casa. Algunas muy conocidas. Otras no tanto. Algunas ejemplo de lo mucho que podemos hacer con imaginación y talento. Todas con su grado variable de caspa y ejemplo de lo poco que hay que esperar después de ver chapuzas como X-Men Orígenes: Lobezno. Películas de ese tiempo en el que no regalaban figuras de Tony Stark con el Happy Meal. Espero que al menos la lista resulte curiosa.

1.- Batman (The Movie). 1966.

La mítica serie protagonizada por Adam West y Burt Ward es un icono pop que nadie puede discutir. Podríamos aplicarle una serie de anglicismo con cierto regusto peyorativo del tipo “camp, kitsch o bizarre”, pero la verdad es que en su momento fue toda una revolución, llena de esa estúpida inocencia que envenenó al mundo en la década de los 60. Fruto del éxito de la serie de televisión es esta película, obra de culto innombrable en la que podemos ver a la habitual galería de villanos entre los que destacan grandes actores como César Romero haciendo de El Joker o Burguess Meredith como El Pingüino.

Indescriptible, inclasificable, aberrante, delirante. Es hora de bailar sin pausa el Batusi. Biff! Klonk! Pow! Kapow!

2.- Spider-Man. 1977.

Aterradora. No tengo otra forma de describir esta película. Ver a Spiderman correteando por el techo como una cucaracha lisérgica es algo que uno no puede olvidar con facilidad. Una de esas imágenes que te asaltan en sueños y te hacen gritar de terror. El horror del Coronel Kurtz es un caniche teñido de rosa al lado de esto. Para estómagos fuertes y corazones poco sensibles. Los que se adentran en las tripas de esta película corren el riesgo de caer en las insondables simas de la locura. Avisados estáis.

3.- Condorman. 1981.

Hubo un tiempo en que la gran compañía creadora de sueños se dedicó a hacer películas encantadoras y cutres de verdad con Kurt Russel como estandarte. Después, cuando el niño se convirtió en adulto y fue redimido para el cine por John  Carpenter,  continuaron haciendo películas cutres, pero no tan encantadoras. No he reunido todavía el valor de ver Condorman otra vez, pero recuerdo haberla visto de niño, como en una nebulosa llena de irrealidad, alas artificiales y hedor Disney. En YouTube no es difícil encontrarla completa, y más de una vez la he querido volver a sufrir, pero no he conseguido reunir suficiente valor para hacerlo. Ni suficientes drogas.

4.- La Cosa del Pantano. 1982.

Wes Craven ya había rodado La última Casa a la izquierda y Las colinas tienen ojos cuando vomitó sobre el mundo esta adaptación espantosa del personaje creado por Len Wein y Berni Wrightson. Alan Moore aún no había llegado a la colección a escribir la Historia y cambiar para siempre el rumbo del los cómics de superhéroes, lo cual es un alivio, ya que probablemente, si esta adaptación se hubiera hecho durante su etapa, habría asesinado a Craven con un cutter y unas pinzas de depilar y nunca podríamos haber disfrutado de ‘Shocker: 100.000 voltios de terror’. Hay que ver la de cosas que se tienen que juntar para poder seguir consumiendo cine cochambroso. Dios camina por caminos inescrutables, escribe con renglones torcidos y permite que la serie Z nos contamine el alma.

5.- Superman IV: En busca de la paz. 1987.

Al ver a Gene Hackman participar en una producción de este calado, denigrante para la inteligencia, la moral y el espíritu, uno comprende con meridiana claridad el concepto: “de algo hay que vivir”. Todo es tan cutre, que parece que estás sufriendo un episodio de los Power rangers. Esperas que en cualquier esquina aparezca un  monstruo gigante con la cara del Pulpo-Piña y devore al héroe, al villano, al guionista y a cualquiera de los que permitieron que semejante engendro viera alguna vez la luz. Ojalá. Infumable de verdad.

6.- Darkman. 1990.

Primer alto en el camino. Primera película de la lista que sí merece la pena ver. Sam Raimi haciendo cine de superhéroes de verdad, y además con la carga de humor socarrón y bestia que todos echamos de menos en sus películas de Spiderman. Liam Neeson, Frances McDormand y todos esos detalles que hacen que Raimi me guste tanto cuando sabe ser él mismo. Una recomendación encarecida para todos aquellos que no la hayáis visto. Uno de esos recuerdos personales de la adolescencia, de esos momentos en los que el cine se convierte en un lugar maravilloso donde disfrutas y te diviertes. Serie B camuflada que engrandece a la serie B. Canelita en rama para los amantes del género.

7.- Capitán América. 1990.

Antes de que Chris Evans se enfundara el traje del Capitán América en El Primer Vengador (no diría que lo que le hiceron vestir en Los Vengadores fuera un traje. Digamos que eso estaba más cerca de un híbrido de skijama y batamanta) hubo un tipo llamado Matt Salinger al que vistieron con un disfraz alquilado en una pirotecnia, le dieron un frisbee muy grande pintado de rojo y blanco y le lanzaron a combatir una amenaza nazi tan cutre como él. El ubicuo Menahen Golan, productor insigne al frente del Cannon de obras magnas como la anteriormente citada Superman IV, Desaparecido en Combate, American Ninja, Masters del Universo o la inconmensurable Contacto Sangriento, nos castiga con esta producción vergonzante que nunca debió salir de los pozos inmundos dónde fue concebida. Un crimen contra la humanidad y cualquier forma de vida, terrestre o extraterrestre.

8.- Los 4 Fantásticos. 1994.

Las patillas de Reed Richards. Eso es lo que define a esta película. No hay nada más allá. Y es que ni siquiera las patillas blancas de Reed Richards están bien hechas. Roger Corman, capaz de lo mejor y lo peor, dándonos esta vez lo más horrible que su cartera de producción puede ofrecernos. Aburrida. Infame. Abyecta. Vil. Voy a por el diccionario a ver si encuentro más sinónimos. Si Jack Kirby levantara la cabeza…

9.- Mystery Men. 1999.

Me gusta esta película. No sé muy bien la razón, pero me gusta. Quizás porque refleja con acierto dos facetas intrínsecas al mundo superheroico que adoro: lo épico y lo absurdo.  Un reparto excepcional. Una historia delirante. Un malvado que se llama Casanova Frankenstein y Jeneane Garofalo lanzando la calavera de su padre metida dentro de una bola de billar como letal arma arrojadiza. Mención aparte merece ese trasunto de Lobezno de caja de arena para gatos llamado Mr. Furioso. Aunque sea Ben Stiller. Diversión pura y dura.

10.- Súper. 2010.

Y llegamos a la joya de la corona. Al cásico instantáneo. Al peliculón.

Soy de esos que después de ver la película de Kick Ass salió del cine con un profundo sentimiento de desesperanza hacia la raza humana. ¿Cómo se podía acabar tan mal algo que había empezado tan bien?; ¿cómo se podía subvertir tanto el espíritu original del cómic y aún así contar la aquiescencia del autor?; ¿cómo alguien podía haber rodado una mierda de semejante tamaño? Esas eran algunas de las preguntas que no paraban de girar en mi cabeza. Afortunadamente, dicen que Dios aprieta pero no ahoga, y en este caso, el Señor tenía reservada para mí una nueva película que me haría recuperar esa fe muchas veces perdida en el espíritu creativo humano. Y eso que ni siquiera creo en Dios. Esa película era Super.

Super es todo lo que Kick Ass debería haber sido. Una película divertida, salvaje ácida, brutal y en el fondo, de un dramatismo sobrecogedor. La historia de un paria que se viste con un pijama tejido por el mismo y, en última instancia y poseído por su delirante sentido de la justica, acaba por masacrar todo aquello que considera inapropiado. Super es la película de culto sobre superhéroes que me faltaba por ver y que me deja con la sensación de que me será muy difícil conseguir disfrutar de algo superior, más divertido o más desolador. A ver qué es lo que hace James Gunn con Los Guardianes de la Galaxia.

P.D: Atención al personaje de Ellen Page. Lo mejor que he visto en muchísimos años.

*(Lo sé, lo sé, Steel debería formar parte inexcusable de esta lista, al menos en lo que a “cosas más aterradoras que los primigenios” se refiere, pero cuando mi mente decidió recordarla, la lista ya estaba hecha. Pero no os preocupéis, en el pecado va la penitencia. En efecto, HE RECORDADO STEEL).

Sigue a Javier Marquina en Twitter: @IronMonIsBack

Acerca de Javier Marquina 195 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

2 comentarios en 9 Películas superheroicas del siglo pasado y 1 clásico instantáneo.

  1. Buen artículo, si señor!

    Una sola pega, vi Súper el año pasado y el trailer engaña mucho. Yo me esperaba una comedia y una peli entretenida. Pero, ¡cuidado! Claro que tiene sus momentos cómicos pero a mi se me quedó un regusto muy amargo al terminarla. Tiene su dramatismo y en algún momento es durilla.

    Tenéis que verla!

    • Desde luego Super no es una comedia al uso. Y ese regusto amargo es lo mejor de la película, por eso digo que es todo lo que Kick Ass debería haber sido, y no ese espanto de final flipado y feliz.

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