Abre tu corazón al mafioso con jersey de renos

«Se le agradece a Netflix haber apostado por una historia como esta para inaugurarse como productora».
Por Patri Tezanos


Lilyhammer es una de esas series que da rabia que pase desapercibida ya no sólo porque merece la pena verla sino por lo que es desde nacimiento: se trata de la primera serie producida en su totalidad por Netflix, el “Spotify de series y pelis” para el que no sepa mucho del tema (por ahora sólo disponible en Estados Unidos); lo cual supone una novedad bastante importante cuyo éxito podría cambiar a bien este fosilizado segmento de la industria cultural.

Pero bueno, dejemos aparte las utopías de la comercialización de series y películas y centrémonos en Lilyhammer como producto.

Como a su origen, a Lilyhammer se le puede calificar igualmente de original: Frank Tagliano, un mafioso italoamericano, se ve abocado a huir a Noruega, concretamente al pueblecito desconocido de Lilyhammer, en donde comenzará una nueva vida como Giovanni Henriksen.

A mí, como fan de Los Soprano, esta somera sinopsis ya me sonó muy bien, pero nada más empezarla se entiende que va a ser una serie humorística, con cierta negrura, y que sólo podría relacionarse con esa grande de HBO como un spin off light y desprovisto de cualquier carga existencial. Así pues que nadie entre a verla en busca de un Los Soprano 2. Pero siempre mola mucho volver a ver a Steve Van Zandt en acción, con sus caras, sus muecas y sus miradas tiesas, y más siendo protagonista. ¿Quién no va a pensar a veces que está volviendo a ver a Silvio Dante? Se puede hacer con moderación.

A lo largo de los escasos ocho episodios que forman esta primera temporada asistiremos al espectáculo que resulta ser un italoamericano de mentalidad bastante machista y primitiva y con unas formas muy marcadas (y mafiosas, claro) de solucionar sus problemas de adaptación desenvolviéndose en una de las sociedades más progresistas del mundo como es la noruega: homosexualidad, seguridad social, igualdad de género, reinserción social…

Mucha comedia con pizcas de acción, violencia suave y personajes entrañables. No se trata de una obra magna pero es muy recomendable para pasar un buen rato desenfadado con un guión original y Steve Van Zandt (quien, por cierto, canta como los ángeles; lo descubrirás si la ves).

Definitivamente, se le agradece a Netflix haber apostado por una historia como esta para inaugurarse como productora y no haber elegido cualquier serie con personajes guapos de venta fácil.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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