ALIEN: el octavo pasajero siempre llama dos veces.

Y las que hagan falta, oiga. Con motivo del 35 aniversario de la obtención del Oscar a los mejores efectos visuales, Versión Digital reestrena este mito de la ciencia ficción y terror en cines de toda España, y nosotros aprovechamos para hablar de ella, que siempre mola.

Por Teresa Domingo.


El próximo 6 de Febrero muchas serán las salas españolas que reestrenarán Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott, en una nueva versión remasterizada, con un montaje diferente, en el que hay algunas escenas alargadas, otras acortadas, y algunas inéditas. Llega a la gran pantalla Alien, el montaje del director. Una buena oportunidad para que los fans de siempre disfruten de un clásico en sala y para que nuevas generaciones, con padres insensibles que no se la han puesto todavía, aprendan de esta gran obra maestra.

Por si sois uno de esos pobrecitos a los que nadie ha instruido debidamente en el cine de terror os cuento un poco, y a los demás os la refresco. Volviendo a la tierra, el sistema de la nave de transporte comercial Nostromo detecta una transmisión de vida extraterrestre desde un planeta cercano a su trayectoria. A pesar de encontrarse todavía fuera del sistema solar, MADRE, que así se llama el sistema de la Nostromo, despierta a sus siete tripulantes, entre los que se encuentra la teniente Ellen Ripley (Sigourney Weaver), que investigarán, descubrirán y enfrentarán la horrible procedencia de la transmisión, que lejos de ser la llamada de auxilio que creía MADRE es la amenaza del alien más espantoso de todos los tiempos, que acosará, asustará, parasitará, perseguirá y matará a todo ser viviente que se ponga por delante, sabiendo que en el espacio nadie puede oír tus gritos.

Alien es una de las películas icono del cine de ciencia ficción y terror, incluida en el Registro Intenacional de Cine “por ser cultural, histórica y estéticamente significativa”, con una escenografía y una iluminación que bien valen el Oscar de Efectos Visuales que se llevó, tres Saturns (mejor peli, mejor director, mejor actriz secundaria) y una Concha de Plata en San Sebastián. Hay que tener en cuenta los años que han pasado y la evolución de los efectos especiales desde 1979, pero aun así, todavía tiene la capacidad de mantenerte en tensión y con los huevos u ovarios, según te toque, de corbata sin enseñarte apenas nada.

Parte del secreto es la estructura circular del guión, que en un momento dado da un giro y desplaza el eje de atención del ataque del alien a cada uno de los personajes a la defensa de Ripley cuando se queda sola, hasta que todo vuelve a ser casi como al principio.

La otra parte del secreto es el diseño del bicho, que sigue molando más que nada en el mundo, con todas sus babas y mocos colgando, y no porque tenga gripe, sino porque es así de cerdo cabrón. El mérito es de H.R. Giger que tenía claro que lo que más terror daría era que no tuviera ojos y no supieras si te estaba mirando o no. Y dio en el clavo. La cabeza del xenoformo es animatrónica y la apertura de los huevos de alien, hidráulica, y ambas fueron creadas por Carlo Rambaldi, que acababa de rodar Encuentros en la 3ª fase y posteriormente rodaría ET, el extraterrestre. Scott sabía de quien se rodeaba.

Otro grande sobre quien se apoya Ridley Scott para crear esa tensión a través la banda sonora escueta, oscura, a lo Kubrick en Odisea en el Espacio, sin grandes composiciones orquestales pero intensificando la acción de cada plano, es Jerry Goldsmith (Desafío Total). “Es la típica música extraña que le gusta a todo el mundo menos a mí” decía el propio Goldsmith.

No es la única influencia de la obra de Kubrick en la de Scott. El trasfondo metafísico y la búsqueda de la verdad existencialista del ser humano que contiene esta película de Ridley Scott no es más que el preludio de lo que hará más adelante en Blade Runner.

Mítico y acojonante el plano del minialien saliendo de la boca del alien a centímetros de sus víctimas, como mítica es la escena en la que la teniente Ripley se pasea en camiseta y unas minibragas talla supermini, con el gato Jones, Jonesy para los amigos, a cuestas, y se pone un cómodo traje de astronauta. Esta escena, que en palabaras de Sir Ridley Scott se hizo “para irritar al público”, supuso el lanzamiento de Sigourney Weaver al estrellato. Otros actores se han ido dando a conocer con el paso del tiempo, y, con bastantes años menos, podemos reconocer a Ian Holm (El Señor de los Anillos) o John Hurt (Harry Potter).

Con intención o sin ella, Scott creó al alien de los huevos de oro, y dio inicio a una saga con nombre propio, que se mantiene fresca hasta hoy en cómics, novelas, secuelas (Aliens: el regreso, 1986, también mítica), precuelas (Prometheus, 2012, esta no tanto) o incluso videojuegos, como el último y aclamado Alien Isolation del que podéis leer más aquí. Del mismo modo creó unas pautas narrativas, para acrecentar la sensación de agobio en los oscuros pasillos de la nave, iluminados por luces intermitentes, que se utilizan de forma recurrente desde entonces tanto en esta saga, como en otras obras de ciencia ficción. Y eso que en un primer momento el guión fue rechazado, pero el exitazo del estreno de Star Wars hizo que la 20th Century Fox lo reconsiderase y diera luz verde al proyecto. Y no solo eso, duplicó el presupuesto en el momento que Scott presentó el story board y vieron realmente lo que tenían entre manos. Scott viene de la publicidad y supo aprovechar sus conocimientos de encuadre e iluminación intencionados para vender su producto.


Otros datos que quizá no sabíais de Alien:

-Ripley iba a ser Meryl Streep.
-En la escena en la que sale el alien del pecho del capitán, ningún actor había visto al bicho, y allí se encontraron todos con un ser explotándoles literalmente en la cara. En esa escena hay menos actuación de la que pensábamos.
-Los planos cámara en mano están hechos por el mismo Scott, que casi muere chamuscado por la Weaver en un disparo accidental del lanzallamas.
-El final original era el alien matando a Ripley, sentándose en el asiento de mando de la nave y lanzando su amenaza traducida al planeta tierra, con la voz de la teniente, pero los productores dijeron que un final más esperanzador sería más conveniente.

Podría pasarme horas alabando esta peli, herencia directa de clásicos como The Forbidden Planet, 1956, porque lo merece  y porque, a pesar de haber perdido la cuenta de las veces que la he visto, siempre me acojono con el maldito gato. Bravo.

Podéis consultar la lista de cines que van a reestrenar Alien: El octavo pasajero el próximo 6 de Febrero aquí.

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

Acerca de Teresa Domingo 153 Articles
Si es creepy, es para mí.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*