AMERICAN FLAGG! Ley y orden plexamericano.

American Flagg! es uno de los grandes pilares en los que se sustenta el cómic actual y se ha convertido, con el paso de los años, en la gran obra maestra de Howard Chaykin.

Por Joe Runner.

En el mundo del cómic existen las vacas sagradas. Esas obras que han pasado a la historia por haber aportado un nuevo enfoque al medio o que, sencillamente, han calado en el colectivo lector dejando una huella imborrable. Esos grandes títulos sirven de cimiento para todo lo que se realiza actualmente y podría decirse que son las “musas” de los autores, presentes y futuros, que llegarán a crear su obra maestra en base a la inspiración que éstas les habrán causado. Pero esa idolatría no queda solamente en el mundillo profesional del noveno arte, sino que inclusive los que nos consideramos fans del medio sentimos un gran respeto y admiración por esas grandísimas obras que, de una forma u otra, marcan nuestra manera de afrontar la vida, añadiendo una nueva perspectiva a lo que antes suponíamos absoluto e inamovible. Quizá no sea necesario una lectura de un nivel excelso para conseguir hacernos pensar y replantearnos ciertas situaciones, pero estas grandes obras consiguen llegar un paso más allá, logrando la inmortalidad debido a su grandeza. Y este, señoras y señores, es el caso de American Flagg!.

En un futuro más próximo de lo que creemos, las multinacionales se harán cargo de todo lo que suceda en el planeta Tierra, Marte y la Luna, los tres focos en los que la humanidad se ha ido asentando con el paso de los años y las necesidades surgidas a partir de la crisis de 1996, en el que las poderosas potencias americanas y rusas serán absorbidas por las grandes marcas comerciales. Una de estas gargantuescas empresas con mayor poder y primera potencia mundial es el PLEX, una organización encargada de dirigir a los países anexionados a ella y que controla los viajes coloniales entre los distintos astros, por lo que el poder de los medios de comunicación y la ley corre también a cargo suyo. En estas se encuentra Reuben Flagg, un famoso actor de televisión marciano que recalará en las filas de los Plexus Rangers del Plexmall de Chicago. Pronto se dará cuenta de que la Tierra está peor de lo que imaginaba y no dudará en escalar puestos en su trabajo e instaurar el orden en el planeta de sus antepasados…

Sería estúpido no comparar la situación socio-política de la época en la que se publicó la obra con la historia de American Flagg! No olvidemos que, al igual que nuestro protagonista, el presidente estadounidense de aquel entonces era Ronald Reagan, un icono llegado a la Casa Blanca debido a su gran popularidad como actor entre el pueblo. De hecho fue él el que instauró las bases de la economía neoliberal más salvaje, en la que otorgaba un gran poder a las famosas empresas multinacionales en territorio americano. Es más, aquella situación generó cierto revuelo entre los ciudadanos, haciendo que su popularidad bajara sobremanera. A todo ello habría que añadirle la incipiente llegada de la Guerra Fría entre USA y la Unión Soviética, que alejó todavía más a ambas potencias mundiales. El terror a una inevitable guerra nuclear era una realidad y el accidente de Chernóbil, años después, no ayudaría a su disipación. Además, la llegada del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, el tristemente conocido SIDA, haría su acto de presencia de manera devastadora con una población que desconocía absolutamente todo acerca de esta nueva enfermedad.

Puede parecer que fue una concatenación de malas situaciones totalmente aleatorias, pero lo cierto que que las épocas venideras no han sido mejores. Partiendo de la base de que los problemas bélicos entre Rusia y EE. UU. no han mejorado mucho (pese a la llegada al poder de Donald Trump), seguimos con la mosca detrás de la oreja de una gran guerra inevitable. Lo que sí ha sido algo más profético es el poder conseguido por las multinacionales con el paso de los años, comparándose al nivel de dioses en cuanto a poder y siendo la ley de algún que otro país diezmado por la crisis más férrea y el fascismo en las sombras. Un caso claro sería España, que cada día se sume más en el fango de la ignorancia y el ultraderechismo, en el que los derechos de los ciudadanos son vulnerados por la misma nación que es manejada por bancos y empresas afincadas en la capital alemana. Otra predicción acertada de la obra sería el conflicto entre rusos e islamistas, que es la principal razón de la desaparición de la URSS en American Flagg!. La división social, la crisis de los bancos, los medios de comunicación manipulados, los gobernantes corruptos y los vacíos legales componen el hilo central de la historia y pueden ser comparables a nuestra situación actual. Y es que la mezquindad humana es atemporal.

Todo esto no podría haberse realizado si el autor no fuera una persona tan particular como es Howard Chaykin. Admitámoslo, está loco. O es un genio. Una de dos. Pero definitivamente no está bien de la cabeza. Crear tal compendio de situaciones disparatadas en un marco histórico tan problemático no es nada fácil. Sobretodo si tu protagonista es una parodia nacionalista del presidente de tu país, con un marcado pasado soviético. No sé si es que Reuben Flagg bebe del mismo Chaykin, pero es un híbrido extraño de patriotismo americano y socialismo soviético que encaja a la perfección con la sociedad amalgamada de la obra. Y es que otra cosa no, pero la capacidad de crear personajes complejos es algo innato en el autor. La retahíla de secundarios que gozan de fuerte personalidad ayudan a que la historia sea imprevisible y amena en todo momento.

El apartado gráfico es 100% Howard Chaykin, por lo que te gusta o no. Personalmente, me encanta el dibujo del autor americano y su sucia manía de dibujar a sus protagonistas de la misma manera. Sin embargo, pese a que es un gran narrador visual, la cantidad de páginas experimentales en la que la colocación de las viñetas y el orden se ven alteradas al gusto del artista, llegan a ser bastante farragosas en ocasiones. Otro cantar sería el caso de los famosos fondos recargados del autor, aspecto totalmente comprensible en esta obra y que nos satura con una cantidad ingente de publicidad basura llena de mensajes subliminales que incitan a la violencia, haciendo honor a la sociedad contra la que tiene que luchar Flagg, a veces de forma directa y otras imitando el juego sucio de sus enemigos.  Lo que queda claro es que Chaykin apostó por una obra crítica, innovadora y en pos a la revolución, en la que el sarcasmo en ocasiones es tan sutil que cuesta diferenciar el grano de la paja.

En España tuvimos la suerte de que Norma Editorial nos trajera un recopilatorio en el que incluían los primeros catorce números, los que considero los mejores de la obra. Tras el número doce, Chaykin se centró en otros trabajos, dejando de lado la historia de American Flagg! y sufriendo un bajón interesante. Tras él vinieron Alan MooreSteven Grant para mantener el título el nivel alto, pero ni el retorno del padre de la obra pudo salvar lo que fue el declive y desaparición de la editorial First Comics (actualmente cohesionada con Devil’s Due Publishing). A finales de los años ochenta una de las mejores editoriales independientes y una de las grandes obras del noveno arte llegaron a su fin, dejando un vacío irreemplazable durante años.

En conclusión, nos encontramos ante la mejor obra de Howard Chaykin y, quizás, uno de los grandes cómics que han marcado un antes y un después en el medio. Seguramente la reseña no esté a la altura de todo lo que representa este gran título, pero era algo que tenía que hacer tarde o temprano. No sólo porque sea un gran fan y admirador del autor o porque Reuben sea uno de mis personajes favoritos, sino porque de alguna forma quería dejar mi tributo a este gran coloso que es American Flagg!, aunque se trate de una vaca sagrada del noveno arte.

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Acerca de Joe Runner 12 Articles
Cuenta la leyenda que un zhéroe entró en una isla llena de cabezas cortadas...

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