AMERICAN GODS Porque no hay Dioses en América

American Gods es una serie de Brian Fuller. Si sólo con eso no os he vendido ya la serie, espero que sirvan las siguientes palabras. Decir que la nueva creación de Amazon Studios es una serie del showrunner estadounidense no es moco de pavo. El creador de Hannibal, Tan muertos como yo, o Pushing Daisies es un genio de la narración, de la puesta en escena, del desarrollo de personajes… y un tipo con muy mala suerte. Porque tanto la vida de Lecter, como las aventuras de una joven muerta como la aventura en televisión de Lee Pace acabaron antes de tiempo. Y no porque no fueran lo mejor que pusieran en televisión hasta el momento. Cada una de las creaciones de Fuller es una maravilla, un ejemplo a seguir de cómo escribir. Tomemos por caso la serie que nos ocupa; American Gods.

Por Andrés R. Paredes

Cada capítulo de  American Gods  se inicia con una introducción llamada “Coming to America” una maravilla sobre la inmigración al país de las oportunidades. En ella se nos cuenta la violencia, el dolor y la magia de los pueblos primitivos (y no tan primitivos que cada ciudadano y pueblo trae consigo a través de la historia. “Coming to America” se come las leyendas de los colonos, de los pueblos que comenzaron a tomar posesión de América y regurgita historias que rozan lo terrorífico, con sacrificios, muertes, violencia, y bastante sexo.

Y no hemos pasado siquiera de los primero 5 minutos. De cada capítulo.

American Gods narra la historia de Shadow Moon y Wednesday, que recorren el país en una misión… extraña. Reunir a todos los antiguos Dioses contra los nuevos. Y no es una batalla metafórica, ni unos Dioses ficticios. No. Aquí damos con Odín, Vulcano, Anubis… e incluso Dioses no tan conocidos, como Bilquis, una Diosa que come hombres a través de sus partes más privadas. Y sin embargo, American Gods resulta creíble entre otras muchas cosas por lo mayestática que parece. La increíble cantidad de Dioses, personajes y tramas que aun así parecen cercanos. Como el hombre que se enamora de un genio. O la esposa que busca el perdón de su marido. O el Dios poderoso que exige retomar el poder una vez más. ¿Contra quienes se enfrentan? Contra los nuevos Dioses. La televisión. Internet. Las redes sociales. Y una vez más, estos no son Dioses metafóricos. Son personajes reales, personificaciones de seres complejos. Y entre ellos tenemos a titanes de la actuación como Crispin Glover o Gillian Anderson (que siempre está fantástica). La batalla está servida.

Por supuesto, nadie financiaría esta historia si no tuviera unos orígenes igual de increíbles: la serie está basada en el libro homónimo de Neil Gaiman que se publicó hace casi 20 años y que ganó todos los premios de prestigio habidos y por haber (Nébula, Hugo…) La novela es todo un ejemplo de narración Gaiman. Personajes sueltos, tramas que salen de la más absoluta nada, y una acción que no parece que no va a ninguna parte. Hasta que llega. Y vaya. Gaiman y Fuller se han reunido para adaptar una historia de proporciones épicas y ya han avisado que cambiarían el final del libro original (que es, sin duda, una de las cosas más geniales que un servidor ha leído en mucho tiempo). Pero centrémonos en la serie.

Nosotros, por supuesto, vamos del bando de los buenos. Shadow moon y Mr Wednesday (interpretado por un fantástico Ian McShane) reclutan a lo largo y ancho del continente americano a otros Dioses. Desde Peter Stormare con su temible martillo (por favor, que alguien recupere a Peter Stormare para la causa y le de un papel protagonista de lo que sea) a Corbin Bernsen con su implacable Vulcano, una figura que retrata todo lo que debemos temer de América. La extrema derecha, la pasión por las armas, el racismo y la xenofobia. Y es que ese es otro motivo por el que  American Gods es una serie que no sólo resulta importante hoy día, también es necesaria.

Sería muy sencillo tratar el argumento de American Gods como una lucha entre lo viejo=tradicional=bueno y lo nuevo=moderno=malo. Pero no es así. Ni de lejos. Ambos bandos cuentan con cosas positivas, ambos son crueles y descarnados. Como en la vida real. Nada tiene una única cara, los malos no son sólo malos y los buenos no son 100% buenos. En ambos lados se han realizado actos terribles. Ambas caras de la moneda (seres que se alimentan de las creencias, de la fe) son igual de peligrosas, de manipuladoras e inteligentes. Son Dioses. ¿Cómo no iban a ser un poco sociópatas?

Otro punto a favor de ver la serie: su excepcional apartado visual. A esto nos tiene muy mal acostumbrados Brian Fuller, pero en American Gods se lleva la palma. El uso de los colores así como de los efectos especiales y de una manera excepcional, el maquillaje: esa Gillian Anderson convertida en Bowie o el cadáver andante de Laura moon (una magnífica Emily Browning) son algunos ejemlos de cómo Amazon series está comenzando a destacar por encima de sus competidoras. Bajo presupuesto pero mucho cariño. Cromas muy bien utilizados. Y actores de categoría de talento intachable.

En resumen: Actuaciones intachables, un apartado visual genial, un diseño de producción de infarto, un lore genial, una adaptación de una novela fantástica… ¿Qué podría salir mal? Sólo vamos por el séptimo capítulo, pero un servidor afirma sin miedo, que debajo de todo eso que no entendemos, todas esas tramas que parecen del todo inconexas, hay algo. Algo increíble. Algo digno de ser visto.

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