Año 2013, misión estelar RSHG-234V: Defender Prometheus

Prometheus

A mucha gente le pareció un truñaco, pero a mí que me registren. En mi línea habitual de subirme al carro de las cosas a toro pasado, no vi la película hasta este pasado fin de semana, y bien contento que me fui a la cama, oigan.

Por Álex Sánchez.

Prometheus

Antes de meternos en el barro hasta el cuello, partamos de una serie de hechos iniciales que, seguramente, han marcado a la película de la cabeza a los pies antes incluso de ver la luz. Lo primero, ‘Prometheus’ ha sido una de las películas más esperadas de 2012, de eso no cabe ninguna duda. En segundo lugar, se ha vendido como una precuela a ‘Alien’, lo cual le da mucho poder promocional, pero le carga con un peso que es difícil de sobrellevar. Y en tercer y último lugar, su director es Ridley Scott, responsable de la propia ‘Alien’ y no muy inspirado en la última década.

Dicho esto, lo primero que cabe pensar es que, o Prometheus es una obra maestra o lo tiene realmente jodido. Pues amigos, ni lo uno ni lo otro. No es el peliculón del año (este término siempre me recuerda a Antena 3), pero tampoco es el bodrio que muchos han querido vender. Es bien cierto que no se han cumplido las expectativas, ¿pero cómo hacerlo cuando el listón está tan alto que es inalcanzable? Y además, sin desmerecer, no hay que olvidar que el paso de los años suele sobrevalorar las cosas.

Prometheus

Lo primero a lo que os emplazo es que os olvidéis de ‘Alien’. Sé que es difícil, pero creedme, merece la pena. Y es que esto será una precuela, pero yo no lo veo por ningún lado. Vale, sí, hay algún que otro “Huevo de Pascua” y una innecesaria escena final que hace referencia directa, detalles que por cierto me parecen bastante confusos entre sí, pero lo obviaría todo para tratar la película como una odisea de ciencia ficción totalmente independiente.

Y es que eso es lo que es, una odisea, una búsqueda en la que se embarcan una serie de terrícolas para intentar responder a unas preguntas que el ser humano se lleva haciendo desde tiempos inmemoriales: ¿De dónde venimos? ¿Cuál fue el origen de todo? Así de fácil y difícil a la vez, así de primitivo. Las cuestiones existenciales son la base de la historia del filme, y son en torno a lo que gira cada pequeño detalle de la trama principal. El chasco llega al terminar la película, cuando ves que no se responde ni una sola pregunta de las planteadas, a saber si a propósito y pensando en una secuela, o porque simplemente el guión no daba para más y a Scott de le fue de las manos.

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Lo que me chirría un poco es el tema de que una serie de grabados / dibujos / pinturas / escrituras en material de diferentes civilizaciones acabe desvelando que una raza superior fue la creadora de la raza humana, y que el lugar al que hay que acudir en busca de respuestas es un planeta en concreto. No lo veo claro, y tampoco se explica demasiado. Es así y punto, porque yo lo valgo, que esa gente es muy lista y lo pudo deducir sin problema. Vale, aceptamos barco.

A partir de aquí, tío, en serio, olvídate de ‘Alien’. Hazlo, porque si no lo vas a pasar mal viendo esta película. Intenta disfrutarla aparte, no compares, no recuerdes, carpe diem. Así ganamos todos, sobre todo tú. Y es que el paralelismo es tal que a veces resulta grotesco, y lamentablemente esta cinta siempre sale peor parada. Michael Fassbender es un Ash o un Hal 9.000 cutre y con pelito de moderno, Noomi Rapace es una Teniente Ripley de pacotilla, y las partes claustrofóbicas de terror y misterio por no saber qué acecha son escasas y están menos conseguidas. ¿Veis? Comparar es malo.

Ahora olvida. Michael Fassbender lo clava, es un robot hijoputa que hace lo que tenga que hacer, y nunca sabes si existe moralidad o simplemente acata órdenes. La señorita Rapace es una luchadora y una superviviente, y mira que las pasa canutas, pero a ver quién le tose en su decisión de enfrentarse cara a cara con los problemas que surgen en su búsqueda de respuestas. Durante toda la película se mantiene el suspense, la gran incógnita cuelga sobre las cabezas de todos, porque no sabes qué te vas a encontrar, no sabes qué es cuando lo encuentras, no sabes de dónde viene, qué hace, para qué sirve, quién o qué lo puso allí, etc., etc., etc. Suma a eso un carismático Idris Elba, que película que hace es película en la que su personaje mola, una trama y premisa competentes, y un aspecto visual general envidiable por cualquier película del género de hoy en día. ¿A qué no está tan mal?

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Cierto, hay pegas, porque si no fuese así estaríamos hablando lógicamente de la mejor película de los últimos años. El guión es flojete, quizás por ambicioso, pero se va diluyendo conforme avanza la película. Cuanto más pasa, más quieres ver y saber, y menos se muestra y se resuelve, y eso decepciona. El papel de Charlize Theron es, a priori, importante, dotado de fuerza y de carácter, y con mucho peso sobre el resto del reparto. Sin embargo, la actriz no consigue transmitir ese perfil, se le ve fuera de lugar, desubicada, como un mero añadido cuya ausencia apenas se notaría. Y, por último, existen momentos puntuales que se resuelven de forma inexplicable, casi absurda, como si se hubiesen escrito sin ganas. Y ojo, no olvidar que la película plantea más preguntas de las que responde, destacando sobre todo ese final abierto que ya es una tónica general en el cine de hoy en día, genial si hay secuela, pero imperdonable si finalmente no la hay.

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Y este punto es precisamente el que me gustaría resaltar para cerrar esta crítica. La película muestra potencial, pero no ha sabido explotarse todo lo que se podría. Parece estar hecha sin ganas, lo cual me parece incomprensible teniendo en cuenta que suponía el regreso de Ridley Scott a la ciencia ficción después de 30 años, y nada menos que al universo ‘Alien’. Un universo que, por cierto, no se toca directamente más que en un par de puntos, pero sin velarse a la hora de mostrar que la película está ahí metida. ¿Era necesario? Pues no, porque pese a los inconvenientes, la película resulta ser espectacular y entretenida, que al final es lo que buscamos, pasar un buen rato. En realidad, que sea una precuela de ‘Alien’ es una mera anécdota, así que si la habéis visto, olvidaos de esto y replantearos vuestra opinión, y si no la habéis visto, fuera prejuicios y disfrutadla tal y como ha hecho un servidor.

Sigue a Álex Sánchez en Twitter: @Zarten.

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