¡ARREA! EL MUSICAL. La nueva tontuna de Mamá Ladilla.

Ocurra lo que ocurra lo mejor es recibirlo con una sonrisa en la boca. Y si puedes descojonarte, mucho mejor. Total, vamos a cascarla.

Por Teresa Domingo.

 

Renovarse o morir. Eso debió pensar Juan Abarca, compositor, letrista y miembro fundador de Mamá Ladilla cuando, hace unos años, la formación original se deshacía y le dejaron compuesto y sin banda. Por suerte, la sierra madrileña cuenta con un enorme talento musical y pronto encontró sustitutos para Ferro y el tío Llors en Abel del Fresno y Sergio González, que se han revelado como muy dignos sucesores.

Pero para el amo de los palíndromos no era suficiente regresar a los eternamente agradecidos bolos. No. El poeta del siglo XXII y sus secuaces le han dado una vuelta de tuerca al concepto de espectáculo musical y han parido, junto a la compañía de teatro Teatraco a las 12 y bajo el manto de Tarambana Producciones, el primer musical punk rock español.

Sin estar basada en hechos reales ni nada, la obra cuenta la historia de Ester Estévez una recién llegada becaria a una multinacional, dirigida por Pepe Rodríguez Chanquete. Quien fuera un gerente de Mercedes Benz, ahora se codea con políticos y banqueros para campar a sus anchas estandarizando, fiscalizando, capitalizando, canalizando, financiando… y en definitiva, tramando para llenarse los bolsillos vaciando las arcas. El primer trabajo de Ester es organizar una cacería con todos sus complementos para un inversor alemán muy importante que viene a cerrar un trato. Y cuestión de cacerías en este país sabemos un rato…

¡Esta es la actitud!

Cualquier fan de Mamá Ladilla sabrá leer entre líneas el pequeño resumen que he hecho de la obra y sabrá que alguien se va a Comprar un Yate aunque se mareé hasta en la bañera, que Ester y Pepe gozarán de las delicias En el Vergel del Edén y que (después de cuarenta años esto ya no es spoiler) Chanquete ha muerto. Al fin y al cabo, lo único cierto en esta vida es que Vamos a Cascarla. Y es que me quedo corta al alabar el trabajo de Erik Gatby, quien también forma parte del elenco de actores, a la hora de integrar las canciones Mamá Ladilla en el guión, haciendo que todo gire en torno al grupo. ¡Qué Hijo Puta!

Fin de fiesta en los Teatros Luchana.

Para ellos, y sólo para ellos, se ha preparado un escenario sobre el escenario desde el que tocan, desparraman y e interactúan con actores y público. Porque no nos olvidemos que esto es un espectáculo musical no al uso y, una vez se apagan las luces, en lo que te ves inmerso es en un producto brutal, a caballo entre un concierto y una función de comedia (algo que no está muy alejado, si el Sr. Abarca se encuentra cerca) con arreglos audiovisuales (aka vídeos tontacos) y musicales (grandioso el solo de batería “móvil”) que provoca mucha, mucha risa a base de ridiculizar hasta el extremo las penurias que nos han tocado vivir. Mamá Ladilla, el musical. Ni más ni menos.

Tres actores y tres músicos unidos en una denuncia absurda contra la corrupción política, cuya última sesión en los Teatros Luchana de Madrid, culminó con el inigualable Llors Merino (ex-bajista) en el escenario coreando Hijo Puta y Sucedió en Beckelar, mientras el teatro se venía abajo coreando aquello del medievo con tu ano. Lo “normal”, pensarán algunos. Pues si es Mamá Ladilla, sí.

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Acerca de Teresa Domingo 147 Articles
Si es creepy, es para mí.

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