ART & BEAUTY MAGAZINE

¡Ah! La calmada contemplación de las bondades del cuerpo femenino ayudan a que nuestro pensamiento trascienda y encuentre los razonamientos del pensamiento más elevado, en una búsqueda constante por discernir los secretos más profundos que encierran los arcanos del arte. Doy gracias a la editorial La Cúpula por regalarnos joyas que nos hacen mejores personas.

Por Javier Marquina

Art & BeautyCuesta empezar una reseña cuando todo indica que te va a tocar hablar sobre mujeres como objeto sexual y el uso que el arte ha hecho de la figura femenina a lo largo de la historia. En un país convulsionado casi a diario por la violencia de género, cualquier tipo de frivolización parece no solo innecesaria, sino cínica y cruel. Cada víctima de esas mal llamadas relaciones de pareja; cada mujer que muere por la infame estupidez de ese macho posesivo que confunde amor con propiedad; cada madre, hija o abuela que sufre el zarpazo de un gallito hijo de puta armado con un cuchillo es un clavo en el ataúd de todo aquel de defiende la necesidad de establecer diferencias sociales, laborales y éticas basadas en algo tan propio, incontrolable y necesario como genético. Al mismo tiempo, hay un miedo inherente que te tienta a medir al milímetro tus palabras, porque en la mente de esas personas llenas de cerrazón que solo ven un extremo de la línea y no comprenden nada, parece imposible ensalzar el disfrute que se puede experimentar al contemplar un desnudo femenino sin parecer un asqueroso sátiro machista, carnívoro y defensor a ultranza del patriarcado más rancio.

Asumiendo que la mujer es el centro obsesivo de su universo, diría que Robert Crumb es uno de los dibujantes que más ha hecho con su obra por el derrocamiento de esos cánones de belleza estúpidos impuestos por la moda y basados en la delgadez extrema y enfermiza. Sin embargo, lejos de establecer algún tipo de empatía nacida de la comprensión y de las licencias creativas, temo que las representaciones libres y eróticas que hace el autor americano levanten las iras de ciertos sectores radicales obstinados en condenar cualquier tipo de expresión cultural centrada en la mujer como objeto de deseo, contemplación y disfrute. Reconozco que hay cierta objetivación en el hecho de convertir la silueta maciza de una señora curvilínea en una estampa de museo, y que el señor Crumb es aficionado a las hembras contundentes, poderosas y rara vez inocentes; féminas conscientes del poder implícito que encierra su propia sexualidad y que convierten a los hombres en poco más que un desfile de marionetas estúpidas, pusilánimes esclavos de sus deseos y condenados que se creen al mando de una nave que nunca han controlado. Del mismo modo, también hay que conceder que todos los dibujos aquí recogidos hablan de mujeres empoderadas, extraordinarias, seres humanos independientes que expresan su realidad física con libertad. Cada página es, en sí, un bello alegato realizado con conciencia, ironía y sin intención alguna de banalizar sobre un tema de  consecuencias tan trágicas, deleznables e incomprensibles.

Art & Beauty

Por si esto fuera poco, en este catálogo de sensacionales personajes femeninos que es Art & Beauty Magazine, Crumb no ejerce ningún tipo de acción machista más allá de la propia representación de la belleza femenina tamizada por los ojos de un hombre que admira a las mujeres. Esto, que a ojos especialmente irritables podría representar una evidente cosificación patriarcal, lo que en realidad encierra es una reflexión sobre el arte y sus caminos, utilizando como elemento de apoyo uno de los temas recurrentes en cualquier clase de expresión plástica. Art & BeautyMás allá de los muslos rotundos y los traseros ciclópeos con forma de melocotón, esta selección de dibujos es una colección de citas de célebres pintores, críticos y teóricos (sobre todo) expresando su opinión sobre lo que hacen, sobre lo que quieren plasmar y sobre lo que finalmente convierte al homínido en artista. Desde argumentos que defienden la validez de los nuevos medios digitales para la producción de la obra o que tratan al mercantilismo como un enemigo frontal de cualquier elemento ascético relacionado con la belleza, cada página contrapone escenas cotidianas cargadas de una sensualidad incontestable a textos que intentan iluminar cuestiones complejas que siempre han rodeado los procesos de la creación humana. Al mismo tiempo, todas las ilustraciones demuestran la maestría de un autor inigualable que, cuando se aleja de la deformación caricaturesca que el estilo underground confiere a sus dibujos, se revela como una auténtico genio del lápiz y de la representación realista y llena de detalles de su entorno.

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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