Ayer en Madrid, Cuchillo cortaron como un cuchillo

A veces no hay nada mejor que un concierto minoritario, sobre todo si la banda apunta maneras y acumula buenas críticas. Sonido cortante y afilado, digno de su propio nombre.

Por Alex Sánchez.

– Pues yo hoy voy a un concierto.

– ¿Ah si? ¿A cuál?

– A Cuchillo, en la Moby Dick (en Madrid)

– ¿A Cuchillo? Jajaja, ¿Eso qué es? A Cuchillo jajaja.

– No, A Cuchillo no, voy a Cuchillo, el grupo se llama Cuchillo.

– Jajaja, ¿y eso es heavy metal o qué?

– Pues no, de hecho son bastante tranquis.

– ¿Ah si? ¿De qué tipo?

Y ahí ya no supe qué responder. Siempre fui bastante malo para identificar estilos, para poner etiquetas musicales. ¿Algo parecido a psicodelia? Supongo que sí. En internet hablan de algo así como “psicodelia progresiva”, será eso.

El caso es que no son muy conocidos (la asistencia al concierto así lo atestiguaba), pero resulta que su disco de debut es uno de los mejores de la década según Rockdelux, mejor álbum nacional según varios medios, y segundo mejor directo de 2010 según la revista anteriormente mencionada. Vamos, que malos malos no son, y eso que se lo montan en plan trío.

La sala donde tocaron, la Moby Dick, mola bastante, pero no es muy grande. En realidad, casi mejor, porque todo se ve más cómodamente y se disfruta con más calma. El concierto empezó con mal sonido, pero, afortunadamente, a la segunda canción ya se había arreglado. Eligieron empezar con canciones del nuevo disco, ‘Encanto’, especialmente con las más tranquilas. Sin embargo, la tónica a seguir fue una que me encanta, que es la de ir de menos a más para terminar en un éxtasis orgásmico de ruido y distorsión harmónica ordenada.

Entre medias, ya en el bis, se atrevieron con una auto-versión “desnuda” (como ellos mismos dijeron) tocada con una guitarra de 12 cuerdas del padre del cantante que tiene desde 1962, un harmónico y un instrumento de percusión oriental cuyo nombre no recuerdo.

Hay que destacar también, sin duda alguna, la rareza de la noche. Afirmaron que habitualmente no tocan versiones, pero que cuando tocan una, es la que se marcaron “a capela” justo antes de la traca final. Y no me preguntéis cuál era ni de quién era, porque entre que no conocía al autor original, y mi memoria que es patética, es como si nunca lo hubieran dicho.

En general, el concierto fue bastante destacable, con los típicos altibajos fruto de su propio estilo musical. Tocaron canciones de su actual disco y del anterior, e incluso alguna más antigua de tiempos remotos, valiéndose únicamente de una guitarra, una batería y un tercer instrumento que a veces era un teclado, otras una guitarra y otras un bajo. De nuevo, no me preguntéis por títulos de canciones, es perder el tiempo. Si tuviera que poner una pega a la experiencia, no sería el precio (unos muy económicos 10 €), sino el asfixiante calor que hacía allí, algo que se hacía visual por momentos en forma de camisas de los artistas exageradamente empapadas. (Modo ironía ON) Al menos se dignaron a encender el aire acondicionado en la penúltima canción del concierto (modo ironía OFF).

Si todavía no habéis tenido el gusto, os recomiendo encarecidamente que escuchéis un poco de Cuchillo, y si os gusta, os recomiendo más aún que vayáis a un concierto suyo si se os presenta la oportunidad. Si no os gusta, las quejas a Chema Mansilla, él sabrá cómo compensaros.

Sigue a Alex Sánchez en Twitter: @Zarten

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