BATMAN: IRA.

Batman nació víctima de un asesinato sin sentido. Un estallido de violencia que hizo que un niño jurará dedicar su vida combatir el crimen. Se entrenó en todas las disciplinas conocidas (y alguna más) para convertirse en el mejor luchador por la justicia. Pero, ¿y si hubiera decidido ir contra la Ley?

Por Carlos Playbook.

 

Dicen que hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. Por suerte, en el mundo del cómic siempre hay una segunda oportunidad que hace que se cumplan tus deseos. El cómic del que hoy hablaré aquí (porque en ZZ están(mos) de vacaciones y, bueno, porque me gusta pasarme por La Isla de tanto en tanto) es uno de esos casos en los que un cómic que dejé a medias durante más de 25 años (he vivido mucho) volvió a mí para poder saber como acababa. Batman Special 1 se publicó como complemento en las primeras grapas del primer volumen de Batman de Zinco y desde el primer momento me fascinó la historia donde presentaba a un villano que imitaba a Batman hasta en el traje. El guión lo firmaba un tal Mike W. Barr del que no sabía nada, pero luego lo bordó años después en el segundo volumen de Zinco en unos números con Alan Davis que son una delicia. También ayudó a que me explotara la cabeza el alucinante dibujo de Michael Golden, uno de esos dibujantes cuya carrera fue tan éxitosa como efímera, y cuyo arte destacaba entre lo que se veía por aquel entonces en un cómic. Pero lo que hizo que esta historia pasara a ser una de mis favoritas de siempre del personaje (y como siempre aprovecho para recordar, Batman es mi personaje favorito) es que nunca supe como acababa…

Me fue imposible conseguir el tercer número donde aparecía como complemento y justo cuando estaba a punto de perder la esperanza, este cómic volvió a mi para que pudiera, por fin, ponerle fin a una historia que me había marcado desde niño. Y para compensar la espera, traía consigo una secuela de la que ni tenía constancia. Aparecida en cuatro partes en la serie Batman Confidential #13-16 en esta ocasión el regreso de Ira (así se llamaba el villano) reabría viejas heridas en el seno de Batman, Alfred, Dick Grayson y, especialmente, el Comisario Gordon. Todo un homenaje a la historia original que sabía respetar la esencia de los personajes y los hacía evolucionar un paso más, ya que después de todo la acción se enmarcaba poco después de El Contrato de Judas. (Inciso. El Contrato de Judas es, sin duda, uno de mis cómics favoritos, y con el que tengo la mejor historia acerca de lo que os decía antes de las segundas oportunidades en el mundo del cómic. Pero esa historia ya la conté en una ocasión, echad un vistazo al enlace. Fin del inciso).

Con mucho más tiempo para desarrollar la historia, Tony Bedard supo combinar el buen desarrollo de los personajes con dosis de intriga, mucha acción (de todo tipo y con escenas muy buenas como el primer cuerpo a cuerpo entre Ira y Batman) y alguna que otra revelación sorprendente. No es un guión perfecto, ni mucho menos, tiene algunas incoherencias argumentales y algunas escenas se alargan en demasía, pero cumple a la perfección la función principal de un cómic: entretener. No hay nada peor que un cómic aburrido y este no lo es en absoluto. Parte del mérito también es para el dibujo de Rags Morales, tan espectacular en sus figuras y sus composiciones de página (atención a la escena a lo Fast and Furious con los dos Bat-Móvil, bueno entre el Bat-Móvil y el Ira-Móvil…) como algo flojo en los rostros, todos de gran parecido, y las expresiones, demasiado estáticas sin llegar a transmitir mucho. Sin ser un mal trabajo, ni mucho menos, me gusto más en Crisis de Identidad.

En realidad sucede como con muchas películas, que son un remake de la original pero que no tienen ese encanto (Sí, Robocop, te estoy hablando a ti) ya que “¡…El jugador del otro lado!”, así se titulaba la historia que lo originó todo allá por 1984, es muy superior en todo, empezando por el mismo título.

Seguramente estéis pensando que hablo desde la nostalgia, y es cierto que no estoy siendo todo lo objetivo que tendría que ser, pero la verdad es que el número que abre este tomo rezuma calidad por los cuatro costados. Batman se enfrenta a un misterioso enemigo cuyos métodos son tan precisos como los suyos pero con el plus de peligrosidad que da no preocuparse por la vida ajena. Un enemigo cuyo objetivo es asesinar a Jim Gordon y no se detendrá ante nada ni ante nadie. Tiene varias escenas muy buenas, como la presentación en paralelo de Batman e Ira, las entradas en escena de Batman tanto la primera en la comisaría como con la de la casa de Grayle (una de las mejores que se han visto nunca), alguna que otra impactante que no desvelaremos y un clímax que es pura adrenalina entre dos enemigos demasiado parecidos. Todo esto plasmado en imágenes por un Michael Golden que es puro arte en movimiento, con un domino impresionante de las sombras para presentar un Batman oscuro pero imponente, con una apariencia muy cercana a la imagen perfecta que muchos tenemos del Señor de la Noche. Se desenvuelve igualmente bien en las coreografías de acción (ya he dicho que el clímax es acojonante, ¿no?) y sus expresiones transmiten pese a que, digámoslo todo para ser justos, a veces pueden parecer exageradas. Una maravilla de dibujo que no hace sino fastidiarte más, al pensar por qué Golden no hizo más cómics de Batman, o simplemente, por qué no hizo más cómics en su carrera…

Para mi Batman: Ira ha supuesto un viaje a lo más recóndito de mi memoria, hasta aquellos tiempos donde un cómic era mucho más que un divertimento, un hábito, una manía o una obsesión, una época donde un cómic era casi un amigo.

Entiendo que no compartas esta sensación pero no deberías dejar de pasar la oportunidad de conocer este cómic y disfrutar como se merece de un buen cómic de Batman. Parece tarea sencilla pero, ¿cuántos cómics buenos de Batman has leído últimamente?

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