Benicassim Electronic Fest 2016: Cerrando la temporada de festivales con techno

Tímidamente al principio el Benicassim Eletronic Fest (BEF) se ha hecho un hueco en Benicàssim: música electrónica, raíces locales, producto nacional y ganas de poner el broche al verano son sus señas. Estuvimos allí. Te lo contamos.

Por Javi Jiménez.

El año pasado los reponsables de las jaranas electrónicas de Danza en Castellón decidieron dar un pasito más y crear el Benicassim Electronic Fest, un festival de música electrónica en el que predomina el techno, sonido predilecto del club castellonense,  pero en el que caben otras texturas sonoras como el house y el indie.
En el mismo recinto de festivales como FIB y el Rototom Sunsplash de la ciudad de Benicàssim el BEF presentó este año tres escenarios ocupando buena porción del recinto y aumentando la que ocuparon en su primera edición en 2015.

El Recinto del BEF
Sigue costando en España atraer a la gente a las primeras horas de un festival, a pesar de la estupenda tarde pero aún así el espacio Domen estaba repleta de clubbers con ganas de pegarse fuego. El pequeño espacio, una cúpula semicerrada,  invitaba a reunirse, a huir del sol y sumergirse en los beats. Sus dimensiones eran ideales para agrupar a un público que tiende a dispersarse en los escenarios y que evita que surja esa chispa que inicia la fiesta. En Domen la atmósfera dentro era de jolgorio. Una vez más se demuestra que estos espacios funcionan genial, la cercanía de público y DJ crea en seguida un lazo de comunión.  El sonido es crudo, resuena en toda la cúpula. No es el mejor pero es potente y en seguida el nivel de onfierismo sube. Nada más llegar al festival la cosa está que arde con Carlos Bru que poniendo temas de alto voltaje que iban atrayendo a los clubbers recién entrados como moscas. Fue una constante en toda la noche, la carpa estuvo siempre hasta los topes. Atraía a cualquier incauto y costaba alejarse para acercarse a los otros escenarios.

Carlos Bru en el Dome

El escenario de la pineda sería el otro punto onfierista de la noche: algo oculto de los dos otros escenarios y envuelto por árboles le daba el toque ínitimo perfecto. Lo estrené con Joe Crepúsculo, perdido entre un mar de techno, se agradecía su verbena tecno pop. Joe Crepúsculo es la fiesta en sí misma, letras pop, ritmos techno y repertorio construido con hits. No hace falta ni mencionar su carisma y el de los que lo acompañan en el escenario. Conecta muy bien con el público, bailecito mediante, descamisamiento constante, consigue llenar el escenario a pesar de estar atado a unos teclados. Fue in crescendo y dejó los himnos para el final (A Fuego, La Verdad, Fábrica de Baile) y el público los coreó y bailó como si nadie les estuviera viendo. Todo un éxito.

Joe Crepúsculo

Mientras el Agulles vibraba con Five Points, house y techno trayendo el sonido de Oven (Valencia) hasta el festival. Revestido con las mejores visuales de la noche, sesión con mucha zapatilla y acompañada de iconos pop como Jimi Hendrix o películas de culto como Miedo y Asco en las Vegas, como siempre lástima de solapes, menos mal que los tenemos bien a mano.

Tampoco hay que ser fieles a un solo escenario, de vez en cuando viene bien picotear de todo un poco, dar una vuelta para ver que se cuece en el Dome, para confirmar que no paraba el onfierismo con Kaena; acercarse al escenario principal donde Cuartero ya comenzaba a dejar el soundsystem calentito o acercarse a escuchar las selecciones de los muchachos de The Basement Soundsystem (nuestro particular Dekmantel valenciano, con sello recién salido del horno) sacando las perlitas house con mucho groove a las que nos tienen acostumbrados.

Cora Novoa

Cora Novoa repetía este año en el festival en formato Dj set, tras sacar dos lanzamientos potentísimos su LP Fight Love Faith y su EP In Your Mind, tan diferentes entre ellos como la noche y el día. Ha sido curioso ver la evolución de la artista que el año pasado ya jugaba con los sonidos más techno y que este año se ha entregado por completo a la oscuridad. Cora consigue en sus sets conservar una voz propia, tomando los temas de otros artistas para ello. Construyó un set como una arquitecta creando paisajes melódicos que explotaban en techno contundente, dando y quitando pista según convenía en un set largo que no acusó el desgaste. Para enmarcar fueron los primeros temas que construyeron una atmósfera perfecta para lo que vendría después.

Cambiando de registro pero conservando ese gusto por los paisajes melódicos pero esta vez en forma de tech house groovy Uner puso el cierre al escenario de la Pineda, Uner se ha dedicado casi en exclusiva a girar recientemente y eso se nota en la calidad de sus pinchadas. Sabe dar al público lo que quiere y técnicamente es impecable.

Uner en el Pineda Stage

Con el cierre del segundo escenario olía a final, poco quedaba ya del set de Matador que abocaba ya al final de la noche. Justo cuando el público estaba más arriba que en las últimas mezclas levantaba puñitos y movía caderas. Llegó el turno de el representante musical de la dirección de BEF Pizzicatto de terminar poniendo los últimos cartuchos techno para cerrar el festival y poner broche a esta edición del festival.

Mejorando en asistencia, cartel e infraestructura parece que la trayectoria del BEF es ascendente, tiene todos los ingredientes para ser una buena fecha para cerrar todos los veranos con un festival centrado en la música y en potenciar la escena local de la electrónica menos popular. ¡Por muchos años!

 

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Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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