BIOMEGA. El ensayo y error de Tsutomu Nihei

Si el mangaka usó un título para jugar con todo lo que había creado hasta el momento y experimentar con nuevas ideas, ese fue Biomega. El punto de inflexión de su modus operandi a la hora de narrar las historias.

Por Joe Runner.

Lo prometido es deuda. Hace algo más de un mes puse en mi cuenta de Twitter una encuesta para ver qué podía reseñar en esta web y la opción de Biomega fue la ganadora. Es cierto que he tardado un poquito más de lo esperado, pero las fiestas y el retorno a los estudios me ha tenido más absorto de lo que hubiese esperado en un principio. Lo siento mucho. No obstante, aquí estamos analizando, una vez más, una obra del incombustible Tsutomu Nihei. A lo tonto voy a terminar por hacer un repaso de toda la bibliografía del mangaka nipón y eso que nunca fue mi verdadero propósito. No os voy a engañar, tampoco es que tenga que sufrir mucho para hacerlo. El autor me encanta, siento cierta predilección por él y además sus obras están siendo publicadas de nuevo en nuestro país, por lo que todo son ventajas. Y es que palos a gusto no duelen…

La historia de Biomega nos transporta de nuevo a una distopía en la que los seres humanos se ven afectados por una extraña enfermedad (el N5S) que los transforma en una especie de muertos vivientes robóticos, llamados drones. La DRF (Fundación para la Recuperación de Datos) está tras esta pandemia, después de un extraño suceso ocurrido en el planeta Marte cuando se encontraban allí recopilando información de una antigua base. Su rival más directo, las Industrias Pesadas TOA, utilizará a sus androides para localizar a los pocos humanos inmunes a la enfermedad e intentar así salvar a la raza humana. Uno de los encargados de tal ardua tarea es Zoichi Kanoe, un humano sintético que viaja siempre acompañado con su moto con una IA llamada Fuyu y que no dudará ni un segundo en meterse en las situaciones más peligrosas con tal de llevar a cabo su misión. Es por ello que Zoichi y sus compañeros comenzarán una aventura llena de acción, muerte e intereses ocultos, mientras intentan salvar a toda costa a la única esperanza que le queda a la humanidad: la joven llamada Ion Green.

Si hay algo que siempre me ha gustado de Nihei es que puedes comprobar en cada una de sus obras como reutiliza esquemas o formatos que ha usado anteriormente y les da un giro de tuerca, añadiendo algún factor nuevo para ver cómo funciona en su historia y repitiendo todo el procedimiento en su futuro proyecto. Teniendo el hándicap de llegar a ser monotemático con sus tramas, siempre consigue engatusarme hasta el punto de tener que leerme todo del tirón, por complejo y extraño que sea todo. No olvidemos que una de las virtudes (o defectos) del autor es que trata al lector como a alguien inteligente y no le da pistas ni información de lo que está sucediendo, siendo la curiosidad de este y su percepción de los detalles las claves para lograr una inmersión perfecta en la historia. El gran problema de Biomega es que nos encontramos ante la obra más extraña y retorcida del mangaka. Me parece necesario tener cierto bagaje con Nihei para no perderse en una historia que consigue descuadrar al lector fácilmente, sobre todo a partir de la segunda mitad de ésta.

Para aquellos que hayan leído algo de Nihei con anterioridad se encontrarán con ciertas manías del autor como la de representar a sus protagonistas de manera similar, tanto física como psicológicamente, en sus diferentes obras. No sólamente eso, sino que las armas, los vehículos y los escenarios parece ser sacados de la misma esfera de Dyson de Blame! o veremos seres que poseen cierto exoesqueleto (amén de la personalidad diferencial si son negros o blancos) como sucedía en los gaunas de Abara. De hecho también se ven algún que otro detalle que utilizará más adelante su manga de Knights of Sidonia, ya sea la figura osezna de Kozlov o la macroreconstrucción terrestre en forma alargada. Si hay algo que logra desmarcar a Biomega de todas ellas es algo tan sencillo como esencial: la velocidad. Aquí nos olvidamos de los caminos interminables, lentos, pesados, llenos de escaleras y tediosos ascensores. Zoichi es un personaje que siempre viaja con su moto y las secuencias de acción desenfrenada y vertiginosa son le leitmotiv de la obra. Todo y todos se mueven a una velocidad hasta ahora inusitada en la imaginería de Nihei y logra desmarcarse como la historia más intrépida hasta el momento.

En resumidas cuentas, estamos ante un título apto, en gran medida, a los fans del mangaka. Si te gusta Nihei, seguramente te gustará Biomega, pese a convertirse en una fumada importante a partir de la segunda mitad de la historia. Y sí, una fumada mayor a lo que nos tiene acostumbrado el autor, que ya son palabras mayores. Por suerte Panini lo ha recopilado todo en dos bonitos tomos, por lo que es tremendamente sencillo hacerse con el cómic. Ahora solo faltaría que volviesen a publicar Abara en España y harían muy feliz a este viejo pelirrojo cascarrabias. Cruzo los dedos de todo el cuerpo…

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