Black Mirror: cuando el malestar y la crítica son un producto

«Somos capaces de gritar hasta el éxtasis lo hartos que estamos y al día siguiente despertar y seguir como estamos. Como si la crítica fuese un aparte, un soliloquio, unas vacaciones de la realidad indestructible. Un espectáculo más».
Por Patri Tezanos

Me gusta comparar las series con la comida. Tenemos series tipo snack de Matutano, como Big Bang Theory, Modern Family o How I Met Your Mother: llenan el buche y entretienen; tenemos series tipo plato de macarrones, como Fringe o Lost: entretienen de forma inmediata, fácil y están un poco más elaboradas que los snacks; tenemos series tipo entrecot, como Sherlock, muy bien hechas y super ricas; series tipo filete de merluza a la plancha, como Six Feet Under, The Wire o Los Soprano: sanas, difíciles de degustar, pero alimentan al espíritu con nutrientes culturales y significados de la mejor calidad. Y luego tenemos series tipo ostra: viscosas, de textura complicada, intragables para algunos, deliciosas para otros, pero son buenos manjares aunque puedan dejarte con mal cuerpo. A este tipo, las series ostra, pertenece Black Mirror.

Porque Black Mirror tiene mucho de viscosa y desagradable. El mismo título de la serie ya lo avisa. Fue concebido como metáfora de su intención: un espejo, por tanto te va a ofrecer un reflejo, oscuro, de lo que tú, sociedad, eres. Preciosa intención. Ponte guapo, que te vas a ver muy feo. Como un fotomatón traicionero, de esos que te iluminan con una luz blanca que saca lo peor de ti. Y como el título, cada capítulo es una metáfora también.

Personalmente, eso me gusta. Me gusta que la crítica a lo actual sea contenida por una historia ficticia y distópica como grandes libros y típicos ejemplos de esto (Farenheit 451, Un Mundo Feliz o 1984), y que se deba leer entre líneas, más allá de lo que te entretenga o no el argumento inventado, para captar el sentido, buscar los paralelismos escalofriantes. Y Black Mirror de esto tiene mucho. Pero claro, eso hace que cada capítulo esté abierto a interpretaciones, así que por eso voy a compartir aquí las mías, a ver si coinciden con las tuyas o no, que eso, al fin y al cabo, es lo que mejor hace que se asiente la ostra en el estómago, ¿no?

The National Anthem o sobre las relaciones a través de los medios de comunicación

Estamos tan acostumbrados a que la realidad nos llegue a través de la televisión, internet, radio y resto de medios y a que nos llegue mezclada con irrealidades que interactuamos con ella como si estuviésemos detrás de un cristal: observándola, viendo cómo salpica pero sin notar las salpicaduras; y en función a ello nos comportamos como espectadores que observan personajes, no personas. ¿Nos estamos volviendo unos morbosos sin retorno? ¿Esa interacción constante con historias lejanas y ajenas (ahora con internet y redes sociales mucho más) nos ha insensibilizado? Ahora parémonos a pensar. Si la historia del cerdo pasase de verdad (¿con Rajoy?), que levante la mano el que sería capaz de no verla o al menos no sentir un mínimo de curiosidad y satisfacción. ¿Alguien? ¿Alguna mano? ¿No? Somos capaces de tomar la realidad como un espectáculo. Y cada vez más. Cuando no somos más que espectadores, cuando interactuamos con personas a través de medios, cuando el trato no es directo, se nos desata la crueldad (y la sinceridad).

The Entire History Of You o sobre cómo el pasado es cada vez más presente

Somos la primera generación cuya vida está siendo registrada, día a día, en un papel eterno e indeleble llamado Internet. Y no por maliciosas compañías ni chorradas de esas: simple y llanamente porque nosotros lo hacemos, twitteando, subiendo fotos a Facebook, dándole a Me Gusta, hablando en muros ajenos… ¿Qué efectos sociológicos puede tener esto? Muchos que todavía están por venir. Este episodio de Black Mirror precisamente toma esta “disponibilidad constante del pasado” para explicar sus posibles efectos adversos. La historia lo aplica a las relaciones interpersonales, pero se puede extraer del fondo ese estado de vigilancia en que estamos todos sin saberlo y ese sentimiento de angustia ante la imposibilidad de corregir, ocultar o modificar la propia historia. ¿Hasta qué punto la sinceridad debe servir al otro? ¿Es mejor un mundo en donde la verdad está al alcance de cualquiera, viólese la intimidad que se viole? ¿Hasta dónde debemos dejar que la intimidad y lo público se encuentren? Si ya hemos llegado a hacer públicas las cosas que hacemos públicas, cosas que antes eran impensables (preguntadle a vuestros yayos), y de una forma tan natural como ha marcado el desarrollo tecnológico, ¿realmente ese aparatillo similar al iPod que vertebra el capítulo es tan inimaginable?

15 Million Merits o sobre cómo el sistema engulle la crítica al sistema

Este lo dejé en último lugar, aunque sea el segundo episodio, porque me parece el más irónico de los tres y porque convierte a Black Mirror en una especie de meta Black Mirror. Porque al fin y al cabo Black Mirror es una crítica servida de una forma particular, y el espectador perspicaz no podrá de dejar notar en el discurso que pronuncia Bing un Black Mirror para Black Mirror. Porque 15 Million Credits es la historia de una crítica a todo que acaba siendo devorada por eso que critica y a sabiendas. ¿No es Bing un reflejo de nosotros, cansados del mundo, que sabemos que todo está mal y que el mundo no es ni mucho menos el gran lugar que podría ser, y yéndonos al minuto a sentarnos al sofá, que se está muy bien y muy a gusto? 15 Million Credits es la historia de “Qué asco da el capitalismo -Enviado desde mi iPhone 5-.” Y Black Mirror es un pedazo de carne más que alimenta esa costumbre, un paquetito de 300gr de crítica para saciar la necesidad de malestar que también tenemos, de sosegar a nuestras almas haciéndoles saber que nos preocupamos. Black Mirror es uno de esas cosas “aumentadas, empaquetadas y pasadas por 10.000 filtros prefijados hasta que no son más que una insignificante serie de luces”, algo que consumimos, tragamos, y a otra cosa, mariposa. Como Bing, somos capaces de gritar hasta el éxtasis lo hartos que estamos y al día siguiente despertar y seguir como estamos (o incluso peor más profundamente sumergidos en lo criticado). Como si la crítica fuese un aparte, un soliloquio, unas vacaciones de la realidad indestructible. Un espectáculo más.

Y ahora que he soltado aquí mis pareceres, te toca a ti desvelar los tuyos. Que Black Mirror es una serie complicada. No me dejes digiriendo la ostra sola. Cuantos más digeridores haya, mejor.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

10 comentarios en Black Mirror: cuando el malestar y la crítica son un producto

  1. No sé si has leído el relato “El memorioso Funes” de Jorge Luis Borges. El narrador llega a la conclusión de que un tipo que lo recuerda absolutamente todo – la hoja del árbol en cada segundo de su existencia – es incapaz de pensar.

    Pues siguiendo con tu metáfora, el protagonista de “The Entire History of You” es incapaz de superar lo que ocurre – comentario “spoilerless” – porque ha subvertido los límites del tiempo: para los que tienen “el grano” cada momento pasado, cada vivencia, es un momento presente, una digestión interminable que son incapaces de superar.

    :)

    • No lo he leído, pero acaba de entrar en mi lista de pendientes. Genial lectura del capítulo. Al final la mala digestión es un concepto muy ligado a Black Mirror. Será mejor que vayamos encargando una caja de sal de frutas ENO para la siguiente temporada :P

  2. Me parece bien la clasificación de “ostra” para Black Mirror (al menos para los que nos parezcan asquerosas xD), porque está muy bien, pero deja un regusto malo.

    Para mí el título ‘Black Mirror’ creo que se refiere simple y llanamente a una pantalla cuando está apagada, porque es un lugar donde nos miramos constantemente (internet, la tv, etc.) Alguien dijo alguna vez que el cine es un “archivo de almas”, historias ajenas en las que ineludiblemente nos vemos reflejados y sacamos una conclusión práctica para nuestra vida, pero con eso de que el precio del cine está por las nubes, tendremos que mirarnos por dentro más de vez en cuando y más barato, cosa que suplimos con internet y la tv actualmente (de ahí “mirror”).

    Para mí ’15 Million credits’ es la historia de la política. Muchos otros han hecho la carrera pensando que podían cambiar las cosas, que podían acabar con la corruptela a través de la denuncia. Pero, ay amigo, como te ofrezcan un puesto de poder para cerrarte la boca, te la van a cerrar bien. Y ahí estarás con tu nueva y perfecta vida mirando por encima del hombro a los demás. Logro desbloqueado.

    • -Lisa, apaga la televisión.
      -Si está apagada…

      Y sí, 15 million merits se puede aplicar a la política, pero creo que es una estructura crítica-crítica devorada que se puede aplicar a todos los ámbitos: política, negocios, relaciones personales, medios, vida cotidiana… Nos quejamos por algo, pero sacrificar la seguridad de la costumbre y el dulce néctar del bienestar propio conocido es jodido.

  3. “The average man doesn’t want to be free. He wants to be safe.” HL Mencken. Y esto es así… Por eso, llegados a este punto de ebullición social que parece que todo va a saltar por los aires, mientras que “the average man” siga sintiéndose a salvo, no moverá un dedo.

    • Eso es. Llega el momento en que el malestar mental irrumpe en ese bienestar “Maslowmico” y ya no estás a salvo porque tú eres tu propio cáncer. Pero si eres capaz de reajustar ese malestar mental aparentando que criticas, llevando un “estilo de vida contracultural” dentro de la cultura, como Bing, puedes sobrevivir. Pero no es saludable. Y eso tiene que explotar por algún sitio. O tu cabeza como una olla exprés, con humo por las orejas, o la situación.

  4. ¡Genial crítica!

    No voy a entrar en criticarla yo o añadir cosas, porque pienso como tu en muchos puntos y sería casi poner lo mismo (no quiero “ensuciar tus palabras”), pero sí que me voy a parar a reflexionar sobre varios puntos:

    – Coincido contigo en lo de “la ostra”, me encantan este tipo de historias, que de dejan un sabor bastante amargo pero con un tufarazo a realidad/lección moral brutal. Aprovecho para comentar que ayer vi una peli llamada Super (enlace: http://www.filmaffinity.com/es/film239400.html) y es tan patética, pero tan realista a la vez, que da mucho que pensar. Muy del rollo Black Mirror.

    – Me encantó la temática del tercer capítulo, el del grano. Creo que es el más convincente de todos, ya que, si tuviesemos la oportunidad de tener uno, ¿cuántos de nosotros no estaríamos constantemente haciendo lo mismo que ellos?, además de que acabaríamos como ellos… Es algo completamente convincente (de hecho, a mi lo del vídeo de la chica tonteando con otro me pasó [sin tener grano xD], puta casualidad).

    – “Chapeau” en todo lo que dices sobre el capítulo 2, de hecho, aunque parezca el “más futurista” o alejado de la realidad de todos, es lo que pasa AHORA MISMO en nuestra sociedad, o ¿para que si no emiten Salvame, Los tróspidos, o la nueva cosa esa llamada Gandía Shore? Es tan lamentable como cierto.

    Muchas gracias por compartir con nosotros ésta crítica, doña Tejana, aunque tu cara esté formada por 4 líneas de colores, caes bien.

  5. Excelente serie, y ¡¡muy interesante tu análisis!!!

    Solo quería hacer un comentario, más que nada respecto al segundo capítulo de la primera temporada. Qué paradójico que a esta serie la produzca la misma empresa que hace Gran Hermano, no? Sí, vos ya lo decís. Pero me pareció muy loco que Endemol produzca esta serie que hace una crítica a los reality shows.

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