Brit, el ‘hooligan’ antipático.

Tenemos la extraña tendencia de tratar de ser lo que no somos, y a poder ser, copiando el estilo de algo que haya sido ejemplar, exitoso y que nos guste. Pero copiar sin pudor no nos da siempre la clave del éxito. No conozco ningún loro que sea cantante de ópera.

Por Javier Marquina.

Portada de la nueva edición coloreada editada por Aleta.
Portada de la nueva edición coloreada publicada por Aleta.

Brit es un fracaso. Una pifia. Un tebeo realmente malo. Y es que no todos podemos ser Warren Ellis.

Negar los méritos de Robert Kirkman, cuando probablemente es el autor del cómic más trascendental de lo que llevamos de siglo, sería, desde luego, una estupidez suprema. Hasta los que nunca han oído hablar de Los Muertos Vivientes  saben lo que son Los Muertos Vivientes. Y eso es por algo. Algo bueno. A veces, hasta las cosas geniales y llenas de talento triunfan. Muchas otras, casi todas, lo que se impone es el canon Sálvame, fruto de un nivel educativo lamentable y de una especie que prefiere alienarse a leer. Por tanto, que un cómic sobre zombies en blanco y negro se haya convertido ya en un referente icónico en una sociedad que produce programas como Gandía Shore, no sólo es meritorio, sino casi milagroso. Doble tanto para Kirkman.

Varias de las colecciones del guionista americano se encuentran entre los títulos de cabecera que cualquier aficionado al cómic debería tener en su biblioteca y el esfuerzo por crear un estilo y un universo propio son, sin ninguna duda, algo encomiable. Siempre me ha parecido un guionista capaz de hacer cosas sensacionales, material que enseñar orgulloso cuando te preguntan por el cómic que estás leyendo.

Pero Brit es un churro. Una bazofia. Un chasco. Una decepción.

Y es que no todos podemos ser Warren Ellis. Ni siquiera Warren Ellis puede ser siempre Warren Ellis.

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El blanco y negro original.

Brit nace con todas las características posibles para ser un personaje gris, anodino y detestable. Es omnipotente, es antipático, y suma todos los clichés de inglés odioso que viene a Salou a beberse hasta el liquido de frenos del taxi que le lleva al hotel. Ese inglés camorrista, pendenciero y maleducado que tantas noches de gloria proporciona en las costas españolas. Creo que está claro que Kirkman buscaba este tipo de personaje deplorable para protagonizar su cómic, buscando ese perfil de bueno/malote que tantas páginas de gloria nos ha dado en otras series, desde Authority a Ultimates, pasando por Agentes de H.A.T.E. y Transmetropolitan. Así que tenemos un héroe soso, macarra, insoportable, hijo de la pérfida Albión e invencible, con lo aburridos que son los héroes que no pueden perder. Quizás en manos diferentes éste ha sido un coctel que en ocasiones, (casi) ha dado grandes resultados. Pero Kirkman no es Ellis y su Brit, desde luego, no es The Authority. Brit, como mucho, es una colección que podría desaparecer mañana, y nadie lloraría por ella, ni siquiera en los círculos pro-Kirkman más oscuros de la librería especializada más sórdida y talibán de tu barrio. Es más: si alguien borrara de la faz de la Tierra cualquier recuerdo de la existencia de este cómic, probablemente nos estaría haciendo un favor.

El tomo que Aleta acaba de publicar es una reedición del material original que ya había sido editado en blanco y negro, correspondientes a los tres primeros ‘one-shots’ del personaje, y que con motivo del monumental éxito global cosechado por Kirkman, ha sido coloreado por Val Staples, en una maniobra ‘sacacuartos’ de Image, tan en la línea de la grandes editoriales americanas. Brit no gana nada con el color. De hecho, incluso pierde la poca frescura original que le confería el blanco y negro, ese aspecto independiente y amateur que podía justificar en parte la poca calidad de la obra.

Una de las páginas coloreadas para la ocasión.
Una de las páginas coloreadas para la ocasión.

No hay ningún acierto aquí. Desde el inicio, claramente inspirado (fusilado es una palabra muy fea) en “En las colinas, las ciudades”, uno de los mejores cuentos que yo he leído jamás, incluido en Los Libros de Sangre de Clive Barker, pasando por el vocabulario innecesariamente soez, los personajes planos y estúpidos, la trama aburrida… Ni siquiera Tony Moore es el gran Tony Moore que tantas alegrías y excesos nos ha concedido en los últimos años. Todo es rutinario, poco inspirado, aburrido, estúpido. Su compra sólo puede estar recomendada para los completistas, los fanáticos o para los que piensan que La Liga de la Justicia de Johns y Lee es la mejor colección de superheroes de los últimos 20 años.

Espero que Kirkman se dedique a seguir siendo Kirkman en los años venideros. Eso lo sabe hacer, y lo sabe hacer muy bien. Es así como se ha hecho famoso, y no tratando de ser quien no es y haciendo historias que sólo otros saben contar. Al menos con Brit nos ha dejado demostrado que sólo Ellis puede ser Ellis y que sólo ha habido, hay y habrá un Spider Jerusalem.

Una cosa más: el texto incluido en esta reedición coloreada está “escrito” por Rob Liefeld. Nuestro ídolo californiano, dibujante de referencia, excelso conocedor de la anatomía humana, mágico diseñador de tecnología alienígena, iluminado por la magia de su eterna inspiración creadora de héroes que nunca podremos olvidar,  dice en esta introducción que Brit es su personaje preferido de todos los escritos por Kirkman. Desde luego como broma metafísica, no tiene precio. ¡Bravo, Rob!

Sigue a Javier Marquina en Twitter: @IronMonIsBack

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

2 comentarios en Brit, el ‘hooligan’ antipático.

    • Bueno, digamos que si hubiera serie Z en el cómic, Brit estaría en esa estantería. Pero hasta estas cosas tienen su público…

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