CAMELOT 3000, Mike W. Barr y Brian Bolland.

“Hic iacet Arthurus, rex quondam, rexque futurus”. (Aquí yace Arturo, rey que fué, rey que será). Un cómic de culto sobre el mito artútico.

Por Carles Torrellas.


Camelot 3000
quizá sea uno de esos cómics que alguna vez habéis oído mencionar, pero que nunca os ha llamado la curiosidad. Es comprensible, estamos ante un cómic cuando menos curioso. Nada más y nada menos que la transposición del mito artúrico y sus caballeros de la mesa redonda al año 3000. Un cómic del que no me extrañaría que hubiera debido su inspiración directamente a la maravillosa película EXCALIBUR, de John Boorman, estrenada en 1981, justo un año antes de la publicación de este cómic.

Lo que sí es cierto es que gracias a este cómic descubrí a un ilustrador como Brian Bolland. Quizás para los nuevos lectores este nombre no les diga nada, ¿pero y si os digo que Brian Bolland es el dibujante de BATMAN LA BROMA ASESINA? Y que durante muchos años fue el portadista de Wonder Woman. Y uno de los dibujantes más talentosos y sobrios de los años 80. Personalmente no recuerdo ninguna polémica protagonizada por Brian Bolland como sí las recuerdo protagonizadas por John Byrne.

Pero centrémonos en el cómic. Obviamente, como bien indica el título, estamos ante una obra de ciencia ficción. Exactamente en el siglo XXXI, el 3000 del título es el año en el que se sitúa, vamos que tampoco es tan difícil de pillar. La tierra está siendo invadida por unos alienígenas, tópico entre tópicos. Y un joven mientras huye se refugia en el yacimiento arqueológico de Glastonsbury -donde se supone que está enterrado el famosísimo Rey Arturo – y da de bruces con el sarcófago del mítico rey – lo que han sido incapaces los arqueólogos durante siglos lo logra un chaval desesperado en un tris tras –, con una herramienta fuerza la tapa para esconderse dentro y resulta que Arturo resucita.

A partir de este punto Arturo recupera a Excalibur, obra y gracia de Merlín, así como a los caballeros de su mesa redonda, recupera también un nuevo Camelot, pero también regresan a la vida de nuevo Morgana LeFey y Modred. Una vez más las fichas se disponen en el tablero para volver a jugar su inmortal partida. Y esta vez el tablero es todo el sistema solar, incluido un décimo planeta desconocido hasta en ese momento.

Mike W. Barr, el guionista de esta maxiserie, ya se guarda un par de sorpresas en cuanto a la configuración de los caballeros se refiere. Así pues Tristán vuelve a la vida en el cuerpo de una mujer, Gawain en un hombre de color, Perceval en un Neo-Hombre (humano mutado artificialmente para ser mano de obra esclava), Galahad en un ronin japonés a punto de cometer sepukku. A medida que surgen los caballeros resucitados, surgen también nuevas enemistades, Así como diferentes intereses políticos contrarios a Arturo, mientras el pueblo lo apoya como una nueva esperanza ante la invasión alien.

Una vez dispuestas todas las fichas en el tablero, cual partida de ajedrez, los sucesos se irán desarrollando paulatinamente hasta llegar al desenlace final. Como en todo ciclo artúrico que se precie, la búsqueda del Grial forma una parte importante tanto en la trama como en el desenlace de la misma. Y cuando uno menciona al Grial no puede olvidar mencionar a la antítesis de Arturo, obviamente si sabes algo del ciclo artúrico sabrás que me estoy refiriendo a Mordred, mayoritariamente descrito en los ciclos artúricos como hijo bastardo de Arturo y su medio hermana Morgause, casi siempre confundida con Morgana LeFey, como pasa en este cómic.

No os diré como acaba, porque quiero que lo disfrutéis, sobretodo su gusto clásico, que quizás no es el estilo que más os guste, pero que creo que a este cómic y a esta historia es el que mejor le encaja, además de contar con la maravillosa narrativa de Brian Bolland, aprovechando el grandioso guión que pone a su servicio Mike W.Barr. Lo que si os diré es que en este cómic de hace 32 años ya tocan las relaciones homosexuales mucho antes que los cómics actuales.

Recomendándoos este cómic me arriesgo mucho más que con cualquier otra reseña que haya podido hacer hasta el día de hoy, e incluso pueda hacer en un futuro próximo. Es una obra muy muy personal, que fácilmente os puede defraudar o dejar con la sensación de que “joder pues no es para tanto”, pero, si tenéis ocasión, acercaos a vuestra biblioteca y, si podéis, leedlo u ojeadlo. Y si os convence, compradlo para vuestra comicteca, porque es un cómic que merece la pena tener y revisitar de vez en cuando sólo por el hecho de disfrutar del regusto de lo clásico.

LARGA VIDA A ARTURO PENDRAGÓN, EL REY QUE FUE, EL REY QUE SERÁ.

 

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