CHANNEL ZERO/CANDLE COVE ¿Quién puede matar a un niño?

Remato el repaso a los estrenos de SyFy de los últimos años con unas pocas palabras para Channel Zero, probablemente una de las series más imaginativas, arriesgadas, experimentales y terroríficas que la cadena ha sacado en toda su historia, que se basa en un relato Creepy Pasta. Si. En serio, es buena.

Por Andrés R. Paredes

Mike Painter tiene que volver a casa. Y no es algo que tenga que hacer porque alguien haya muerto, porque haya recibido una cuantiosa herencia, o porque quiera recuperar el amor de su vida. Mike tiene que volver a casa porque se está volviendo loco. Porque su antiguo pueblo (Iron Hill) le llama. Porque el cadáver de su hermano gemelo que murió cuando eran pequeños nunca lo encontraron. Y sin embargo si que encontraron el cadáver de ocho niños sin dientes. Mike debe volver al pueblo porque tiene un asunto pendiente con los sucesos que tuvieron lugar a su alrededor hace más de 20 años.

Así, como un fantasma, el experto psicólogo infantil vuelve a casa de su madre, que le recibe con un abrazo frío y muchas dudas. Y justo en cuanto Mike atraviesa el vano de la puerta, cosas extrañas vuelven a ocurrir. Niños que desaparecen, robos extraños, adultos con secretos y un programa de televisión que reaparece. Candle Cove.

La simple mención del programa provoca escalofríos durante una cena en el primer capítulo. Todos saben de lo que están hablando. Casi parece sacado de It, como todos los adultos sentados a la mesa saben de qué están hablando pero no quieren hablar de ello. Es un miedo infantil, si, de un programa de marionetas, también, un recuerdo vago que se cuela poco a poco a su alrededor, al que no le pueden poner nombre, pero que saben que les persigue. Channel Zero toma una idea muy de Stephen King y la amplia, la utiliza a su favor.

Creo que con eso os podéis hacer una idea más o menos de qué tipo de serie es Candle Cove. Al menos a nivel argumento. Porque si nos sentamos a hablar de la dirección de la serie, nos encontramos con uno de esos ejemplos de casi obra maestra del género. Combinando planos fijos que revelan información terrorífica con primerísimos planos y personajes fuera de foco, los directores de Channel Zero utilizan absolutamente todos los trucos del manual clásico de la película de terror.

Sombras que están y desaparecen, música casi inexistente, miradas al infinito y lo que es más importante: unos actores excepcionales. Y son muy necesarios. Porque dentro de lo que cabe, a medida que Channel Zero se va volviendo más y más loca, los actores se dejan más y más la piel en convencernos de que todo lo que está ocurriendo de verdad. Que los traumas siguen vivos. Que los niños parecen estar poseídos por algo que les obliga a llevar a cabo actos malvados. Que existe una extraña figura en el bosque vestida de negro y un ser hecho únicamente de… dientes.

Existe un motivo por el que los pocos efectos especiales con los que cuenta Channel Zero sean tan fantásticos. Olivier Sagazan es uno de los artistas más impresionantes del Siglo XXI, y tras su paso por la película Samsara aquí presta su arte para dar forma a uno de los seres más terroríficos, originales y asquerosos de los últimos años. Sagazan es un artista de verdad y se nota que le han permitido dar rienda suelta a su creatividad y saber hacer. Los pocos fotogramas en los que le vemos planean sobre nuestra imaginación durante prácticamente toda la serie, y nos hacen preguntarnos ¿Que Diablos es eso? ¿Es una persona? ¿Es CGI?

Lo que está claro es que Channel Zero es un auténtico milagro. Nació en un foro de Internet, creada por Kris Straub en 2009. Se trataba de un simple hilo de conversación en un foro que comenzaba con un usuario preguntando si alguien recordaba la existencia de una serie infantil llamada Candle Cove. Poco a poco, diferentes comentarios añadían información, mezclando sueño y realidad, combinando partes fantásticas de las historias que vivía un pirata en el mar con sucesos reales. El relato apenas cuenta con más de mil palabras pero ganó mucha fuerza entre los adictos al terror, y no es para menos. Lo tiene todo. Elementos fantásticos, violencia, un poco de gore, y lo que redondea a la perfección el terror: Niños.

Porque en el fondo, Channel Zero trata sobre lo que les permitimos hacer a los niños. O más bien, sobre el poco conocimiento que tenemos sobre los que algún día pagarán nuestras pensiones. Los niños son una pieza fundamental en la trama porque son manipulables, están casi casi huecos, y esos huecos se pueden llenar de maldad. Al igual que en la mítica (y deliciosa) película de Chicho Ibañez Serrador “¿Quien Puede matar a un niño?” la serie se aprovecha de la aparente inocencia de los chavales, convirtiéndolos en unas máquinas de matar terroríficas, títeres de un ser capaz de cosas terribles.

Channel Zero es una serie antológica lo cual quiere decir que cuando se estrene en Otoño la segunda temporada se tratará una nueva historia, nuevos personajes, nuevos terrores. El título de esta nueva entrada será 6 habitaciones, y tratará la historia de una casa en la que nadie se atreve a entrar y recorrer cada uno de sus cuartos. Os recomiendo, encarecidamente, que os pongáis al día.

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