Chappie, menuda chapa.

El horror… el horror…

Por Javier Marquina

Hay directores que brillan con especial fuerza en su ópera prima. Algunos, incluso, logran realizar tres películas magníficas en una especie de trilogía de genio para luego ir consumiéndose y degenerando de forma imparable, aunque dejan para la historia trabajos que para todos son obras maestras. El caso de Neill Blomkamp es especial. Brilló con luz cegadora en su primera película, Distrito 9, pero su decadencia empezó en el ecuador de la misma. Y de forma imparable. Los primeros cuarenta minutos de Distrito 9 son casi perfectos. Una impresionante demostración de imaginación y cine pseudodocumental que aunaba ciencia ficción con una crítica despiadada contra el apartheid. Luego, de manera incomprensible, la misma película decaía abrumada por su propio despliegue de fuego y efectos especiales hasta acabar con un final ambiguo pero lleno de melaza, un final feliz encubierto que más tarde se convertiría en la lacra de sus siguientes películas. Elysium fue la confirmación de todo esto. Visualmente impresionante, la película se desinfla de manera imparable gracias a un guión vacío y pretencioso, lleno de aires de grandeza. Una historia que acaba como uno de esos pastelones que trata de ser amargo y reflexivo, casi mesiánico, y que te dejan con el regusto asqueroso del que se ha empachado a base de tragar tartas. Es oler el azúcar y que te entren ganas de vomitar hasta los ojos.

Chappie, su última película, es el fruto de la degeneración total del director. Un compendio de todos los defectos que ya asomaban en sus anteriores cintas y que en ésta se convierte en estandarte de un producto lamentable. Tomando la idea de la inteligencia artificial y la creación de la vida, un elemento común en la ciencia ficción y que ya habíamos visto en películas como Cortocircuito o D.A.R.Y.L., Blomkamp consigue que sintamos vergüenza ajena con cada línea de diálogo de las conversaciones con menos gancho de la historia. Chappie es un coladero argumental lleno de absurdos, un despropósito sumo sin sentido en el que todo lo que pasa es ridículo de pura estupidez. Chappie es un pastiche que toma elementos de la mencionada Cortocircuito y de Robocop, por ejemplo, y convierte todo lo que aquellas películas tenían de geniales o entrañables en una hora y media que hace que Ed Wood parezca John Ford. Ni siquiera el despliegue de medios, fuego y  humo consigue impresionar. Aquí ya no hay trucos de espejo que valgan. Nada con lo que camuflar el desastre. No hay ni rastro de sus buenas maneras anteriores. Todo sobra; todo está colocado de manera forzada; todo es postizo, mal engastado, aburrido.

En cuanto a los protagonistas, Hugh Jackman hace denodados esfuerzos por ser el malo menos malo de la historia. Y el peor peinado, ya de paso. Su tinte parece directamente sacado de las simas más profundas de los laboratorios del Mercadona, esas mismas en las que los mutantes fruto de la cosmética Deliplus aúllan mientras son alimentados con gluten. Sus bermudas las compraron en un Chino. Pero en uno de los de todo a 0,50. Y aún así, visto su corte elegante y la prestancia que le dan a Jackman, todavía me parecen caras. Y se me puede achacar que sólo hable del aspecto estético del personaje, pero es que no hay donde rascar. Plano, sin chicha, estúpido. De esos protagonistas que parecen que te lo van a dar todo y al final por no dar, no dan ni los buenos días.

Y la pobre Sigourney Weaver… La actriz americana aparece en esta película porque a Blomkamp le debe gustar mucho Alien, y la quería a toda costa en su producción. El problema es que una vez contratada, al director sudafricano se le olvidó lo que tenía pensado hacer con ella, así que la mítica y añorada Ripley deambula por la historia en un papel de esos que puedes editar en el montaje para hacerlo desaparecer, y la película no sólo no sufre, sino que gana.

Lo de Die Antwoord es puramente testimonial. No, perdonen, lo de Die Antwoord podría ser punible penalmente. El director despoja a Yolandi de ese morbo insano que destila en todas sus actuaciones para convertirla en una mamá ñoña que parece sufrir alguna enfermedad mental degenerativa. Ninja, por su parte, pierde todo el aire de chungo de extraradio de Johannesburgo algo lerdo para quedarse sólo con lo de lerdo, porque a medida que van pasando los minutos, parece que su personaje no sabe dónde está su mano izquierda porque cree que es un pie. Y es que Chappie es como un videoclip de grupo sudafricano, pero mal hecho. Porque cualquier videoclip del grupo sudafricano es mucho mejor que Chappie.

La mirada, como el encefalograma.

 Y qué decir del robot que da nombre a la película… Chappie es una inteligencia superdotada, un prodigio intelectual, un ser que marcará un hito en la historia, capaz de desentrañar el sentido de la vida con unas cuantas PS4 conectadas en serie, pero incapaz de conjugar con acierto cualquier verbo irregular. Efectivamente, Chappie padece Asperger. Y es soso. Inconsecuente. Insoportable. Uno de esos personajes que deseas que muera en cuanto aparece porque jamás debería haber aparecido. Un ser que nos hace rezar para que la I.A. nunca sea creada y que, si lo hace, al menos se parezca a Skynet y no a este imbécil con blindaje de titanio.

Chappie convierte a la películas con las que Antena 3 nos castiga los fines de semana a la hora de la sobremesa en obras de arte y ensayo de cualidades sublimes, y se postula como firme candidata a peor película del año. O de la década. Y eso que aún no hemos llegado al final. Porque lo del final de esta película pasará a la historia, sin duda. Es uno de esos finales que te pillan aferrándote a los brazos de tu asiento en el cine, ese por el que has pagado 9 euros, y diciéndote a ti mismo “no será capaz de hacerlo”. Y lo hace. Y no sólo una vez. Lo hace por triplicado. En una especie de salto mortal al vacío sin paracaídas, Chappie nos pone al filo del vómito en una sucesión de estupideces melosas, buenistas, blanditas y dulces, en las que la muerte no es más que el principio mientras el mundo entero desea que por favor sea el final. Porque anhelas tan fuerte el fallecimiento de todos los personajes implicados en esta película, que la frustración que sientes al final al no ver satisfechos tus peticiones, hace que salgas del cine con ganas de quemar tu videoconsola, no vaya a ser que venga un robot, la piratee usando el microondas y la batidora, y cree un programa que adivine la combinación ganadora del Euromillón, tan solo para regalárselo a tu ser más odiado.

 Cuando salí del cine con la cara descompuesta después de haber asistido a este horror vacuo que te despoja del alma y expresé mi descontento a través de las redes sociales preso aún de un shock intelectual casi letal, muchos alegaron en mi contra que no se podía esperar nada bueno de una película llamada Chappie, como si el título de la película el indicativo inequívoco de la calidad de la misma. Sí. Muchos. Como miles de autómatas animados por una sucesión casi infinita de PS4 conectadas en línea programadas por un Asperger.

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

2 comentarios en Chappie, menuda chapa.

  1. Hola, ví la película y me gustó. Cuenta con acción, violencia, drama, ficción, algo de humor. Por ahí deberían quitar unas pocas escenas de excesiva violencia (por ejemplo cuando el robot Alce parte en dos a Amerika) para que sea apta para más público. Una que otra escena que no tenía sentido (por ejemplo cuando Ninja pide como ocho ps4 que luego Chappie los junta para hacer un computador más poderoso, para que pidió tantos, para jugar? tampoco en ningún momento de la película indican que Chappie los pidió). Por otro lado, si bien es la IA similar a cortocircuito, etc. es interesante pues parte de cero y lleva un aprendizaje como lo hace un humano desde un bebé, un niño, un adolescente (que creo que fue la madurez que llego Chappie) sin conocer que es bueno o malo pero que luego lo va entendiendo. Su aprendizaje va en alta escala y a grandes pasos. El papel de Yolan-di me parece excelente, una delincuente que creo es la única que puede controlar el caracter agresivo de sus dos compañeros siendo parecida a ellos pero que Chappie le comienza a despertar sus sentimientos de mujer y en especial de madre. El de Ninja también es buen papel, como un criminal agresivo y poco inteligente y que no se da cuenta de Chappie como un ser inteligente y lo ve siempre como un simple robot. Por ahí coincido en el papel de Hugh Jackman de malo como que no le va. El final me pareció interesante y poco esperado incluso el otro final alternativo que ví de la película.

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