CHROMA SQUAD. ¡A cromatizarse!

Peleas contra monstruos alienígenas, acrobacias innecesarias, poses imposibles, robots gigantes, el poder de la amistad… todos estos elementos conforman uno de los géneros que con mayor cariño recuerdo de mi infancia: el sentai.

Por Ferran Guillem.

¿Que qué es esa palabra china que he soltado nada más empezar? Pues la que se usa para referirse a ese tipo de series cuyo máximo exponente en occidente son los Power Rangers. Esta versión gaijin es solo la punta del iceberg de lo que es una verdadera locura en el país del sol naciente, con una variedad tan grande que existen prácticamente de todas las temáticas imaginables.  Chroma Squad es toda una oda de amor hacia este género en forma de videojuego.

El juego nos pone en la piel de un grupo de cinco especialistas en escenas de acción que, cansados del tiránico director que les mangonea en la serie sentai en la que están trabajando, deciden abandonar y montar su estudio propio. A partir de entonces comenzará su lucha para no morirse de hambre, empezando en un almacén de un familiar con poco o ningún medio e intentando conseguir audiencia como sea posible para poder continuar con su sueño.

Para llegar a lo más alto, tendremos que prestar atención a dos frentes: el rodaje de los episodios y la gestión de nuestro estudio. Durante las partes de acción, nuestro grupo protagonista tendrá que enfrentarse a los diferentes tipos de “masillas” que se pueden permitir junto a un estrambótico jefe, mediante un simple, aunque eficaz, sistema de estrategia por turnos.

Al principio de gran parte de las misiones, que se desarrollan en el típico tablero dividido por casillas, nuestros héroes combatirán de “paisano” limitándose a lanzar simples puñetazos, pero, a medida que vayan repartiendo estopa y haciendo acrobacias imposibles, el medidor de audiencia aumentará hasta poder METAMORFOSEARSE. En este estado de gracia tendrán acceso a vistosas armas e increíbles, a la par que low-cost, habilidades específicas según la clase del personaje. Pero, si en algo reside la importancia a la hora de luchar es en la colaboración entre los miembros del grupo es que, mediante el comando “cooperación”, son capaces de recolocarse en el campo de batalla con vistosas piruetas y realizar poderosos ataques combinados.

El gran acierto de la gente de Behold Studios ha sido el diseño accesible de las peleas. La ausencia de barra de maná (o cualquier sucedáneo) en los personajes recargándose las habilidades con el paso de los turnos, la falta de objetos consumibles durante la batalla, las pocas estadísticas de cada uno de los personajes… son todo decisiones enfocadas a que el jugador se sienta cómodo y pueda empezar a jugar inmediatamente. Además, cuando derrotemos al monstruoso jefe de turno, la mayor parte de las veces tendremos una segunda fase en la que, como es propio de las series de este estilo, aumentará de dimensiones por lo que nuestros protagonistas no tendrán más remedio que invocar a su robot gigante de última tecnología en cajas de cartón. Estos combates finales son un puro intercambio de golpes por turnos con el adversario donde que hay que escoger las acciones a realizar midiendo con cuidado la relación riesgo/recompensa: a medida que se encadenan ataques baja la precisión y si se falla un golpe se es más vulnerable a las acometidas enemigas.

Toda la parte más pesada e intrincada viene de las decisiones que se toman detrás de las cámaras. Además de tener que invertir dinero en equipo y mejoras del robot, que entra en lo esperable, también existen mejoras globales para el estudio que otorgan diferentes ventajas pasivas, así como la capacidad, o más bien la obligación si quieres llegar a algún lado con tu negocio, de contratar a una agencia publicitaria con la capacidad de aumentar en gran medida los ingresos, captar a un número mayor de fans o incluso incrementar el ataque de los héroes. El planteamiento de este apartado es bueno ya que hay una gran cantidad de agencias a las que recurrir, cada una bastante especializada en las ventajas anteriormente mencionadas, pero se choca de frente con la pega más fuerte del título: el dinero y cómo se gestiona.

La importancia de la recaudación frente a otros recursos, como los fans, la audiencia y los materiales para crear nuevo equipo en vez de comprarlo directamente en la tienda, hace que priorizar ganar pasta te dé una ventaja mucho mayor que optar por cualquier otra estrategia. Por este motivo, contratar a la agencia que mayor margen de beneficios te aporta sumado a que la dificultad del juego en sí tampoco es muy elevada puede acabar convirtiendo toda la experiencia en un paseo.

El resultado final es un juego divertido, con diálogos graciosos y guiños al fan continuos que puede hacer las delicias para todo aquel que quiera un juego de estrategia que, aunque no sea extremadamente exigente, sí resulta totalmente disfrutable y muy sólido tratándose de un juego indie.

Este es un juego de fans para fans, hecho con todo el amor del mundo, lo que sólo se puede agradecer con un gran y sonoro ¡A CROMATIZARSE!

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

1 Trackbacks y Pingbacks

  1. ¿MOLA O NO MOLA? Vol. LII - La Isla de las Cabezas Cortadas

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*