COLDER: Te quedas frío.

No hace falta que te guste el gore o el terror. La portada de Colder llama la atención de cualquiera. Si te interesa el género lo más mínimo, estás perdido.

Por Teresa Domingo.


En el fondo, esa portada tan espectacular es un arma de doble filo, porque cuando lo abres no ves el gore que te están vendiendo por ningún sitio, pero la historia de misterio que Paul Tobin y Juan Ferreyra firman para Dark Horse está totalmente a la altura y hace frente a este engaño inicial sin que cerremos la última página sintiéndonos estafados. Todo lo contrario.

La historia comienza en 1941 durante un incendio en un manicomio. Declan, uno de los internos, es víctima de una maldición mientras a su alrededor todo está ardiendo y cada loco anda con su tema. Se queda literalmente helado y entra en un extraño coma, en el que se mantiene con el mismo aspecto durante años, mientras es llevado de un hospital a otro, sin historial alguno y sin saber qué le pasa o cómo ayudarle. Desde hace cinco años que se acabaron los fondos para investigar el mal que se cierne sobre Declan, Reece, la última enfermera que oficialmente estuvo a su cargo, se ocupa de él en su propia casa. Allí el hombre helado despierta de la hibernación y con poderes para salvar de la locura otra gente, a cambio de que su temperatura corporal siga descendiendo, poniéndose en peligro a sí mismo, pues si llega a los 0ºC, la maldición dice que morirá.

Para resolver el misterio de sus habilidades y librarse de su maldición, tendrá que enfrentarse a su propia locura y a su némesis, Nimble Jack, el personaje que pone la salsa a esta historia cada vez que aparece en escena. Una especie de demonio con aspecto humano se alimenta de la locura ajena y que, quizá, pueda recordar al Joker con el flequillo de George McFly, pero que posee tal carisma y dotes de persuasión que durante casi todo el cómic es el que imprime la fuerza al relato. Reece le resultará de mucha ayuda para enfrentar a este villano, entrando y saliendo en un abrir, y sobre todo cerrar, de ojos, del mundo real a un mundo onírico, donde realmente residen las mentes de los dementes. Este mundo donde reside la locura está representado como nuestro propio mundo, en este caso la ciudad de Boston, pero bajo un prisma distorsionado y sin color, donde todo se desmorona. Muy apropiado para transmitir lo que sea que pase por las mentes cuando se taran.

Y es que los que hayan tenido oportunidad de acercarse a  Kiss me Satan, saben de los que estoy hablando y de lo que Ferreyra es capaz de hacer. Presumiendo de un dibujo de trazo brusco, tremendamente personal, ha ido perfeccionando una técnica impecable para transmitir cosas: por supuesto que transmite todos los sentimientos que quiere plasmar cada autor en cada escena, adaptándose a lo que precisa un guión sin perder nunca su propio estilo, pero lo que realmente sabe transmitir este artista de los lápices es el movimiento. Y no tiene por qué darse una escena de acción para que Ferreyra ponga en práctica esta, su gran cualidad, que por supuesto, cuando hay acción, lo borda y te deja con la boca abierta. Lo mejor es que, de pronto, te sale con una viñeta a doble página que representa un solo espacio (véase una casa de tres pisos) en la que los personajes van recorriendo las habitaciones mientras dialogan, haciendo de cada estancia una viñeta en sí misma. Dibujos que te dejan ahí, pensando “¡Qué jodío, mira lo que ha hecho!”. Y ese es sólo un ejemplo. A lo largo de este primer volumen de Colder, se experimenta unas cuantas veces.

Si además, a este peculiar dibujante le das una buena base sobre la que trabajar, el resultado es el comicazo que tenemos entre manos. Porque si alabamos el trabajo de Ferreyra, la historia  de terror psicológico y fenómenos paranormales que se ha sacado Paul Tobin de la manga no es para menos. Una historia con capítulos bien estructurados, con un eje central que gira en torno a Declan y su problemilla de frescura, y con una buena tensión argumental y visual. Estamos ante un guionista que sabe usar los picos de acción, haciéndolos muy pronunciados, pasando de la calma a la tormenta en una viñeta. Además, inteligentemente, centra la atención en tres personajes complejos, cada uno con una personalidad perfectamente desarrollada en la que diferenciamos y apreciamos en cada uno de ellos lo que son: un héroe protagonista que nos guía en la exposición de la trama a través de la exposición de su propia historia, una ayudante que le acompañará en cada uno de sus movimientos porque también ansía desvelar los secretos que rodean a quien la ha acompañado en silencio tanto tiempo y un antagonista que lo quiere joder todo y que triunfe el mal, en este caso la locura.

Un gran cómic, muy bien narrado y estupendamente dibujado, que respira intriga en la superficie, y exhala un aliento helador que te aterroriza en cuanto profundizas en él. Una lectura inquietante que invita a reflexionar sobre los recovecos macabros que hay tras cada tipo de locura.

Algunos ya nos estamos frotando las manos esperando a ver qué nos depara el siguiente número de esta colección tan suculenta que en nuestro país está editando Medusa Cómics, y que, por lo que se nos permite ver en el avance que se incluye en el tomo, (cada volumen contiene los números necesarios para ser auto-conclusivo, en esta ocasión son los primeros cinco) al nuevo villano parece que le gusta coleccionar dedos humanos. Por docenas. Pues eso, te quedas frío.

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Si es creepy, es para mí.

2 comentarios en COLDER: Te quedas frío.

    • Hoy mismo me he enterado que la portada forma parte de un especial de portadas temáticas que hizo Dark Horse titulado “Dark Horse under the skin” para promocionar la serie, moló tanto que ahí se quedó. Dale una oportunidad porque se la merece :)
      Gracias por comentar

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