Cosas que deberías (o no) haber hecho.

La casualidad es algo que no debes intentar manejar. Está allí, y cuando llega, debes saber controlarla de la mejor manera posible e intentar que trabaje a tu lado, a tu favor. A veces, de momentos concatenados inesperados, surgen experiencias maravillosas.

Por Javier Marquina.

Portada cosas

Tengo un grave defecto. Siempre digo que sí. Y un segundo después de hacerlo pienso: “¿pero qué coño?” Y me arrepiento. Siempre. Así que cuando me quiero dar cuenta me encuentro metido de lleno en uno de esos embolados entrañables. De los que luego has de torear y esquivar y poner lo mejor de ti para salir airoso. De los que te llena y te reconfortan, debo decir. El ego es algo frágil pero elástico y muy fácil de hinchar. Y a todos nos gusta sentirnos un poco pavo de vez en cuando.

El caso es que esta manía a no negarme nunca a nada, me llevo a la presentación en la feria del Libros de Huesca del libro Cosas que deberías (o no) haber hecho, en un papel de presentador y maestro de ceremonias que no se me habría ocurrido afrontar jamás. Había tenido contacto con la gente de GP Ediciones, pero tampoco esperaba encontrarme en una tesitura parecida. De GP Ediciones ya os hablé en una entrada anterior. Son gente a los que sigo defendiendo y publicitando como buen aragonés y amante de los cómics que soy. Por su valor. Por lo atrevido y vistoso de su proyecto y porque, por decirlo de forma simple, merecen mucho la pena. Así que ahí estaba yo, sentado en una mesa, frente a un micrófono, al lado de Blanca BK y Jesús Aznar, los autores del libro. Yo. Presentando el trabajo de otros. Nervioso. Con la boca seca. Mirando a nuestro escaso pero agradecido público. Pensando “¿qué coño hago yo aquí?” Aterrado…

Pues nadie me lo podría haber dicho, pero todo fue bien. Qué curioso, ¿no? El azar, la casualidad y el lanzarte a hacer cosas sin pensar demasiado en las consecuencias. Avanzar. Intentarlo. Probar. Y oye, sentirte bien al final porque es lo que deberías haber hecho. O no. Qué cosas.

El libro que tuve el placer de presentar es, además, un delicioso ejercicio de humor negro para padres que se preguntan de donde surgen los instintos suicidas y autodestructivos de sus hijos. Cómo es posible que esa cosita tierna y sonriente se lance sin temor ni lógica hacia todos los peligros que nos rodean, elementos de fuerza letal como los enchufes, la lejía, las ventanas abiertas o las bolsas del Mercadona. En la tradición de obras que parecen para niños pero están pensadas para sus padre como Todos mis amigos están muertos o Los conejitos suicidas, Cosas que deberías (o no) haber hecho juega con drama cotidiano de que podemos morir en cualquier momento, recubriéndolo con la capa dulce y traicionera del humor negro y el delicioso dibujo de Blanca BK. Por algo es una premiada ilustradora de libros infantiles. Por algo ella y Jesús son padres y saben de lo que hablan.  De manera muy infantil, muy bonita, muy simple, muy cruel y bestia y salvaje. Esa ilustración que aconseja no jugar con las corbatas de papá podría tatuármela en la espalda y no desentonar en un concierto de Death Metal. Ni en un Chiquipark.

Cosas que deberías (o no) haber hecho es además una edición maravillosa, de rojo sangriento y brillante, de tapa dura, de tamaño que destila amor, de papel satinado que huele a limpio como un bebé, pero que encierra muerte y destrucción a raudales. Un libro para leer en momentos depresivos, para darse cuenta que morirse quizá tampoco es una cosa tan seria, siempre que no seas tú el que se muere.

Sigue a Javier Marquina en Twitter: @IronMonIsBack

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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