CRIMINAL – Bajos fondos y género negro de calidad

El genial tándem creativo formado por Brubaker y Philips da una clase magistral de buen hacer, estilo y personalidad en CRIMINAL, que ahora se reedita en España en lujosos tomos.

Por Chema Mansilla

image_galleryQue Brubaker es el nuevo guionista cool de la viñeta americana es innegable. Y que cuando se junta con Sean Philips el resultado siempre es de calidad, también. Yo leo sus cómics de El Capitán América en Marvel y veo claramente que es el relevo del bueno de Bendis, que ya anda más quemado que el palo de un churrero. Y cuando leo cosas como Criminal (o Incógnito, o Fatale) me emociono, me subo al sofá y dando saltitos de alegría me digo a mí mismo que podría ser el nuevo Frank Miller. A lo mejor no, a lo mejor eso sólo el fruto de la necesidad que tiene mi generación de tener a su propio Frank Miller. El caso es que sus tebeos son muy buenos.

Criminal es una serie que ha ido creciendo dentro del sello Icon de Marvel. Está formada por distintos arcos argumentales relacionados tangencialmente entre ellos dedicados a personajes de los bajos fondos y el mundo delictivo. Normalmente, perdedores sin nada más que perder que la propia vida. Si bien le falta el punto exagerado y loco del universo Sin City, el paralelismo está ahí. Es muy difícil leer la historia de Tracy, el ex-marine con gabardina y pelo a cepillo dedicado a la venganza, sin pensar en Marv. Pero lejos de las divertidas salidas de tono de Sin City (Frank, has cambiado tío, tú antes molabas) en Criminal se nos llenan los zapatos de barro y guarrería varia de tanto andar por las calles. Éste es un cómic realista, con los pies en el suelo. Sus excesos son herederos directos del cine negro y las novelas pulp de detectives. Si tenemos en cuenta noticias reales como que encuentren el cuerpo de un hombre en un tonel de vino en un mesón (hace apenas unos días), los excesos de Criminal no lo son tanto.

Los personajes escritos por Brubaker son sólidos, y tienen el carisma justo para ser personas reales. Lo secundarios son personajes interesantes con una historia propia que merece ser contada (y que tal vez lo sea algún día en algún nuevo arco, nunca se sabe). Y el trabajo de Sean Philips sólo refuerza la calidad de la narración. Su estilo confiere una pátina de irrealidad, un barniz onírico, a unas historias que bien podría firmar David Simon. En la primera historia que recoge este primer tomo integral editado por Panini en España, hacemos una toma de contacto con ese universo “noir” de Brubaker. La historia no está mal, pero tampoco es para volverse loco. Tiene sus momentos, pero en general, es algo plana. Es a partir del segundo arco cuando Criminal estalla en calidad (tanto en guión como en arte), demostrando que sus autores siguen evolucionando sin abandonar su esencia. Jóvenes drogadictas, boxeadores que nunca llegaron a ser grandes, aspirantes a mafiosos y venganza. Venganza a cascoporro. Personajes rotundos y llenos de aristas, tramas con una premisa sencilla como la vida misma, pero interesantes e intensas. La capacidad de enganche de esas páginas es enorme.

No sé si Brubaker será recordado dentro de 20 años como BRUBAKER, diciendo ese apellido con el mismo respeto con el que se menciona el Miller de Sin city, Año Uno o Born Again. Pero disfrutar a día de hoy de Fatale, Incógnito y Criminal es algo digno de recordar en el futuro diciendo: yo estaba allí.

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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