Yakuzas, ninjas, mutantes y cyborgs. Todo junto y revuelto. La nueva película del universo mutante de Marvel llega a las pantallas veraniegas.

Por Chema Mansilla

Lobezno+inmortal+(2013)Tal vez consistía en un ver quién los tienes más grandes, si Marvel o DC. Los pectorales, quiero decir. Porque quién sabe hasta qué punto la casualidad ha querido que dos de sus personajes más emblemáticos compartan cartelera en los cines de verano. El Hombre de Acero reconstruye, de manera polémica, el mito de Superman. Mientras que en LOBEZNO INMORTAL nos encontramos una película que quiere reforzar a un personaje que ya se encuentra bien asentado en el mundo de las adaptaciones cinematográficas. Después de la fallida X-MEN ORÍGENES: LOBEZNO, el personaje trata de justificar su fama con otra película para él solo, para mayor gloria y lucimiento de sus garras de adamantium. Si en la primera todo termina siendo como una de esas horribles noches en las que sales de fiesta con tus amigos y terminas viendo amanecer desde un barrio que no conoces, semi-desnudo y después de haberte peleado con alguien, LOBEZNO INMORTAL quiere hacer las cosas bien. Al menos, lo intenta con muchas ganas.

LOBEZNO INMORTAL tiene un arranque estupendo. En apenas unos minutos, si alguien todavía no lo había hecho, conoces a un Lobezno de alma torturada interpretado por un Hugh Jackman que ya lo hace con una naturalidad preocupante. Destaca el empeño con el que los guionistas han tratado de contentar a los fans de Marvel recreando algunos de los momentos más queridos del personaje en los cómics (la etapa de Frank Miller especialmente), y además reforzar a ese personaje tan querido por el público de las películas pero que pasa completamente de las viñetas. El planteamiento es sólido, las buenas ideas están ahí. Todos los ingredientes sobre la mesa. Pero al final la mezcla te deja algo indiferente. Tras horas en la cocina, al probar el plato descubres que está algo soso. No está mal… Pero un poco soso. Y es que a LOBEZNO INMORTAL le falta una chispa que haga explotar un polvorín de buenas intenciones.

The Wolverine

El mejor ejemplo que puedo poner es una escena de la película. En medio del nocturno paisaje nevado de un pueblecito tradicional japonés, un centenar de ninjas ataca con arcos y flejas a Lobezno. Logan avanza como un loco hacia su objetivo, un palacio en el horizonte. Los ninjas disparan sobre él sus flechas, unidas a unas cuerdas con las que tratan de frenar el avance del violento mutante. Lobezno llega al final de su camino erizado de flechas y atado como una animal salvaje. Un momento épico. Imponente. Delicioso. Pero detalles como lo falso de la nieve, lo evidente del decorado o que los ninja se resbalen mientras corren por los tejados rebajan el resultado final. LOBEZNO INMORTAL es una peli lastrada por los detalles, y ya se sabe: el diablo y la genialidad comparten hipoteca en los detalles. Algunos efectos especiales chirrían en comparación con otros. Otras veces son lo evidente del cartón piedra de los escenarios. Otras veces son “facepalm” instantáneo: el metal que cubre las garras de Lobezno es indestructible (incluso se dice en la peli, no hace falta ser un friki) y que lo corta todo, pero ahí le tenemos, manteniendo duelos contra espadas japonesas. Que sí, que el acero de las katanas samurai es la leche, pero de siempre y como sabe todo buen marvelita, nada tienen que hacer contra las garras de Logan.

Tal vez sean detalles que sólo importan a los fans más radicales, a los Marvelitas de núcleo duro. Puede ser. Pero en general la película, con una historia interesante,y un arranque excelente, se ve lastrada por unos villanos que no interesan a nadie y que de vez en cuando aparecen por ahí para recordarnos que siguen existiendo. También la película está salpicada por una serie de escenas oníricas en las que a Lobezno se le aparece Jean Grey, el personaje interpretado por Famke Janssen en las pelis de X-Men. Jean reaparece una y otra vez como El Fantasma de las Navidades Pasadas para simbolizar la culpa de Logan, pero no explican qué pasó entre ellos. Así que aquel que no viera X-Men: La Decisión final se preguntará de qué va todo eso.
También es paradójico en esta película que el buen hacer de guionistas y director consiga implicarte más en la trama romántica de la película que en la de acción. Lobezno Inmortal produce cierta rabia porque ha estado tan cerca de crear una película memorable para el personaje que hace que los pequeños fallos, que no son más que eso, pequeños fallos, sean mucho más sangrantes. Duele más quedarse a las puertas de la gloria que a medio camino.

Lobezno-inmortal
Uno no puede evitar pensar que Aronofsky seguramente hubiera conseguido coger el pulso al personaje en esta historia de honor, culpa y redención y crear algo mucho más intenso. Pero LOBEZNO INMORTAL es bastante digerible tal como está, un producto veraniego bastante sólido. Y sobre todo, cumple su función, mantener viva la llama mutante en el cine para el gran evento que supondrá el regreso de La Patrulla-X (siempre serán La Patrulla-X, maldita sea) en X-MEN: Días del futuro pasado (¡a la escena de los créditos, true belivers!). A pesar de las diferencias de presupuesto e intenciones, una película que puede mirar a los ojos a El Hombre de Acero y decir, “eh, colega, yo sí que he entendido de qué va esto”.

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