Crónica de Anni B. Sweet en el Teatro Lara de Madrid

Anni B. Sweet

Concursando por concursar, a uno que le gusta la música, me dio por probar suerte para ir gratis a un concierto de Anni B. Sweet. Es de eso que si tienes que pagar no vas, pero si te lo ponen en bandeja no dices que no. Pues gracias al Señor, ahora ya sé que la próxima vez pago.

Por Álex Sánchez.

Anni B. Sweet

Lo primero que quiero hacer, antes que nada, es autoflagelarme por reconocer que este es un concierto al que nunca habría ido si no fuese porque me tocó la entrada en un sorteo organizado por Nvivo. Ahora, después de haber ido, debo decir “Gracias, Nvivo”.

Si no he sido muy seguidor de esta señorita, Anni B. Sweet, ha sido porque surgió en un momento en el que, casualmente, hubo una especie de boom de chicas jóvenes de estilo muy similar. No sé si fue moda, si fue casualidad o qué, pero eso me hizo mirar hacia otro lado. Así soy yo.

Peculiaridades de la vida, el señor que maneja los hilos quiso que yo viese a la joven Anni, y aunque algo había escuchado en la radio o a través de alguna canción suelta, mis sospechas se confirmaron en esta puesta en escena. Allí, sentado en el segundo piso del Teatro Lara, fui deleitado con una voz angelical cargada, aparentemente, de una inocencia que esperemos que no desaparezca nunca. Si ya el citado teatro aporta de por sí un entorno muy característico y peculiar en el que da gusto sentarse a ver una actuación, la propia actuación resultó ser algo que, si fuese fan, tacharía de mágica.

Acompañada de músicos que le ayudaron en la grabación de su segundo disco y su nuevo EP, ‘Ridiculous Games’, entre los que destaca el batería de Vetusta Morla, y con la colaboración especial puntual de tres amigos suyos (el guitarrista de los citados Vetusta Morla y un componente de Havalina), la cantante y compositora recorrió sus dos primeros discos, reveló canciones del nuevo EP y versionó ‘Religión’ de Lori Meyers, además de la ya consabida cover de ‘Take On Me’, que como ella dijo, “siempre cae”.

Concierto Anni B. Sweet

Del resto de canciones poco puedo decir, más que un general “sonaron de puta madre”. Los que me hayáis leído más veces sabréis de sobra que soy fatal para los títulos de las canciones, y en esta ocasión más, puesto que apenas conocía el repertorio. Recuerdo en especial ‘Getting Older’, una de las más clásicas de la cantante y que con más fuerza sonó, pero diría que prácticamente todos los temas estuvieron a la altura de lo que cabría esperar. Además, no se cumplió mi temor de una lentitud o sentimiento anodino de unas canciones sin fuerza o demasiado tranquilas. Todo en su justa medida, ameno, entretenido y llevadero.

El público, que llenó el teatro agotando entradas una semana antes del evento, se mostró volcado, interactuando en todo momento con una Anni que respondía de forma vergonzosa, despistada y satisfecha ante la satisfacción popular, los piropos y la dedicación de sus fans. Y no fue para menos, la satisfacción era justificada, y desde luego, la sensación final fue de haber dedicado un par de horas de mi vida a algo que realmente mereció la pena. Bien por Anni B. Sweet.

Sigue a Álex Sánchez en Twitter: @Zarten.

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