Crónica de Dover tocando ‘Devil Came to Me’ en la Sala Sol de Madrid

Dover- Devil Came to Me

No sabría decir por qué, pero no hay nada mejor que sentarse en una máquina del tiempo y volver unos años atrás para rememorar los viejos tiempos. Esta vez, la Sala Sol fue esa máquina del tiempo, y Dover nos llevó directamente a hace 15 años.

Por Álex Sánchez.

Dover- Devil Came to Me

Año 1997, un grupo llamado Dover aparece en ‘Disco Grande’ de Radio 3 y comienza a extenderse como la pólvora. Conciertos, actuaciones en festivales, el boca a boca y un “ligero” empujoncito de Pepsi empezaron a disparar las ventas y la demanda en unos tiempos en los que internet empezaba a llegar a algunos hogares en España. A pesar de su estilo potente, rozando el hardcore en algunos casos, ‘Devil Came to Me‘ alcanzó unas cotas de éxito que convirtieron a Dover en un grupo de masas (ojo, también a nivel internacional), llegando a multiplicar por 10 el precio de las entradas de sus conciertos en la reventa. Y no exagero, porque lo viví en mis carnes cuando me ofrecieron 5.000 pesetas por una entrada que me había costado 500.

Dover

El caso es que toda esta locura no era para menos, porque Dover fue un grupo que llegó con frescura, canciones sencillas, directas, potentes y pegadizas que todo el mundo quería escuchar en todo momento. Este éxito, justificado por un lado pero incomprensible por otro, dado el estilo musical de la banda, relanzó las ventas también del primer disco, ‘Sister’, un poco más flojo e inexperto, pero con la misma premisa e igualmente disfrutable. Además, propició más adelante la obligatoria grabación de un tercer disco, ‘Late at Night’, que si bien estuvo a la altura, no pudo ni supo igualar a ‘Devil Came to Me’. A partir de ahí, la banda fue de más a menos hasta llegar a unos últimos discos (de un total de 7) que supusieron la llegada masiva del grupo al mainstream, sonando en las radios generalistas y entrando en sonidos pop que poco o nada tenían que ver con sus inicios. Llegaron a más oídos, llegaron a más público, seguramente ganaron más dinero, pero perdieron su esencia y, por qué no decirlo, mucha calidad.

Pero como todo vuelve, y hoy en día está de moda volver a los orígenes, Dover no iban a ser menos. Además, también está de moda eso de dar un concierto para tocar íntegramente tu mejor disco, así que ¿por qué no dar un concierto tocando ‘Devil Came to Me’? ¿Y por qué no hacerlo además en una de las salas que te vio nacer? De esta forma, la banda decidió celebrar su 20º Aniversario presentándose el pasado viernes 8 de marzo en la Sala Sol de Madrid para rememorar los viejos tiempos y darnos a los fans y ex-fans lo que se perdió por el camino. La respuesta, lógicamente, no fue mala, y se agotaron las entradas meses antes del concierto, “obligando” al grupo a poner una segunda fecha que también consiguió colgar el cartel de “no hay entradas”.

Con la cara diabólica que aparecía en la portada del disco proyectada sobre la pared, la banda salió al escenario con la formación original que se mantiene desde 1992 (a excepción de su actual bajista, que lleva desde 2005), saludó y comenzó con un ‘Rain of the Times’ que nos trasladó directamente a 1997 con toda la fuerza de antaño. Os lo juro nenes, excepto por el renovado aspecto físico que luce la cantante Cristina Llanos, fue como si no hubieran pasado todos estos años.

Dover

Lo bueno, al menos para la duración del concierto, fue que el listado de canciones no se vio limitado únicamente a ‘Devil Came to Me’. Entre anécdotas de los principios de la banda, siempre por boca de Amparo, también sonaron temas de ‘Sister’, ‘Late at Night’ y otros discos, pero siempre obviando sus últimos trabajos de corte pop. Hubo potencia, hubo caña, hubo traña, cañonazos y todo lo que se os ocurra que pueda ser un sinónimo, como en los viejos tiempos. Eso es lo que echábamos de menos en Dover, eso es lo que habíamos ido a ver a la Sala Sol y eso es lo que nos dio la banda.

Obviamente, el público sabía a lo que iba. Ni rastro de las quinceañeras que bailaron con ‘Let Me Out’ o ‘Do Ya’, o que asistieron a conciertos de su gira conjunta con La Oreja de Van Gogh y Coti. Allí la gran mayoría éramos treintañeros que en su día pusimos una y otra vez la cinta (alguno incluso CD ya por esa época) de ‘Devil Came to Me’ hasta gastarlo, y durante un par de horas nos sentimos otra vez como si tuviésemos 16-19 años.

El público gritó, saltó y cantó todas las míticas canciones de principio a fin, haciendo especial hincapié en ‘Serenade’ y, tras un bis, en la última canción del concierto, en la que da nombre al afamado disco.

Con todo esto vivido, probablemente el concierto haya pasado sin pena ni gloria por el panorama musical general de la actualidad, pero pongo la mano en el fuego a que hizo las delicias de todos y cada uno de los asistentes que un día, hace ya 16 años, llegaron al instituto con una cinta de un grupo nuevo “guay” llamado Dover grabada el día anterior de la radio mientras lo pinchaban en Radio 3.

Sigue a Álex Sánchez en Twitter: @Zarten.

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