Crónica de Godspeed You! Black Emperor en Madrid

Godspeed You! Black Emperor

Oscuros como la noche, casi como el alma negra de un emo al borde del suicidio, se presentaron de nuevo  Godspeed You! Black Emperor en Madrid. Ríete tú del Lado Oscuro que tanto predicaba otro Emperador, el de Star Wars, porque lo que hizo esta gente en el Kapital fue de órdago a la grande.

Por Alex Sánchez.

La sala estaba atestada de gente deseosa de presenciar este evento, y es que recordemos que hace unos diez años que se habían separado, acto que les llevó a convertirse casi en grupo de culto, para volver a juntarse el año pasado y lanzar hace escasas semanas un nuevo trabajo (‘Alellujah!, Don’t Bend!, Ascend!’). El caso es que todos sabíamos a lo que íbamos, y el grupo canadiense de post-rock, uno de los más notables del género, no defraudó y deleitó al respetable con un sinfín de sonidos sucios, oscuros y melancólicos que llenaron hasta lo más profundo de nuestro ser.

Acompañados de la proyección de imágenes aleatorias sin aparente sentido, que ayudaban a dar un toque más misterioso y casi siniestro al espectáculo, y de una iluminación oscura y apenas invariable, Godspeed You! Black Emperor comenzaron con un ruido que se fue transformando poco a poco en una melodía que fue yendo a más, a más y a más, hasta inundar todo con un tema tan épico como la vida misma, de esos que ponen los pelos de punta y la piel como con escarpias.

Sus temas son únicamente instrumentales, con duraciones tan largas que a veces no sabes si se trata de la misma canción. Eso sí, cada una parece estar compuesta de varias diferentes por fases, y al final sabes que se trata de la misma porque siguen una base. De hecho, el concierto duró algo más de hora y media y estuvo compuesto por apenas 3 o 4 temas, si es que decidimos considerarlos de la forma clásica, habiendo un parón entre cada uno de ellos. El resto fueron parte temas de los largos y parte temas enlazados, centrándose lógicamente en el nuevo disco, pero recuperando también creaciones del pasado.

Escuchando atentamente, solo se te ocurre pensar que su música es ideal para bandas sonoras, y te la imaginas adornando películas de terror o misterio. De hecho, ese pensamiento no es algo descabellado, puesto que ya se colaron en el filme ’28 Días Después’, y con enorme acierto.

Dejo sin comentarios ese interludio de ruido inconexo extremadamente largo que a punto estuvo de mandarme a la cama, pero el aguante tuvo su recompensa en forma de una segunda parte de concierto exquisita.

Básicamente,  esa fue la tónica de todo el concierto, aunque lamentablemente sin ginebra, porque o te gustan mucho, o el monotono con altibajos de intensidad podría haber mandado a paseo a cualquiera a algún lugar lejos de allí. Resumiendo, un fan como yo disfrutó como un enano, pero bien es cierto que otra persona podría haber prendido fuego a la sala y haberse acostado sin cargo de conciencia alguno. Y mal que habría hecho, porque estos tipos son de los grandes.

Sigue a Alex Sánchez en Twitter: @Zarten

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