Crónica de la reunión de Chucho en la Joy Eslava de Madrid

Chucho

A todo el mundo le debería dar miedo un perruzo, un chucho sarnoso y rabioso que solo tiene ganas de morder allá por donde va. Si te fija como objetivo, te acorralará, te lanzará dentellada tras dentellada sin cesar hasta que caigas rendido a sus pies. Sufrimiento, tensión, dolor y miedo aglutinados en solo unos suspiros, los que te separan de conseguir salir corriendo o de sucumbir a las embestidas. Sin embargo, con este Chucho, pues mira, que me muerda si quiere, hasta que me desangre.

Por Álex Sánchez.

Chucho

Y es que yo he sucumbido, yo y muchos otros. Porque Chucho es ya desde hace tiempo uno de los grupos musicales clave de la música indie española, es un clásico dentro de los clásicos. Y lo es principalmente por la labor y liderazgo de Fernando Alfaro, uno de los mejores compositores que ha dado España, que ha sabido consolidar a Chucho tras lo que ya venía siendo una banda tan imprescindible como lo fue Surfin’ Bichos. Lástima de su disolución en 2005, algo por lo que muchos lloramos, pero que fue paliado gratamente con el trabajo de Alfaro en solitario.

Ahora, ocho años después, y para nuestro gozo y alboroto, la banda se ha reunido para dar, de momento, dos conciertos, uno en la sala Joy Eslava de Madrid y otro en la sala La 3 de Valencia. Como no podía ser de otra forma, en las Cabezas Cortadas no nos hemos querido perder esta oportunidad que puede que haya sido única, y a continuación os cuento de primera mano cómo fue este esperado regreso.

Un detalle que me sorprendió de este concierto fue que la sala tardó más en llenarse de lo habitual. Acostumbrado a ver todo a punto de reventar bastantes minutos antes de empezar espectáculos que tacharía de “menores”, por un momento temí que la gente no fuese a responder como este grupo se merece. Afortunadamente, cuando sonaron los primeros acordes todo estaba abarrotado, lo que me llevó a anotar el primer punto positivo de la noche.

Concierto de Chucho

Aunque Alfaro y los suyos empezaron con ganas, sabiendo lo que queríamos escuchar, lanzando mordiscos en forma de canciones pseudo-conocidas para la mayoría pero amadas por los fans, el público no supo reaccionar. Éramos muchos, pero poco ruidosos, impasibles, poco animados, quizás introspectivos o con ganas de disfrutar este regreso en silencio con nuestro yo interior. Sea lo que fuere, solo vi cantar y bailar  las canciones con fervor a cuatro jovencillos que hacían bajar la media edad, que, por lo general, era bastante alta. No sé, será que ya somos viejos y disfrutamos de otra manera.

Quizás por esta actitud del público, el concierto me pareció soso, correcto eso sí, pero soso. Salir, tocar, cantar y chao. Así lo resumiría, sin añadir actuaciones gloriosas, momentos memorables o anécdotas a destacar. Las buenas canciones menos conocidas fueron dando paso poco a poco a las más conocidas, para terminar con una buena retahíla de hits que no podían faltar en una cita como esta.

Con canciones como ‘Cirujano Patafísico’, ‘Un Ángel Turbio’, ‘La Mente del Monstruo’ o ‘Revolución’ la gente sí que dio lo suyo, y mira tú por dónde, eso se hizo notar en el escenario. Sin embargo, para cuando nos quisimos dar cuenta, los miembros de la banda ya se estaban despidiendo como paso previo un bis que ya sabíamos que iba a tener que llegar. Y fue entonces cuando, después de dos canciones potentes, de la que ahora solo recuerdo ‘Perruzo’, llegó ‘Magic’ y la gente se volvió loca. Es lo que tienen los temazos.

Concierto de Chucho

Pensando ya que el fin había llegado, aún hubo tiempo para otro bis, uno con una única canción que duró como tres juntas, una ‘Inés Groizard’ llena de ruido y distorsión que me llenó de orgullo y satisfacción para dejarme con un buen sabor de boca general. Gracias a esto, cayó la gota que colmó el vaso que me llevó a decidir que la actuación había sido, en realidad, notable. Cierto que no fue la reunión soñada, el concierto ansiado durante tantos años, pero tampoco fue una decepción, y con eso me conformo.

Sigue a Álex Sánchez en Twitter: @Zarten.

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