Crónica de Pony Bravo en Joy Eslava presentando ‘De Palmas y Cacería’

Pony Bravo

Pony Bravo es un grupo al que siempre vuelvo, ¿y por qué no? Lo merecen, vaya que si lo merecen. Ahora además se presentaron en Madrid, de nuevo en la sala Joy Eslava, con un nuevo disco bajo el brazo, ‘De Palmas y Cacería’.

Por Álex Sánchez.

Pony Bravo - De Palmas y Cacería

He de reconocer que este disco, tras unas cuantas escuchas y este directo, me parece el más flojo de los tres trabajos publicados hasta ahora por la banda, y con mucha diferencia. Sí, en efecto, incluye algún que otro temazo, y sí, existe alguna canción que como la escuches olvídate de quitarla de la cabeza en horas. Pero también le falta consistencia, seriedad y evolución, tres cosas que se atisbaron como cambio en el salto del primer al segundo disco, pero que ahora parece que se han perdido. Ahora bien, si algo hay que reconocer es que en directo gana mucho, pero vamos, como todo lo de este grupo en general, el directo es lo suyo.

Dicho esto, y tonterías aparte, un servidor asistió al concierto con más ilusión que un niño con zapatos nuevos. La sala medio vacía a escasos 30 minutos de comienzo del concierto daba que pensar: o la gente apura hasta el último segundo o los sevillanos siguen siendo pseudo-desconocidos (porque por falta de calidad no es, eso seguro). Al final, resultó ser la primera opción, porque la sala se llenó hasta los topes, primer piso incluido, y además con un público muchísimo más entregado de lo que yo habría esperado jamás. ¿Exagero? Pues no, aunque parezca increíble.

La calidad de este grupo es innegable, su originalidad (a pesar de contar con influencias muy marcadas) también es innegable, y por ello es normal que su público vaya en aumento. Lo curioso es la mezcla de asistentes al concierto formada por asiduos de la “música independiente”, amantes de la música en general, veteranos del mundillo y universitarios enloquecidos que saltaban y gritaban como energúmenos con los temas más “asequibles” de la noche, como ‘Noche de Setas’, ‘La Rave de Dios’ (dedicada al nuevo Papa Curro), ‘Eurovegas’ o el primer single del nuevo disco, ‘El Político Neoliberal’. A mí, personalmente, este ambiente me sorprendió, y me jugaría algo en Eurovegas a que a los integrantes de Pony Bravo también. Eso que se llevan.

En cuanto al concierto en sí, todo transcurrió según lo esperado, sin sorpresas ni para bien ni para mal, lo cual es bueno. Sonaron temas pricipalmente del segundo disco, con canciones intercaladas del nuevo trabajo, y alguna que otra cosa del primero, siempre con potencia y el característico baile de intrumentos entre el bajo, la guitarra y la batería. Además, tocaron también una versión de ‘Whip It’ de DEVO, algo que parece que hacen ya en todas o casi todas sus actuaciones, y escogieron ‘Mi DNI’ (una que es ya de mis favoritas) para cerrar un concierto tras un bis muy solicitado, a la par que esperado.

Pony Bravo en la Joy Eslava

En definitiva, estos señores sureños no defraudaron, y no lo hicieron porque se dedicaron a lo que saben hacer, que es tocar. Como decía al principio, siempre vuelvo, y es por algo. Próxima cita con Pony Bravo, en el Primavera Sound. He dicho.

Sigue a Álex Sánchez en Twitter: @Zarten.

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