Cuando se Abrió el Abismo, de Carlos F. Castrosín

La respuesta Steampunk a “Alicia en el País de las Maravillas” o “El Mago de Oz” está en las páginas de esta novela, que desde la quinta página te llevará a un mundo fantástico donde grandes imperios compiten por territorios y  avances técnicos. El joven ingeniero Marchena se verá arrastrado, desde su excavación en el Estrecho del Gibraltar a un mundo que no es, en absoluto, como nos han contado.
Por Chema Mansilla

abismoLa premisa me atrapó y me retuvo durante dos tercios del libro. Ésta es una reseña difícil, un título que sufre lo que yo llamo “Síndrome de Philip K. Dick”, esto es: una sobrada de encantos y que engancha el lector hasta que, según llegamos al final, nos encontramos con una desconcertante situación.
Pero no quiero adelantar acontecimientos. “Cuando se abrió el abismo” engancha enseguida. Si bien el principio es un tanto torpe y lleva al lector a una situación incómoda, el descubrimiento de nuevos mundos siempre tiene una capacidad de seducción nada desdeñable. Así que el lector se dejará llevar, y si ignora sus instintos, no verá el cartón de la novela. Y es que desde que nuestro protagonista despierta en un nuevo mundo, vemos que ahí hay trampa. Y la hay, sin duda, tampoco creo que el autor trate de maquillarla. Ahora, que esa trampa sea la que el lector espera…
El nuevo mundo en el que despierta Santiago Marchena está lleno de maravillas y aventuras. Explorar este mundo “steampunk” es el punto fuerte de este libro. Las descripciones son ágiles y detalladas y se enhebran muy bien con la acción. Sus singularidades y peculiaridades seducirán al lector. En comparación, la construcción de personajes parecen mucho menos sólidas, si exceptuamos a algunos de los personajes principales. En general, el desarrollo de los protagonistas es irregular, y durante su evolución uno puede identificar fácilmente los resortes de esa trampa de la que hablaba antes. Me explico: dentro de la convención de que ésta es una novela de entretenimiento y de consumo rápido, cuya finalidad es la de entretener, “Cuando se Abrió el Abismo cumple” con creces las expectativas. Los pasajes de acción se suceden con naturalidad y tienen bastante garra. El escenario es atractivo y el misterio de fondo sobre la verdadera naturaleza de la extraña situación de nuestro protagonista siempre nos invita a seguir con el libro. Todo correcto hasta que según nos acercamos al final del libro, y sin dar mayor detalle, el autor da un salto con doble tirabuzón y, realizando un complicada pirueta, incluye un elemento totalmente discordante con la evolución de su novela. La aparición de cierto personaje significará el detonante de una reacción en cadena hasta el final de la novela que resultan totalmente incoherentes dentro del contexto de la misma. Efectivamente, es el momento en el que te das cuenta de que sí, estabas metido en una trampa.
El efecto sobre el lector no es otro que el de desapego total con lo que estaba leyendo, como si un error de imprenta hubiera introducido, al final de su novela, los capítulos finales de un título completamente diferente. Será este desconcierto el que hará que el lector termine (con) el  libro. La búsqueda de una explicación a esa situación tan frustrante culminará con la trampa cerrándose sobre el lector, que sin duda (y a pesar) de las nuevas y extrañas variantes introducidas, reconocerá que sus sospechas eran ciertas.
Con otro título, esta situación hubiera conseguido restar enteros a su valoración: un libro bien entretenido que por un inexplicable golpe de timón del autor, termina siendo un previsible suma de sinsentidos. Como esas películas en las que al final, el protagonista despierta y todo ha sido un sueño. Pero Carlos F. Castrosín todavía tenía una sorpresa, eso sí, también desconcertante, para los últimos párrafos del libro, que puestos a rizar el rizo, parece que se reconcilia con el lector, como guiñando un ojo y que invita a entrar al juego. a pesar de lo dicho, la lectura de esta novela resulta divertida e interesante si lo que se quieres es pasar un rato de lectura agradable y apreciando sobre todo el esfuerzo del autor por encontrar un resultado fresco y original, aunque resulte pelín forzado.
“Cuando se abrió el abismo” es una novela interesante, extraña y divertida. Ciertamente previsible y con más cartón piedra del que nos gustaría, pero con una interesante personalidad y carisma que se ganará las simpatías del lector.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

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