Cuando tu cuerpo está, pero tu cabeza no

La abstracción personal es un plato que generalmente se enfría, y lo malo es que recalentado ya no sirve. O te evades y disfrutas del momento, o lo pierdes para siempre, porque jamás recuperas la misma sensación.

Por Alex Sánchez.

Lo que muchos afirman que es quedarse mirando a las , es en realidad una técnica furtiva de ausencia presencial, más bien propia de monjes budistas navegando por el Nirvana que de occidentales alelados como el que escribe. Estás pero no estás, y ni los mejores ninjas del Japón feudal serían capaces de hacer una bomba de humo de tan magno calibre. Y lo disfrutas, vamos que si lo disfrutas.

Pero lo mejor de todo es la cara del que tienes delante, preguntándose en qué cojones estás pensando o adónde coño miras mientras tu subconsciente vaga por un universo que ninguna mente humana ha visitado jamás. Cuando espabilas, ahí lo tienes, atónito, quizás cabreado por ignorar su presencia o no mostrar interés, quizás sonriente por tu cara de pánfilo bobalicón que parece haber perdido la consciencia humana. Tu atención se desvaneció por un momento, dejaste de escuchar y de ver, y todos tus sentidos se centraron en algo que pudo ser el simple viaje intrascendente de una mosca que zumbaba a tu alrededor, o el manejo de las cuentas de la vieja pensando en lo que te deparará el futuro inmediato, siempre tirando más a la ciencia ficción que a la realidad.

Legendarias son las regañinas de mi madre mientras por fuera mi cabeza asiente, y por dentro me convierte en el protagonista del videojuego que estoy deseando jugar tras el rapapolvo. Vergonzosas son las fantasías con las que uno se distrae mientras le habla una persona del sexo opuesto que está de muy buen ver. Ni siquiera se me ocurre hacer mención a las voluptuosidades degeneradas sobre las que puede divagar mi persona en pocos segundos, en lugar de prestar atención indiferente aunque solo sea por un momento. Ni idea de lo que me cuenta, pero bendita imaginación, y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Pero lo que realmente se puede calificar como abstracción nivel Dios, y el que diga que nunca lo ha hecho que le corten la cabeza por mentiroso, son los viajes astrales que todos hemos tenido en clase, ya sea del colegio, instituto o universidad, mientras el docente de turno “se esfuerza” por esparcir su semilla de conocimientos entre un alumnado que está tan interesado en los detalles como mi progenitora en el devenir de Luke Skywalker en El Imperio Contraataca. Venga va, y añadimos los momentos de ver a través del monitor en el trabajo, que ni que tuviéramos Rayos X, y así se pueden pasar las horas muertas.

Y os preguntaréis, ¿a qué viene todo esto? Pues ni yo mismo lo sé. De repente estaba abstraído y se me vino a la cabeza. ¿Alguno se anima a compartir anécdotas de abstracción en los comentarios?

Sigue a Alex Sánchez en Twitter: @Zarten

3 comentarios en Cuando tu cuerpo está, pero tu cabeza no

  1. Pues yo creo que he vivido más tiempo de mi vida abstraída que normal, pero lo que no puedo dejar de apuntar es LA serie en donde las abstracciones personales son puntos muy importantes y, a la luz de mis experiencias personales mentales, muy realistas: Six Feet Under.

    Ver cómo Ruth Fisher le está clavando mentalmente el tenedor en el ojo a su interlocutor, o los delirios de protagonismo de David Fisher…

    Me encanta cómo narran audiovisualmente esos “pensamientos en las musarañas”.

  2. 10 estrellas para el concepto “viaje astral en clase” xDDD Muy buen artículo. A mí me pasa también a saco leyendo libros. Las veces que habré tenido que releer páginas y páginas de no estar ahí xD

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