¿Cuánto pagar por The Private Eye?

La pregunta del millón. ¿Cuánto pagar por un cómic que no tiene precio? ¿Debemos descargarlo a coste cero aprovechando la oportunidad como ancianos en la cola de algún reparto gratuito? ¿Debemos autojustificarnos y pagar más que nadie enarbolando la bandera del “yo pago más porque la tengo más grande y Martín es colega mío”? Esto es lo que yo opino.

Por Javier Marquina.

The-Private-Eye

The Private Eye es un gran cómic, pero sus autores, gente sin escrúpulos y con muy mala idea, nos han colocado en una tesitura difícil que al final nos pondrá en evidencia. Martin y Vaughan, Vaughan y Martín, han trazado un maquiavélico plan para poner a disposición de cualquier ser humano con un ordenador y conexión a internet un pequeño trocito de su inmenso talento, de su trabajo, de su ilusión y, al fin y al cabo, de parte de su futuro profesional. Y encima, para más inri, para escarnio de todos y cada uno de nosotros, han decidido que la descarga de este material sea libre, sin trabas y al precio que cada cliente esté dispuesto a pagar o considere más justo. De cero a lo que dé la cuenta corriente de cada uno.

Y es ahí donde está la trampa. Donde el plan se vuelve latveriano y nos coloca de forma despiadada frente al espejo de nuestra propias miserias. Es ahí donde ambos artistas, sentado en su silla de creación, vestidos con su gorro de pensar, nos miran a los ojos y nos preguntan: ¿cuánto vale The Private Eye?

Para despejar todo tipo de dudas o prejuicios, diré que yo pagué y pagué un dólar, lo que al cambio resultaron ser 80 céntimos de euro. Ni para un cortado. También sé de gente que no pagó nada “por probar a ver que tal pintaba” y otros que enarbolando la bandera de la dignidad y el amor al cómic, y dándose golpes en el pecho cual lomo plateado, pagaron una cifra superior a 3$, cometiendo un error bienintencionado y encomiable, pero haciéndole un flaco favor a aquello que en principio se quería defender. El camino del averno y el empedrado de buena gente que paga demasiado.

Y me explico.

Soy de la opinión de que el producto digital en lo que a libros y cómics se refiere, debe tener un precio sensiblemente inferior al de su formato físico para resultar atractivo. De otra forma, si disponemos de ambas opciones a un precio similar, casi el 100% de los consumidores optará por el formato físico por razones tan poco racionales como el olor a tinta recién impresa, el tacto del papel satinado o lo bonito que quedan todos esos tomos en las estanterías del hogar. La única ventaja competitiva que un fan puede encontrar en el producto digital frente a lo físico de toda la vida es, sin duda, el precio. Ni siquiera en la inmediatez a la hora de obtener dicho producto puede lo digital sacar una ventaja decisiva, ya que en esta era de piratas y gente de buen corazón que cuelga las ediciones digitales de todo lo que sale casi al segundo de que estás sean publicadas, uno puede descargarse en inicio lo que quiere de forma gratuita, valorarlo, y si le parece interesante comprarlo al tiempo en formato físico, tapa dura y contenidos especiales. Y a precio rebajado.

Es decir: si le arrebatamos a lo digital el único campo en el que de verdad puede hacer daño a lo físico, estamos condenando iniciativas tan interesantes como este The Private Eye a lo marginal, a la piratería y en última instancia (y recordemos que esto es una industria) a la quiebra. La industria, ese ente abstracto y malvado que dirige y controla con mano de hierro el precio de todo eso que compramos, contempla divertida cuánto somos capaces de pagar por aquello que descargamos, y toma buena nota de todas esas descargas a tres euros que igualan el precio del cómic en formato físico. A la industria no le asusta que 100 fans entregados paguen 5$ por descargar el cómic de Marcos Martín mientras decenas de miles se lo descargan de forma gratuita. Es más, encontrará en estos abnegados cotizantes la excusa perfecta para tasar sus productos digitales. Lo que la industria teme es que esas decenas de miles de seguidores que se descargan el cómic paguen, y todos paguen esos 0,99$ que el propio Vaughan establece como precio recomendado al final del primer número, convirtiendo a los autores en seres autosuficientes. No asustan los escasos fieles cegados y dispuestos a gastarse las disparatada cifra de 40$ (*) por diez números en edición descargable. Asustan los que estarán dispuestos a pagar 8€ por esos mismos diez números, de manera fiel y en masa. Esos mismos que una vez disfrutado el cómic y si son fans del coleccionismo, se gastarán 20€ por la futura edición en papel para que complete su estantería.

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Como ya hiciera Stephen King con Riding the bullet, Martín y Vaughan nos ponen en el disparadero y lanzan un órdago a lo establecido, quizás con la esperanza de además de ofrecer exactamente el producto que llevan en la cabeza, remover un poco las cosas y esta sacrosanta industria. Espero que su acción tenga mayores consecuencias que la del autor supremo de ‘Best-Sellers’, cuya apuesta por lo digital no cambio al final ni una coma en su contrato. El radio de acción de The Private Eye es mucho menor, pero son tiempos diferentes y quizá la onda expansiva se transmita ahora con mayor eficacia. Yo soy de los que piensan que pagar por la obra de Martín y Vaughan merece la pena, pero también opino que su precio justo son los 0,99$ dólares antes mencionados. Producto de calidad a precio competitivo, una dupla imbatible.

(*) Pensemos que, por ejemplo, en www.amazon.com se puede encontrar los 5 primeros números de Hawkeye, uno de los mejores cómics que podemos encontrar ahora mismo en el mercado, recopilados en un tomo de tapa blanda por 9,70$, unos 7,50€.

Sigue a Javier Marquina en Twitter: @IronMonIsBack

Acerca de Javier Marquina 196 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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