Daniel Clowes: el otro cómic americano

Cuando a uno le dicen “cómic americano”, piensa en superhéroes, viñetas llenas de acción, justicia, heroísmo, villanismo, Marvel, DC… Y es normal, porque son las cosas que han llevado a esa locución a los niveles de popularidad e incluso al siempre jubiloso Hollywood. Pero, ¿qué había en Estados Unidos más allá de las grandes editoriales de cómic y de la fantasía heróica? ¿Nada? Qué va.
Por Patri Tezanos

Yo no sé nada de cómic, pero en las pocas incursiones que he hecho a ese mundo me he interesado precisamente por esas manifestaciones no heróicas, off the mainstream. No por nada en especial; fue todo un proceso bastante inductivo, patético y poco profesional: hace un par de Ferias del Libro vi la portada de algo titulado David Boring en uno de los puestos, me atrajo visualmente y me lo compré. Y como me gustó, me puse a buscar más cosas de su autor, Daniel Clowes, quién resultó ser un exponente de ese cómic americano independiente, underground, hipster, alternativo, llámese-como-se-quiera, sin que yo buscase nada de eso. ¿Que he llegado a este tipo de cómic por el dibujo? Sí. Pero también es cierto que tuve suerte y juzgué por la portada un libro cuya corriente resultó encajar bastante bien conmigo: el costumbrismo, la acidez, la crítica social y el humor bastante negro.

Resulta irónico que Daniel Clowes desease desde pequeño dibujar cómics estilo Marvel y DC.  Pero aceptó que le era imposible, que simplemente no sabía ni tenía paciencia. Aún así, decidió dedicar igualmente su vida a dibujar, y llegó a constituirse como representante de ese otro cómic americano, el cómic que no encuentra paralelismos con las pelis de acción sino que pasa a reflejar la cosa más mundana, ramplona, estática y desencantada que ha creado el ser humano: la Generación X.

Daniel Clowes no es un X ni vivió como adolescente los años de madurez de la Generación X, pero es un gran retratista de esa apatía y esa rabia contenida que se escapa por las junturas del cuerpo y adquiere domesticada forma de estilos musicales y moda. Dos ejemplos de ese ejercicio de retratar son el mencionado David Boring y Ghost World, la más famosa de sus creaciones que se convirtió en película protagonizada nada más y nada menos que por una jovencita Scarlett Johansson, un siempre agradecido Steve Buscemi y Thora Birch.

Daniel Clowes no refleja en sus cómics ni el más mínimo sentimiento patriótico, orgullo nacional, personal, vital, especial (refiriéndome a especie) ni nada maravilloso, muy al contrario que los esquemas que tenemos adjudicados al cómic americano, llenos de gente guapa. En los cómics de Daniel Clowes no se enfrentan el bien contra el mal, el bien contra el bien un poco más malo, el mal contra el mal, el infierno contra el cielo, la corrupción contra la justicia… Nada. En los cómics de Daniel Clowes no se enfrenta nada contra nada excepto los personajes contra la brutal normalidad de la vida cotidiana. Y están llenos de gente fea. ¿Y qué puede tener eso de interesante? Para pagar por el espectáculo insípido de una vida ajena ya tiene uno la suya propia, ¿no? Pues no, porque junto a sus viñetas compras también la visión de las cosas de Daniel Clowes.

Daniel Clowes tuvo una infancia rara. No es un X porque nació antes que todo eso, pero sin duda sus primeros años fueron caldo de cultivo para una visión de la vida como algo nada brillante; es decir, compartía los sentimientos de la futura generación X pero él con razón, no por fruto de una educación permisiva y la falta de objetivos por tenerlo todo al alcance. Sus padres estaban divorciados, su padrastro se mató, lo crió su abuela durante un largo periodo, era excesivamente tímido, apenas tenía amigos y no se sentía para nada identificado con los chavales de su edad, no mucho dinero, frustración escolar…

Normal que los cómics le salgan como le salen y cree los personajes que crea. Aunque para mi gusto algunos tramos de sus historias se vuelvan chabacanos, la crítica a la vida en general que desprende me parece de una ironía muy divertida a pesar del cariz tristón bajo el que se desarrolló su vida. Gran ejemplo de ello es la recopilación de viñetas Wilson. Y creo que ahora que ese desencanto vital se ha vuelto a desparramar sobre nosotros por los últimos acontecimientos sociales y por la exposición perenne a todo lo malo que acaece en el mundo gracias a Internet, tenemos la boca predispuesta y bien entrenada para el gusto amargo de las cosas. Como de pequeño, que no te gustaba el café, tan amargo (¿cómo podían tus padres beber una cosa tan asquerosa?), y ahora que has crecido te gusta más que a un tonto una tiza. Ahora que nos han curtido el espíritu a base de bien, es más fácil encontrarse identificado con las páginas de Daniel Clowes, y leerlo mola más.

No te digo más. Esto sólo eran unos pocos párrafos para convencerte de que, aunque no te vayan las historias de tipos duros partiendo la pana, el cómic americano también tiene algo que ofrecerte.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

1 comentario en Daniel Clowes: el otro cómic americano

  1. Gracias por el post, Patri. Daniel Clowes lleva lustros siendo uno de mis artistas favoritos. Aparte de todo lo mencionado aquí (en especial Ghost World y Wilson, claro), decir que mucho de este material fue publicado en EIGHTBALL, donde Clowes se soltó la melena durante 15 años de publicación y nos brinda un humor loco y super-underground — no solo de graphic novel vive el hombre. Grande entre los grandes, justo a figuras como Charles Burns (¿cuándo saldrá el nuevo número de X’ed Out, por cierto?), en cuyo tono más surreal y tétrico Clowes publicó el genial LIKE A VELVET GLOVE CAST IN IRON, recomendación absoluta!!! Viva el cómic underground americano, viva Robert Crumb y Gilbert Shelton!!!

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*