DARK no es la nueva Stranger Things

Las comparaciones son odiosas, ya lo dice el refranero español, y comparar esta producción alemana con la obra de los hermanos Duffer es cometer un error tan grande como confundir el tocino con la velocidad.

Por Teresa Domingo.

La mayoría de las veces que una nueva fórmula funciona, productos similares proliferan como setas. Del mismo modo, cada vez es más frecuente usar el éxito ajeno para promocionar series o películas que ni se acercan la suela de los zapatos, o lo que sea que calcen los films, de la producción original.

Desde el mismo día de su estreno empecé a leer aquí y allá que Dark era la Stranger Things alemana. Y flaco favor le hacen a una y a otra. Las prisas por dejar constancia de que has sido el primero en verla y esa manía de etiquetar las cosas y compararlas con otras sólo consiguen que, tras finalizar una de las dos, ya vayas condicionado a ver la otra.

Si bien en ambas series el punto de partida es la desaparición en extrañas circunstancias de un niño en un bosque cercano a una pequeña población, poco tienen que ver en el fondo, en la forma y en la ejecución. Es lo que tiene hablar viendo sólo el primer capítulo y hacerse eco del no siempre beneficioso “Porque has visto…” de Netflix, porque a partir del segundo episodio te das cuenta de que los derroteros van a ir por otro sitio totalmente diferente, a la par que interesante.

Dark se aleja de la festividad narrativa que supone una serie de aventuras con niños de por medio y se adentra de lleno en el thriller sobrenatural más oscuro, algo que requiere un ritmo y un desarrollo de personajes mucho más pausado, que dosifique la información. Aquí no interesa que sepas quién es quién, ni que empatices con nadie porque así se logra mantener el misterio y la tensión hasta el final, bailando al son que marcan los implicados en el caso y sus familias, mucho más involucradas de lo que parece a simple vista. Podríamos decir que Dark es un nido de tópicos resueltos de forma atípica.

La fotografía y la banda sonora resultan dos pilares fundamentales para que la atmósfera de Dark se vuelva lo más lúgubre y sombría posible, acompañando el relato con escenarios oscuros e iluminaciones muy contrastadas. Estilo nórdico: exteriores fríos y brillantes e interiores oscuros y sobrios. Y junto a estas imágenes una composición sonora inquietante, que transmite tal desasosiego que te mantiene alerta a cada detalle, a cada giro y cada revelación. Ya desde la intro, en la que imágenes caleidoscópicas van tomando sentido según avanza la trama, quedamos atrapados en el doble juego de identidades a descubrir.

Para terminar de rematar esa oscuridad latente en todo lo que supone esta producción, nos encontramos con los personajes, algo que ha sido muy criticado, pero que esconde uno de tantos aciertos de la serie. La frialdad, la aparente calma y ese carácter serio alemán resultan la combinación perfecta para conseguir mantener ocultas las intenciones y hasta dónde está involucrado cada uno, sin que te esperes prácticamente nada de lo que va ocurriendo.

“Pero es que Stranger Things apela a la nostalgia y está repleta de guiños y homenajes a la cultura de los ochenta…” En Dark también hay muchas referencias y no sólo a una generación. Son mucho más sutiles y siempre justificadas, pero están ahí. Colándose por la radio, en una conversación o de fondo en una escena, podemos oír la mítica Shout, de Tears for Fears, escuchar alusiones a películas que van desde Freddy hasta Matrix, pasando por He-Man o Regreso al Futuro. Hasta sale una Commodore 64 en la que están jugando al Commando. Más nostalgia que eso…

No es redonda, tampoco nos vamos a engañar. Todos esos giros y tramas que se abren sin cesar pueden llegar a aturullar y obligarnos a estar más atentos a lo que ocurre de lo que quizá alguien esté dispuesto estar en su tiempo de ocio. Dark se toma su tiempo, se expande y se retuerce para que pases los capítulos especulando sobre lo que vas descubriendo e intentando averiguar qué es lo que pasa en ese misterioso pueblo donde habitan personas misteriosas que aparentan lo que no son.  Como todos esos que se hacen eco de lo que oyen y leen al iluminado de turno en vez de ver la serie y opinar por sí mismos. Creedme, aunque la premisa inicial se parezca, Dark no es la nueva Stranger Things ni jamás pretendió serlo. Y si no, vedla, y me decís.

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Si es creepy, es para mí.

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