DAVE MADE A MAZE. Y a mí muy feliz.

La sorpresa más retorcidamente entrañable del Festival de Sitges. La ganadora del premio a la Mejor Película en la sección Noves Visions. La película que me ha robado el corazón y se ha alzado con mi premio al bombazo independiente del año.

Por Teresa Domingo.

 

Entre los litros de sangre, los kilos de casquería y las hondonadas de hostias recién llegadas del lejano oriente que cada año nos ofrece el Festival de cine Fantástico de Sitges, se esconden algunas joyitas que vienen de ultramar, sin hacer mucho ruido pero directas a formar parte de nuestra vida cinéfila. Y Dave Made a Maze no se espera ni un minuto para meterse al público en el bolsillo y ganárselo desde los originales, alegres y coloridos créditos iniciales. El perfecto preludio a lo que está por venir.

Dave es un artista frustrado, con una clara incapacidad para acabar nada de lo que empieza. Durante un viaje de su novia, Annie, se construye una fortaleza de cartón en medio del salón que guarda un laberinto en su interior, donde se queda atrapado hasta que ella regresa. Junto a un selecto grupo de adultos rebosantes de ese espíritu infantiloide que a muchos nos mantiene con vida, y en contra de los avisos de Dave, Annie organiza y lidera un excéntrico grupo de rescate que se adentra en el laberinto para descubrir que es más grande por dentro que por fuera y que está lleno de trampas, efectos y criaturas (furioso y curioso Minotauro incluido) que deberán superar todos juntos.

Las palabras se quedan cortas para describir la imaginación, creatividad, originalidad, singularidad y peculiaridad que derrocha cada rincón escenográfico de esta modesta producción. Casi tres kilómetros cuadrados de cartón a disposición del equipo creativo para diseñar los escenarios, juegos y emboscadas en las que se ven envueltos los personajes, además de un sinfín de accesorios recortados a mano, que hacen las delicias de nuestros niños interiores.

Una cantidad ingente de detalles que, al que le divertían entonces, le seguirán divirtiendo ahora: efectos especiales de tramoya más propios del teatro que del cine, técnicas de stop-motion, aspecto de celuloide antiguo, títeres, papiroflexia y otras originales recurrencias que te saltan a la cara cuando menos te lo esperas… todo es poco para hacer felices a un hatajo de personas hechas y derechas que, en su propia vida de adultos, han asumido su estado de perpetua inmadurez y disfrutan de las aventuras que esconde este paraíso de cajas de cartón. A un lado y al otro de la pantalla.

Pero que el ambiente festivo de la peli no os engañe porque, al igual que Dave con su laberinto inspirado en la Tardis, Bill Watterson ha construido una historia que es más grande por dentro que por fuera. Debajo de una divertidísima historia de aventuras con un desarrollo al más puro estilo cine juvenil de los ochenta, que supura influencias que van desde En busca del Arca Perdida a Los Muppets, pasando por 2001: Odisea en el Espacio, y que suponen los pilares de toda una generación, se esconde una trama oscura y tormentosa. La metáfora que encierra a Dave en su propio laberinto, tan ridículamente real que, sólo cuando se pierde en su propia creación es capaz de entender y dominar su enorme, retorcido y complicado mundo interior de artista atormentado.

Cada uno de los secretos que oculta el laberinto es una sorpresa visual, que no descubre nada nuevo técnicamente, pero que llena la película de detalles fantásticos y giros que desbordan imaginación. Por tener, tiene hasta gore. A su manera, pero Watterson no nos priva de poder aplaudir ante alguna que otra descacharrante y macabra resolución de los hechos.

En definitiva, Dave made a Maze es una gran película sin pretensiones, hecha por un niño grande para niños grandes, con el único objetivo de divertir al máximo sin pensar en lo absurdo de la situación ni en lo que vendrá después, reír con cada gag y sonreír con cada guiño a tus propios referentes. Al fin y al cabo, la cara es el espejo del alma y, a juzgar por las de la mayoría de los que salíamos de aquella primera sesión, los muelles de Goon pueden estar tranquilos, al menos, otros treinta años más.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Teresa Domingo 158 Articles
Si es creepy, es para mí.

1 Trackbacks y Pingbacks

  1. ¿MOLA O NO MOLA? Vol. LXXIV - La Isla de las Cabezas Cortadas

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*