DC: MUNDO PUTREFACTO

La extraña metáfora.

Aunque el título pueda parecer una afortunada coincidencia, la verdad es que este artículo no va a hablar del panorama desolador que la horrenda gestión del señor DiDio está dejando en una de las dos grandes editoriales americanas, sino del crossover que ha unido las colecciones de Animal Man y La Cosa del Pantano y sirve, además, de colofón de los primeros ciclos de ambas colecciones en el nuevo Universo de las 52.

Por Javier Marquina.

La extraña metáfora.
La extraña metáfora.

Voy a empezar por el final. Para evitar susceptibilidades. No. No me ha gustado. No me ha gustado nada. Me parece una saga de compromiso, un crossover que podría dar más de sí y que al final no lleva a ninguna parte. Como todos los crossover. En eso tanto DC como Marvel parecen hermanas gemelas en el despropósito. No solo han conseguido acabar con la continuidad y la coherencia, sino que además nos fusilan con estos cruces insufribles que prometen revolucionarlo todo y que al final sólo sirven para colocarnos anuales, números especiales y sacaperras indignos y de calidad deficiente que se olvidan más rápido de lo que se leen.

Y ahora viene la parte difícil. Os voy a vender los tres tomos en los que ECC Ediciones ha recogido los números de Animal Man y La Cosa del Pantano correspondientes a esta saga, mas los números de Frankenstein Agente de S.H.A.D.E. que se incluyen en el segundo tomo y se relacionan de manera más o menos tangencial con este Mundo Putrefacto. De estos últimos no voy a hablar. Lo siento. Me parecen relleno del relleno. Podrían funcionar solos y no aportan nada nuevo a la historia. El clásico mal de las editoriales americanas. El crossover que contamina. Lo de siempre, vamos.

mundo_putrefacto_secre_okBRA ver.

Cuando las 52 colecciones de reboot de DC comenzaron, aquí un servidor era un fan incondicional y convencido de Scott Snyder. Y es que tanto los primeros número de Batman junto a Greg Capullo y los de La Cosa del Pantano con Yanick Paquette me parecieron estupendos. Aun me lo parecen. La pena es que el señor Snyder ha estado desarrollando esa enfermedad que podríamos llamar “El Síndrome Bendis”: usar muchas viñetas para contar muy poco, no cambiar nada, y dejarlo todo tal y como lo encontró, por muy desordenado que eso fuera. Eso y las historias llenas de fibra. Esas que pasan por tu cuerpo sin dejar huella, sin ensuciarte, que llegan tal y como se van. Sin rastro. Sin marcar. Sin nada. De Jeff Lemire podría decir casi lo mismo. A pesar de ser un guionista que en poco tiempo se ha convertido en uno de los favoritos de público y crítica, su etapa en Animal Man empezó muy bien, para luego, a mi entender, irse desinflando sin remedio hasta culminar en este Mundo Putrefacto.

No lo sé. Quizás soy yo que le he cogido alergia a ese baile de colores que comenzó en Green Lantern y ha convertido a DC en un desastre multicolor. La verdad es que todo eso de El Rojo, El Verde, La Putrefacción y sus diversos avatares, podía tener su gracia al principio, pero ha acabado siendo una excusa más para visitar mundos alternativos y, como decía antes, poder destruir todo sin tocar absolutamente nada. Y es que después de tantos años de resurrecciones, las partidas no son lo que eran, y sabes que los que se van, volverán tarde o temprano. Meter dos personajes que podrían dar mucho más de sí en la terminal y moribunda Línea Vértigo en la nueva y enloquecida continuidad de DC, tampoco le hace un favor a La Cosa del Pantano y a Animal Man, dos creaciones que han recorrido un rumbo inverso y extraño y les ha dejado en una tierra de nadie superheroica que no les sienta nada bien.

Afortunadamente, algunos de los números cuentan con el talento de Steve Pugh, dibujante enorme y que por alguna extraña razón casi siempre pasa desapercibido, a pesar de que sus líneas redondas y personales dan vida y fuerza a cualquier historia que toque. Mención aparte merecen los números dibujados por Yanick Paquette, sobre todo el 18 americano y que cierra la saga para La Cosa del Pantano y la andadura de este último y el propio Snyder en la colección del avatar del verde. Un número que es una declaración de intenciones, un resumen de lo que el recorrido por esta colección ha supuesto para el autor canadiense y un ejercicio de estilo brillante que nos pone en antecedentes para lo que ha de venir. También es un grito claro de un autor que puede y debe brillar mucho más en proyectos personales y aislados, ya que las colecciones mensuales con las fechas de entrega clásicas le obligan a la intermitencia y eso va en detrimento de la solidez y la uniformidad de las sagas.

Superman nunca da miedo.
Superman nunca da miedo.

Al final reconozco que estoy confuso. Lo que empezó como muy bien, ha acabado regular. El lastre de las exigencias de pertenecer al universo clásico, y a pesar de los esfuerzos de desmarcarse de lo brillante, de las capas y el spandex que los autores intentaron en sucesivas ocasiones, han terminado castrando de manera decisiva las historias que en un principio, parecían dispuestas a darnos grandes momentos de terror. Si aparecen antiguos supermanes, titanes con otro color y portadores del anillo alternativos, es difícil transmitir las sensaciones angustiosas del principio. A pesar de la sangre y la violencia. Nada es horrible con los colores inapropiados. Colores. Al final DC ha acabado siendo colores. Como una sucesión de ediciones especiales con las que intentar arruinar nuestra vida. Mundo Putrefacto no es lo peor que ha hecho DC e desde que decidió reiniciarse y condenarse, pero desde luego no es, ni de lejos, lo mejor. Y mucho menos teniendo en cuenta que partía del cruce de dos de las colecciones de inicio más prometedor desde que empezó todo esto.

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

2 comentarios en DC: MUNDO PUTREFACTO

  1. Estoy contigo Javi, estas series se desinflaron mucho y leerlas al mes comenzaba a ser una pesadilla. El evento ante mis ojos pasó sin pena ni gloria.

  2. Justamente una de las cosas que disfruto mucho de ver en esta saga son los dibujos de Steve Pugh . La historia me atrapo al principio y luego me desilusione un poco. un abrazo

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