De compras por la pequeña China

Mercado Chino

China es un país curioso, lejano y enorme, y por ello está lleno de opciones y nuevas posibilidades comerciales. Quítate el miedo, coge el carrito de la compra y sal a dar una vuelta virtual para echar un vistazo a todo lo que te pueden ofrecer.

Por Álex Sánchez.

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Como decía un amigo mío, “Si no juegas, no te toca”. Esta frase podríamos aplicarla tranquilamente al simple acto de comprar por internet a páginas o vendedores chinos, ya sean productos internacionalmente reconocidos o productos elaborados exclusivamente para el mercado del país asiático. Antes de comenzar a ahondar un poco más en el tema, he de decir que un servidor ha comprado de todo, y en repetidas ocasiones, según estos parámetros, y nunca, repito nunca, he tenido problema alguno. Ahora bien, como diría otro amigo mío, “Todos los tontos tienen suerte”.

El caso es que pueden darse, al menos, hasta cuatro casos diferentes perfectamente combinables entre sí. Podemos querer comprar un producto exclusivo del país o la zona, o bien un producto que podemos encontrar en cualquier otro lugar del mundo pero que sabemos que ahí se puede adquirir más barato. Las otras dos opciones son conforme al lugar de compra, ya que pueden ser a través de un portal de exportación, subastas o similares, o bien contactando directamente con el fabricante o distribuidor. Yo, personalmente, he hecho las cuatro cosas, y tanto monta que monta tanto.

Lo primero que cabría decir es que, amigos, nadie da duros a dos pesetas. Si el mercado chino es tan barato, por algo será. Vale que ellos son muchos, que trabajan demasiado, que son muy aplicados y todo lo que queráis, pero el menor coste de los productos es, básicamente, debido al uso de materiales de peor calidad y/o al mucho menor coste de la mano de obra. No hay más vuelta de hoja. Y ojo, que peor calidad no significa mala calidad, sino que simplemente se usan materiales más baratos que, o bien no son de primerísima calidad, o a la larga su duración estimada es menor.

Mercado Chino

Dicho esto, voy a pasar a analizar ligeramente esas cuatro opciones descritas anteriormente, siempre basándome en experiencias personales que han marcado mi opinión sobre ello. Obviamente, muchos de vosotros habréis sufrido experiencias similares, contrarias o inverosímiles, pero lo que aquí cuento es sencillamente mi historia.

Empezando por qué comprar, diría que el primer paso siempre es intentar conseguir algo que queremos pero que en la tienda de la esquina (física o virtual) es demasiado caro. Sí, hemos oído que en China todo es más barato, y por echar un vistazo no se pierde nada. Y tal cual, chusmeando un poco en internet se ve rápidamente que cualquier producto se puede encontrar insultantemente más barato, algo que genera ya el primer síntoma de desconfianza. El segundo síntoma viene dado por la fama de chapuceros y “piratas” que tienen los chinos.

Existen tres posibilidades, que lo que vayamos a comprar sea el producto real (muy poco probable), que sea una burda imitación, o que sea una réplica exacta. La primera opción es simplemente absurda, porque nadie en su sano juicio querría importar un producto para luego exportarlo más barato. Sí que, a veces, hay fábricas que aprovechan restos y moldes de marcas que fabrican allí para hacer su agosto (incluso con permiso de la propia marca, eso sí, encubierto), pero no suele ser lo habitual. Lo más normal es la imitación, un producto que se puede comprar muchísimo más barato y que a simple vista no se distingue del original, pero a poco que te fijes te entra hasta la risa. Lo de la réplica ya es otro cantar, porque ahorrándote mucho dinero puedes tener un producto exactamente igual (a veces hasta con los hologramas de autenticidad y todo), salvo por una diferencia, que la calidad de los materiales es peor. En este punto, es ya cuestión de cada uno valorar si desea el artículo original por un dinero, o una réplica por menos pero sabiendo que, supuestamente, es de peor calidad y te va a durar menos. Y por supuesto, siempre dejando a un lado en el tema de la legalidad, aspecto que voy a obviar y que no voy a tocar para no extenderme en demasía.

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Habiendo decidido lo que quieres comprar, el siguiente paso es saber dónde. Existen dos formas: Una es contactando directamente con el fabricante o vendedor, lo cual te da la ventaja de poder negociar y regatear, algo a lo que los chinos son muy dados. La otra opción es usar un portal de exportación, distribución o subastas, entre los que destacan sobre todo páginas como eBay, iOffer y Alibaba, que en la mayoría de los casos aportan un nivel de seguridad que, por desgracia, es muy necesario. Por ejemplo, en Alibaba te hacen el cobro tras la compra, pero el portal no se lo entrega al vendedor hasta que recibes la mercancía y está todo correcto. Si no fuese el caso, comienza un arduo proceso de disputa en el que, si no se llega a un acuerdo, el portal decidirá qué se hace con el dinero y el producto. Generalmente, el vendedor suele ceder con el fin de no recibir votos negativos que puedan afectar a su reputación dentro del portal. Porque sí, amigos, la regla de oro es comprar siempre a vendedores que tengan el mayor número de votos y la mayoría positivos.

 

Como añadido, en plan consejos, os recomiendo intentar negociar siempre, y elegir como método de envío a la compañía EMS. Normalmente, los envíos a través de esta compañía suelen ser gratuitos para el comprador gracias a las subvenciones de las que gozan en el país oriental, y aunque tarda más que un envío a través de una empresa de transportes de renombre (entre 1 semana y 1 mes), sirve también para evitar el tema de las aduanas y los impuestos. Respecto a esto último, intentad también que el vendedor declare la menor cantidad posible con respecto al precio original, ya que quizás eso evite la sorpresa de tener que pagar un extra al recibir el paquete.

Obviamente, las cosas pueden salir mal y pueden torcerse, puede haber estafas y puede haber problemas, pero desde aquí quiero decir que PARA NADA ES LA TÓNICA GENERAL. Un servidor lleva años comprando cosas (no continuamente, pero sí a menudo) y jamás ha tenido ningún problema. Eso sí, hay que ser consciente de que lo que compras no es de una calidad perfecta, porque no es lo mismo que comprar un jersey en Primark que en Lacoste, pero asumiendo esto no hay desventajas aparentes.

Sigue a Álex Sánchez en Twitter: @Zarten.

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