DEFIANCE – gato por liebre (alienígena)

Scy-Fy estrena nueva serie, un futuro post-apocalíptico con alienígenas y grandes promesas incumplidas.
Por Chema Mansilla

Hay una palabra que odio: «sinergia». El concepto está bien, pero odio la palabra. Cuando a George Lucas se le ocurrió que podría vivir muy, pero que muy bien a base de vender muñecos, sábanas y sacapuntas derivados de sus películas, no lo llamó «sinergia». Seguramente lo llamó «chollazo» o «mevoyaforrar». El caso es que la estrategia es conocida. Stan Lee los sabe. Disney lo sabe. Y ahora también los saben en el canal Scy-Fy, ya que su nuevo producto estrella es una serie que viene de la mano de un videojuego. Otra vez, la estrategia no es nueva, pero cada vez es más frecuente y sincrononizada, coincidiendo el lanzamiento de la serie con la promoción del juego.

Pero vamos a hablar de la serie. DEFIANCE es la nueva idea de Rockne S. O’Bannon, el responsable de la estupenda ALIEN NATION; la sublime SEAQUEST (durante sus últimas temporadas al menos) y de la interesante, aunque fallida FARSCAPE. También lo intentó en el reciente remake de V, pero… Esa es otra historia. La serie se desarrolla en la Tierra, tras la llegada de una multitud de civilizaciones alienígeneas a nuestra pelotita azul y que desencadenará una guerra total que terminará devastando el planeta. Así, de buenas a primeras, nos encontramos con Jeb Nolan, un veterano de guerra que sobrevive como mercenario, cazarecompensas y chatarrero ocasional, y su hija adoptiva Irisa (interpretada por la chica que nos enamoró en Mirror Mask), una joven alienígena con un maquijalle facial terrible y muy malas pulgas.
Los dos terminan en DEFIANCE (lo que antes se conocía como San Luis) y que ahora es poco más que un pueblo al más puro estilo far west. La aparentemente apacible Defiance es un avispero que alguien está a punto de zarandear. Grandes clanes familiares y caciques locales enfrentados, oscuros intereses, una mina, un burdel y amor adolescente.

A pesar de que la premisa es interesante, poco original, pero interesante, en cuanto uno se mete en harina en este doble episodio que hace de piloto, se siente un poco defraudado. Para empezar, y en orden de llegada: los FX son de «chichinabo». Vale que la producción sea justita y que es una serie de TV, pero los efectos digitales, a estas alturas, no deberían verse tan falsetes. Lo segundo, y algo fundamental: todos y cada uno de los protagonistas y secundarios de la serie adolecen de  CERO CARISMA. Basicamente parece que era gente que pasaba por allí y les que dijeron: «¿quieres salir en una serie a cambio de un bocata?». Y dada la falta de entusiasmo con la que los actores se toman su trabajo, los bocatas debían de tener el choped rancio y el pan duro. El tercer punto de dolor es una combinación de misterio y falta de originalidad. De misterio porque nadie te explica nada: de repente la Tierra está llena de razas alienígenas paseando por las calles y nadie se toma la molestia de explicar nada. Vale, eso funciona, por ejemplo, si es la taberna de Mos Eisly, donde la diferencia entre unas especies y otras no tiene la mayor importancia para el argumento, pero aquí se supone que ha pasado algo y nadie te lo está contando. Ha habido una guerra planetaria y todavía no sabemos quiénes son los malos, por qué y de qué manera. Es como ir a cenar con tus amigos, levantarte al servicio y al volver encontrarte a todos callados y evitando el contacto ocular. Algo ha pasado y no te has enterado. Personalmente el nivel de desconexión era máximo. Remata la jugada la falta de originalidad: «vamos a hacer un westerm espacial». Claro amigo, hace 30 años que se estrenó Star Wars, nadie se acuerda de ello. Oh, espera, sí Joss MASTER Whedon ya hizo una serie de TV maravillosa, fantástica, estupenda, carismática (que cancelaron) que se llamaba Firefly». Esto es, si no lo vas  a hacer mejor, no lo hagas. Y no, no es mejor. De hecho… Todo lo bueno y genial que tiene el piloto de Firefly es lo que le falta al piloto de Defiance.

A pesar de todo, tiene cosas buenas. Ciertamente son cosas «buenas» porque somos un público hambriento de este tipo de productos en TV y ya casi cualquier cosa nos vale. Ese es el problema, cualquier cosa. El piloto está salpicado de estupideces y de ideas manidas y repetidas mil una vez. El colmo llega al final del episodio. Ojito, SPOILER: Como si de un puñado de ewoks se tratara, los mineros, granjeros y comerciantes de Defiance, armados con armas de mano, hacen frente a un batallón de soldados de élite alienígenas. No hace falta ni que usen una poderosa arma secreta que supone el gran final del episodio. Antes de usarla, el poderoso ejército (de origen desconocido y sin ningún tipo de personalidad, simplemente son un montón de figuritas que se desplanzan por el escenario) ya ha sido diezmado por los pueblerinos y, ¡atentos!, una banda de motoristas alienígenas, en plan Ángeles del Infierno. ¿Pero qué coño? De nuevo: un puñado de desarrapados protagonistas acaban con una imparable amenaza en un santiamén. Nunca entenderé por qué las tropas de élite de las grandes potencias militares del espacio tienen tan mala puntería. Y los mineros tan buena.
Fin del SPOILER.
El caso es que como hay pistolas de rayos láser, pues nos mola.

A pesar de ello, y dado que los fans somos como somos, en cuanto se menea ante nuestras pantallas algo que podría llegar a gustarnos, le prestamos atención. En este caso, el parecido (y las referencias, con una par de homenajes) a la saga de videojuegos Fallout es tal, que uno casi da las gracias. Pero si lo pensamos friamente… ¿Por qué pierdo el tiempo viendo esta serie, pudiendo jugar a Fallout 3, donde el guión es mejor y las interpretaciones más realistas?

En resumen, un producto para ‘yonkis’ del género. Hay que tener muchas ganas de ver este tipo de productos para seguir viendo este producto. Yo seguiré viendo Defiance, pero… maldita sea… después de cada episodio me veré uno de Firefly para quitarme el mal sabor de boca.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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