Deliciosa Cereza aun fuera de temporada

El premio al mejor cómic infantil del festival de Angoulême en 2014 avala una colección de tebeos que ya solo por su apariencia exterior, el formato habitual del álbum ilustrado, la composición de su portada, su bonito dibujo y el acertado y bello uso de colores, atrae la mirada de los que andan en busca y captura de lectura. Los diarios de cereza harán las delicias de niños y mayores. Porque los mayores también pueden leerlo. Es más, deben. El verbo disfrutar no entiende de edades.

Por Cristina Hombrados

En ocasiones dejo que sea la niña que llevo dentro la que escoja mis lecturas. Entonces, toma el control y me obliga a dirigir mis pasos hacia la sección de literatura infantil y juvenil y a las blandas donde se encuentran los tebeos destinados a estos públicos. Va posando su mirada por los diferentes títulos, acariciando los lomos. Y de vez en cuando, como convencida por un escalofrío repentino provocado por una corazonada, se para en seco frente a uno, lo toma entre sus manos y me asegura con gran convicción (incluso sin haberle dado la vuelta para curiosear argumento u ojearlo para catarlo) que es ése el que quiere leer. Sabe que es una niña consentida, que le doy todos los caprichos y que me fío de su buen criterio. Acabo, como no podría ser de otra forma, yendo hacia el mostrador de préstamo o hacia la caja, sacando mi carné de biblioteca o el monedero, según se tercie, y echándome el tebeo o libro a la bolsa tras efectuar religiosamente los trámites oportunos y correspondientes a cada ocasión.

Así fue como El zoo petrificado, de Joris Chamblain y Aurèlie Neyret, primer tomo de la colección Los Diarios de Cereza llegó para engrosar la colección de mi biblioteca personal. La niña que llevo dentro no falló en su pálpito (no tengo nada que reprocharle, pues casi nunca lo hace): lo disfruté muchísimo. Así que esperé, con ganas de que se publicara en nuestro país el siguiente número, El libro misterioso para continuar deleitándome con sus viñetas y su historia.

De primer vistazo es un tebeo que atrae tanto a niños como a mayores. En formato A4, sus delicados trazos y sus colores cálidos invitan a tomarlo de la balda y a hojearlo. La protagonista de la colección es Cereza, una niña de once años (va creciendo con cada tomo, pues en el primero eran 10 años) muy curiosa, que quiere ser escritora de mayor. Tiene la suerte de que su vecina, la señora Jardines, es una consagrada novelista de éxito y le da consejos para que vaya preparándose. Y eso es lo que hace Cereza: fijarse en la vida de los demás, estar atenta a todo lo que sucede en su alrededor y a partir de esa realidad, crear e imaginar unas vidas y hacer poseedor de mil y un secretos a todo el que se cruza en su camino. Con esta premisa y ese afán por entrometerse en los asuntos de los demás, la intriga y la investigación está asegurada en cada volumen.

La alternancia de viñetas y las supuestas páginas del diario de Cereza, repletas de apuntes manuscritos, dibujos esquemáticos, apuntes rápidos, fotos y demás que plasman sus pensamientos, cómo se siente o los avances de sus investigaciones, configuran un espléndido ritmo a la narración. Los llamados Señor/a Misterio, el nombre que da a los objetivos de sus pesquisas, son personajes con volumen y matices, a partir de los cuales las traman fluyen conformando historias redondas y verosímiles a ojos del lector que sigue con ansias el transcurso de los hechos mientras se van desvelando detalles. En este El libro misterioso la Señora Misterio es una anciana con unas rutinas marcadas que llaman la atención de nuestra Cereza y que parece haber tomado un gran apego a un libro. Y claro, ella no puede resistirse a tratar de desentrañar el misterio que encierra la obsesiva relación de esta señora mayor con ese volumen que toma prestado todas las semanas de la bibliotecas. La biblioteca pública, ese depósito de cultura que pone a disposición de los ciudadanos el saber, como escenario principal y Lina y Érika, las inseparables amigas de Cereza, como unas secundarias que le darán más de un quebradero de cabeza a la pequeña investigadora. Y es que obsesionarse con algo acaba resintiendo todo tipo de relaciones.

Un tebeo delicioso. Aplaudiendo a cada página: así sentía a la niña que llevo dentro. Y yo lo hacía a la par.

Pero independientemente de la trama de cada tomo, bien maja y desarrollada en ambos casos y con tantos matices, que mezcla humor, algo misterio y ensalza el valor de la amistad, me está gustando cómo de la colección se desprende un halo de amor por la cultura.

Sus viñetas, como quien no quiere la cosa, ensalzan la pintura y el arte en “El zoo petrificado”. Y la literatura y las bibliotecas, esos guardianes impertérritos de las letras, en “El libro misterioso”. Y no es fácil hacerlo en la literatura infantil y juvenil desde una postura en absoluto aleccionadora.

He aquí la grandeza de huir de historias planas que pueblan tantos y tantos libros infantiles y juveniles. Se trata de completar y enriquecer tramas, de eliminar la artificiosidad y espectacularidad de algunos recursos que se acaban demostrándose vacíos de significado y completamente prescindibles para la historia en la que están insertos. Y de tratar, en definitiva, a los chavales como personas que son, pues son un público más que exigente y crítico con los productos culturales.

Unas cuantas viñetas tomadas de “El zoo petrificado”.

Llegados a este punto y aunque no quisiera, me veo obligada a hacer un pequeño apunte.

Absténganse de expresiones tales como “tebeo para niñas” solo porque es bonito, tiene una apariencia formal que he calificado en algún punto de delicada o por su elevada cuota de personajes femeninos. Los tebeos de esta colección funcionarían igual de bien si hiciésemos el ejercicio de cambiar de género a sus protagonistas. Su trama es válida y cada lector ha de decidir si es de su gusto solo por el mero hecho de que empatice con sus personajes o se vea atraído por la historia y no porque la protagonista sea una chica.

Toca esperar al tercero. Y al cuarto. Y también, al menos, al quinto, que es el último que se ha publicado en Francia. Los vi en Angoulême, y me entraron ganas de arrasar con ellos y traérmelos. Allí estaban, brillando con luz propia, en un tramo de una isla en el stand de la editorial Soleil, que los publica dentro de la deliciosa colección Métamorphose https://www.soleilprod.com/serie/carnets-de-cerise-05-des-premieres-neiges-aux-perseides.html . Pero no los compré ¿Cobardía? Más bien escaso dominio del francés. Eso tengo que remediarlo a la de ya. De otra forma, podría haber disfrutado ya de cuatro álbumes de un tirón y no tener que esperar meses y meses (im)pacientemente a que aparezca en el catálogo de novedades de la editorial Alfaguara. Y tanto me da no ser el público inicialmente potencial de esta colección. Me gusta.

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