DESTRUCTOR, 5 razones para odiar a Robert Kirkman

Más de 4 años después, Panini publica la miniserie The Destroyer aprovechando el inmenso tirón que su guionista, Robert Kirkman ha alcanzado gracias a Los Muertos Vivientes. Es uno de esos pequeños trabajos que realizó en su etapa en Marvel y voy a aprovechar su reciente aparición en España para hablar de trampas, gemelos malvados y negros. Negros literarios, por supuesto. Y todo ello en 5 cómodos y educativos puntos.

Por Javier Marquina.

Empecé pensando que podían ser 10 las razones por las que Robert Kirkman es un tipo odioso y detestable, pero al final, y como yo también tengo mi corazoncito, oculto en alguna parte de la Isla en una caja de ébano cerrada por 7 cerrojos de acero y adamantium, he pensado bajar a 5 para no hacer tanto daño, no ser tan malo, y condensar el odio en menos espacio, que el ácido concentrado quema más. Espera. Eso es un contrasentido… Voy a mirar en la caja, no vaya a ser….

1.- Robert Kirkman no existe.

Es un fantasma. Un concepto. Una entelequia. No puede ser un guionista real. Al menos no es el guionista que mes a mes, no regala una de las mejores series regulares del cómic de todos los tiempos. No puede ser. Y además, es imposible. Nadie que consiga ponernos el corazón en un puño de manera tan regular puede además escribir escombros del tamaño de Brit o de este Destructor. No es posible. Nadie es capaz de semejante dislocación mental. De semejante poder de condensación de mierda y brillantez a partes iguales. De tal capacidad de ofrecer lo mejor y lo peor. Nadie. Es imposible y, por tanto, queda claro que Robert Kirkman NO EXISTE.

Visceras. Aceptable. Pezones. Imposible.
2.- Y si existe, entonces tiene un gemelo malvado.

Uno hace las cosas buenas, es orondo y afable. Es bueno. Sonríe. El otro es el mal más puro que vomita bazofia repetitiva y la camufla con ultraviolencia y mucha estupidez sentimentaloide. Aunque la idea que mueve Destructor (no olvidemos de qué estamos hablando), y que recupera uno de esos héroes amados por Roy Thomas que lucharon durante la Segunda Guerra Mundial contra el nazismo, es atractiva y con posibilidades, Berto Kirkman (el gemelo malvado a partir de este momento) consigue que al final sea un pastiche repetitivo de todas sus otras historias basadas en pastiches repetitivos. Si a todo eso le añadimos un final mantecoso, blando, mojigato y lamentable, Berto Kirkman consigue lo imposible. Que un cómic de la línea MAX nos haga vomitar pero no por su violencia extrema, sino por su azúcar insoportable.

3.-Robert Kirkman sólo tiene dos ideas.

Una es The Walking Dead. Creo que eso ha quedado claro. La otra es Invencible. Y hasta allí llega este hombre. No hay más. Una y dos. Y no digo que no sea meritorio lo suyo. La mayoría de los seres humanos mueren sin tener una buena idea jamás. Algunos vivien sin tener ni siquiera el concepto de lo que es una buena idea. Por eso, tener dos entraña su parte de mérito. Como The Walking Dead es grandiosa, Kirkman al menos acierta en fusilar su otra idea, y repite planteamientos, situaciones y escenas de sangre y ultraviolencia hasta la nausea, causando al final el hastío, el cansancio, y el sopor. Es lo que tiene tener sólo dos ideas y repetir siempre la misma. Adivinad a cual de las dos pertenece éste cómic.

4.- Robert Kirkman es un tramposo.

Y se vende bien, el jodido. Lo sabe hacer. Eso se lo concedo. Abre el tomo de Destructor y te engancha. El rojo sangre; el dibujo de Cory Walker, siempre gigantesco, enorme, lo mejor del tomo con mucha diferencia; los colores; la acción; esas frases pegadizas… Todo parece indicar que estas ante un cómic que quieres leer, que debes leer, así que te lo compras. Error. Kirkman es un trilero que sabe como venderte la tostada. Te enseña la bolita pero no la mete debajo del cubilete. Se la guarda en la mano y te jode tu dinero. Cuando te das cuenta, ya estas haciendo la digestión de su comida, y es una digestión pesada de una bazofia que no  te llena en absoluto. Una tragedia. Un drama. Un horror.

5.- Robert Kirkman es un psicópata.

Y nos odia. Está loco. Quiere hacer que el mundo arda. Por eso nos somete a este castigo insoportable, a esta prueba titánica que es caer siempre en la tentación de leer sus otros cómics, y hacerlo, y odiarle, y que entonces se publique el siguiente tomo de The Walking Dead, y volver a caer en la tentación para volver a adorarle de rodillas, entregado, pensando que es un cabrón que te esta dando los mejores momentos de tu vida. Como ese amigo que te pega con un bate de béisbol envuelto en alambre de espino y luego te invita a las cañas por la noche. Un hijo de puta detestable al que debes abandonar de inmediato, sí, pero que a veces te lo hace pasar taaaan bien…

Yo es que en el fondo y a pesar de lo que me duele admitirlo, le amo.

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

2 comentarios en DESTRUCTOR, 5 razones para odiar a Robert Kirkman

    • Voy a ser directo pues: ES UNA MIERDA. No lo compres y guarda tu dinero para el próximo de Los Muertos Vivientes.

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