DIAL H: delicias delirantes.

Chico Chimenea, Capitán Lacrimoso, Ejército Pelícano, Caracol de Hierro, Baronesa Resina, Arogallo, Doctor Cloaca, Capitán Príapo. Todos héroes que podréis encontrar en esta serie desquiciada y alucinante guionizada por el escritor de ciencia ficción China Miéville y dibujada por Mateus Santolouco. Más que recomendable, obligatoria. Y dos huevos duros.

Por Javier Marquina.

Llevo unas cuantas hora eligiendo una metáfora adecuada y poco ofensiva para describir Dial H, pero dado que estamos hablando de las ínclitas e inefables 52 colecciones de DC en lo que quizás se recordará como el relanzamiento más nefasto de la historia del cómic, al final, la imagen que siempre acaba viniéndome a la mente como una pesadilla recurrente, es la del diamante y la mierda. Un precioso brillante y casi 50 toneladas de mierda. Es así. Algo con calidad en un despropósito que no se puede describir con palabras de esta galaxia.

Cuando anunciaron esta colección debo decir que aluciné. China Miéville es un reconocido escritor de ciencia ficción, uno además de esos que se caracteriza por dar pocas concesiones a sus lectores (podéis leer la muy reciente crítica de mi muy megalítico y adorado Chema Mansilla de su último libro Embassytown aquí). De los duros. De los difíciles. Y van y le dan una colección en ese Universo descafeinado lleno de dibujantes clónicos, guionistas inútiles y Rob Liefeld. DC es así. Ver para creer.

Supongo que es bastante obvio  que le tenía unas ganas enormes a esta colección y ECC Ediciones me hizo muy feliz cuando anunció que publicaba el primer tomo llamado Dial H: Dentro de ti y que recoge los números 1 al 6 más el número 0 de la edición americana. Una de esas cosas que esperas con ansia, intrigado por ver qué puede ofrecerte semejante experimento ‘bizarre’ (nótese que uso la palabra francesa original para que nadie venga con la gracia típica que todos conocemos cuando utilizas bizarro como raro en lugar de como valiente, que es su significado en román paladino).

Y la verdad es que no decepciona. En cuanto a extraño me refiero. Desde luego en la dirección DC todavía queda alguien con una neurona, neurona que probablemente murió calcinada por el esfuerzo al concebir la genial idea de darle al señor Miéville justo esa colección en la que mejores cosas podía hacer y, sin duda, para mí, esa colección es Dial H. La serie de un dial telefónico que concede poderes y personalidades de forma aleatoria cada vez que alguien marca los números que corresponden a la palabra HERO se ajusta como anillo al dedo a la enfermiza y arrolladora imaginación del escritor. Sin ser la historia un hito en cuanto a originalidad, merece la pena ver el desfile de personajes totalmente delirantes y estúpidos, que se embarcan en una cruzada por descubrir qué son exactamente lo diales y de dónde han venido. No esperéis mucha coherencia, ni una historia sesuda de realismo sucio que os conmueva. Esperad trajes sin sentido y algunos de los mejores diálogos interiores de la última década dibujados de forma correcta por el señor Santolouco, a quién yo no tenía el gusto, pero que se defiende de forma aceptable.

Solo tengo dos cosas que reprocharles a los señores de DC, ahora que su única neurona ha sido inmolada en aras de una buena idea, y todo lo que venga a partir de este momento va a ser muerte y destrucción:

-La primera es que deberían haber incluido esta serie en la línea (casi fallecida, agonizante, a punto de soltar el estertor que anuncia el final) VÉRTIGO, porque así quizá podríamos haber visto de forma más explícita y desternillante cierta sorna sexual que se aprecia de manera evidente en alguno de los nombres de los personajes. Ya sé que el Comic Code es cosa del pasado, pero la moral americana sigue siendo ferrea guardiana de unos valores que harían el amor (de forma casta y pura, nunca física) con Torquemada.

– La segunda es el cierre ya confirmado de esta colección en su número 15 correspondiente a agosto de 20013. Qué más os puedo decir. Los que sois aficionados al cómic conocéis de sobra la política de despropósitos encadenados que lleva a DC a cerrar de forma sistemática y sin dar tiempo apenas para afianzarse, toda aquella colección que no venda un mínimo de copias, manteniendo en el mercado bazofias de antología de lo pésimo y cerrando algunas de las pocas cosas buenas que estaban editando. Si bien esto también es achacable a la cada vez mas preocupante falta de criterio del lector, no deja de fastidiar que lo bueno se cierre y la mierda flote. Malditas leyes de la física.

Sin embargo, vamos a intentar ver la luz al final del túnel. Por optimismo que no sea. Que Dial H acabe en su número 15 quiere decir que será una colección cerrada de dos tomos, ambos dos de una calidad sobresaliente. Una de esas colecciones que es obligatorio comprar y que vestirán de forma magnífica vuestra cueva de los tesoros. De esas que enseñas fardando a los amigos. De las que dejas de legado a tus nietos.

Aprovechad pues, visitad a vuestro librero favorito y comprad este primer tomo de Dial H. Además todas las portadas son del genial Brian Bolland. Así es imposible arrepentirse.

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Acerca de Javier Marquina 210 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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