Dishonored: el honor es mío

Bethesda, lo has vuelto a conseguir.
Por Patri Tezanos

Yo soy muy fundamentalista con las cosas que más me gustan, así que cuando me enteré de que Bethesda estaba haciendo un juego llamado Dishonored en vez de estar picando código de un nuevo The Elder Scrolls o de un nuevo Fallout hasta que los dedos del equipo de desarrollo sangraran, me disgusté mucho. Le puse muchos nombres: Dis oh! no! red, Disonofalloutred, Nomejodishonored…

Aún así, quise probarlo. Y recuerdo que me senté en el sofá mientras por mi cabeza resonaban sin cesar “ya verás tú qué mojón es esto”, “esto no va a valer la pena”, “¿dónde está mi apocalipsis nuclear”, “esto no es mi Bethesda”, etc; porque tras una revisión del trailer las cosas no habían mejorado: un tío feo guardaespaldas de la emperatriz de un reino steampunk que es víctima del complot de unos golpistas y que se convierte en una especie de asesino sombrío y con poderes. Me recordaba demasiado a Bioshock con sus plásmidos y su estética tecnovintage y a Assasin’s Creed y sus movimientos de asesino nocturno, a lo que se añadía un tufillo a oportunismo dado lo top of mind que están los temas políticos y de revolución hoy en día (el mismo tufillo que desprende Assasin’s Creed 3 y su “Rebélate”), ensalzado además por una ambientación muy Revolución Francesa.

Pero ahí estaba de nuevo la mano del experimente-usted-antes-de-juzgar para tomarme por la nuca y hundirme la cabeza en el váter y callarme la boca (ojalá que para siempre).

Desde el minuto 1 se vuelve un juego interesante. Tú eres Corvo,el hombre de confianza con derecho a roce de la emperatriz, que está llegando de un tour por todos los reinos del imperio para pedir ayuda o conocer alguna solución para la plaga de ratas que asola la capital. Y estás ahí justo cuando ibas a magrear discretamente a la emperatriz tras largo tiempo sin pillar cacho cuando una especie de sombras aparecen y la ensartan. ¡Tripas fuera! Y tú a la cárcel.

(Pausa para debatir sobre la obsesión que tienen en Bethesda con utilizar como puntos de partida algo que implica encierro: la cárcel en Oblivion, Helgen en Skyrim, Vault 101 en Fallout 3, la cárcel aquí en Dishonored.)

Pues el juego empieza a adquirir personalidad propia y a dibujar un argumento sugerente y lleno de detalles como nos tiene acostumbrados el estudio, llegando a la categoría de juego original. ¡Debes detener el golpe de estado secreto! Toma tu espada, tu M1777 o tu ballesta y empieza a luchar contra el enemigo y a moverte sigilosamente y a resolver situaciones bastante puzzle (“a ver cómo paso yo por aquí sin que me vean”, “a ver cómo puedo llegar hasta allí sin usar una granada”, etc.) por unos escenarios, de nuevo, como los que nos tiene acostumbrados el estudio.

Los escenarios merecen mención singular. ¿Qué clase de ARTISTAS son los que los crean? Impresionan tanto exteriores como interiores. Mola mirar hacia arriba mientras das un paseo por la ciudad y distinguir un estilo arquitectónico hecho con sentido y conocimiento, unos edificios diseñados con bases culturales. Mola darte un paseo por una taberna y encontrarte carteles estilo Toulouse Lautrec, latas de Aceite de Ballena o consignas revolucionarias escritas en la pared. Ambientación de 10.

Y también tengo que mencionar el diseño de los personajes. Me ha encantado la forma en que han dejado atrás los caretos eternamente feos y bastante desprovistos de personalidad de TES o Fallout (no es que me queje de ellos, pero su búsqueda de realismo los hacía bastante simples más allá de los Khajiitas o los Argonianos) y creado unos que, a mi juicio, funcionan fantásticamente con la estética general. Ojalá exploten estos diseños mucho más.

¿Qué echo en falta? Pues, cómo no, que no sea un sandbox. Pero a veces está bien alejarse de los sandbox para dejarse llevar por una aventura de infiltración, es sano, como un poco de rutina dirigida cuando llevas años y años de salvaje laissez faire. ¿Fallos? Mi única queja viene por el sonido, que a veces se escuchan a personajes que están lejos como si estuviesen soplándote en la nuca, y eso incomoda un poco; y quizás una banda sonora un poco más estilosa. ¿Otras impresiones? Quizás en términos generales se nota un poco de “corte” por parte de Bethesda, como que no ha querido tirar la casa del todo por la ventana y ha privado al juego de cosas como lo que ya he dicho de la banda sonora, la posibilidad de customización del personaje o la cantidad de armas que pueda manejar, o la simple carátula del juego (demasiado siniestra y poco representativa de la estética para mi gusto). Ojalá termine por confiar en Dishonored y lo mime como franquicia gorda gordísima. ¿Algún consejo? Pues que el trailer no le hace nada de justicia estética ni dinámica a mi gusto y que te recomiendo ver algún in game para decidirte si comprarlo o no.

Por mi parte, ¡un honor haberle conocido!

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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