Dolor y Dinero: Michael Bay ha encontrado a Jesús. Y el fitness. (No spoilers)

Hablar de “Dolor y Dinero” es complejo. La última película de Miachel Bay, sin grandes robots y explosiones, se mueve entre la comedia más zafia y la críticia social más incisiva.
Por Chema Mansilla

dolordineroposterLa mejor imagen mental que he conseguido hacerme de esta película es la de un virtuoso hombre orquesta completamente borracho ejerciendo su oficio con gran entrega. Es un espectáculo lamentable, pero uno no puede dejar de apreciar cierta maestría en la ejecución musical. La historia, basada en hechos reales, nos lleva a las calles de Miami de mediados de los 90: Bronceador de tubo, mallas de colorines y los primeros metrosexuales depilados. Tres culturistas deciden abandonar sus patéticas vidas para emprender una carrera criminal todavía más patética. Esperad el montaje alocado y los insufribles movimientos de cámara que son marca de la casa de este director. A tres tipos muy cachas empeñados en convencernos de que son actores o algo que se le parece mucho. Chistes ramplones. Violencia gratuita. Prejuicios raciales. Estereotipos de todo tipo. Bailarinas de striptease. Un enano con un bate, al Profesor Chang de Community y a Ed Harris con sombrero.

A pesar de que la mezcla resulta fallida, y que la peli es floja, he encontrado algunos momentos que rayaban la genialidad. No genialidad a lo Hitchcock. Ni siquiera una genialidad de medio pelo como pudieran ser los hallazgos visuales del pobre Tony Scott. No, hablo de detalles que podrían ser obra del Paul Verhoeven más inspirado. ¿No es sorprendente? Estoy seguro de que Michael Bay ha llegado a eso por pura casualidad. Como la fábula del burro y la flauta. Pero… ¿Y si en realidad Michael Bay es un genio incomprendido? Sí, sé que es una idea terrorífica, pero ha conseguido montar una película de “mafiosos tontos “ (las de “ladrones torpes de toda la vida”, pero con más violencia) que es a la vez un retrato social divertido e interesante. ¿Y si hemos sido nosotros quienes no hemos sido capaces de comprender el mensaje de este artista? No conozco a muchos directores que sean capaces de meter “cocaína”, “Jesús”, “fitness” y “Estados Unidos de América” en la misma frase y que no quede por completo ridículo. De hecho, resulta incluso mordaz. Terrorífico, ¿verdad?

Michael Bay, el director de cine que es un estilo cinematográfico en sí mismo, ha sabido renovarse como creador. Se ha reinventado como director, dejando de la lado la destrucción masiva (aquí sólo explota un coche) por una película que ha sabido criticar, como pocas últimamente, esa filosofía que tanto nos venden desde Estados Unidos de “persigue tus sueños y los alcanzarás”. Para conseguirlo no ha tenido que llevarme a la frontera mejicana, contarme una triste historia de un inmigrante o comerme el tarro con el lacrimógeno retrato de una familia que no llega fin de mes. Lo he hecho con chistes malos y la historia de un monitor de gimnasio que lo que quiere es una casa con jardín grande para poder dedicarse a cortar el cesped. Chúpate esa, Aronofsky.

¿Y si resulta que al final la fórmula “Michael Bay” sirve para contar historias, aunque sean zafias?

P.D: El cartel, una vez más, no tiene nada, nada, nada que ver con la película.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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