DRAGON BALL SUPER: Sí pero, ¿super qué?

No hay palabras para describir el desasosiego que produce seguir capítulo a capítulo un argumento vacío y un dibujo que hace que te duelan los ojos. Y me parece mentira que esté hablado de Dragon Ball.

Por Teresa Domingo.


A estas alturas de la vida, con la cantidad de nuevas técnicas y efectos que se han creado por y para la animación, jamás pensé que le iba a dedicar unas palabras tan ofensivas a un relanzamiento de las aventuras de Goku. Pero me siento estafada. Y me consta que no soy la única. Durante meses los fans de Akira Toriyama hemos sido víctimas del más burdo truco de las productoras durante años: el hype. Reconozco que no hay más culpable que el que se deja convencer por artículos de prensa, imágenes y declaraciones del autor, pero poco podemos hacer nosotros cuando nos lo pintan tan bonito. De la publicidad fraudulenta no podemos hacernos cargo cuando no somos más que meras marionetas en manos de las campañas publicitarias. Y no aprendemos. Años de adaptaciones mal hechas, segundas partes que nunca fueron buenas y remakes ofensivos que jamás deberían haber visto la luz no nos han parecido suficientes, y seguimos teniendo ilusión por todos estos reestrenos.

A mí se me vendió una continuación de las aventuras de Dragon Ball desde el momento en que Toriyama dejó de implicarse directamente en la supervisión de los guiones. A partir de cierto punto la fantasía se sale tanto de madre que se olvida de la historia real que ocupaba Dragon Ball, así que me alegré mucho cuando me enteré que, al fin, los estudios Toei iban a intentar arreglar el cacao mental que ocasionó al seguidor medio la emisión de Dragon Ball GT y esas locuras que incluían monos gigantes rosas. Mi hype y yo habíamos entendido que la propuesta era recoger la trama desde el final de Dragon Ball Z, dejando de lado el horror que supusieron las películas La Batalla de los Dioses y La Resurrección de Freezer. Se supone que todo iba a ser precioso, aventuras y acción, la lucha entre el bien y el mal llevadas al ring galáctico, que todo iba a ser como antes. Pero no. Más allá del opening, que es lo único que espero con ganas cada semana, estamos ante un anime que, en cuatro capítulos, consigue calzarte cuatro hostias con la mano abierta, mientras se ríe de ti y te arrebata la ilusión.

Pues así…

Vamos a ver, ¿no íbamos a dejar de lado La Batalla de los Dioses? Entonces, ¿esto qué es? Creo que merecemos algo mejor que volver a pasar por el mal trago de ver a Goku y compañía doblegados por un dios gato pelado, que presume de ser el villano más malvado del universo y no es un más que un minino perezoso vestido de egipcio, que se echa siestas de miles de años. Un ser tan caprichoso que es capaz de mandar un planeta a tomar por saco porque un gordinflas como Buu no le da un poco de pudin. Si, amigos, da igual todo lo que hayáis especulado sobre quién iba a ser el malo a batir, más fuerte que cualquiera de los anteriores conocidos, da igual que hayáis soñado como niños. El malo es Bills. Otra vez. Y mientras Bills se agarra una rabieta g-astronómica y quiere matar a todos, un Goku que no es ni la sombra del personaje que se había construido, se pasa los capítulos entrenado para nada, destruyendo el planeta de Kaito y acabando con su paciencia. Y con la mía. Porque la serie no avanza.

El personaje de Goku no es el único al que se está denigrando, cualquier compañero de aventuras aparece simplificado hasta no ser más que un atisbo de sí mismos. Bulma es una ricachona consumista y descarada, Trunks y Gotten, son dos niñatos malcriados infantiles y absurdos. Más infantiles y absurdos. ¿Y Vegeta? Lo de Vegeta no tiene nombre. Relegado a ser un mindundi calzonazos que permite que a sus amigos les den la paliza de su vida, mientras lloriquea acojonado por si destruyen la tierra… ¿Hace falta que le den un bofetón a Bulma para que se convierta en superguerrero? No, no hace falta. ¡Es Vegeta, por favor!

¿Qué te hemos hecho, señor?

Y lo peor no es el argumento, que no haya interés alguno en nada de lo que ocurre, que esté mal planteado, mal desarrollado o que pretendan enchufarnos más de cien capítulos en los que noventa y nueve van a ser de relleno, de paja, de paja mental… Lo peor no es nada de eso. Lo peor es el dibujo. En serio, Toei, ¿qué tipo de basura es esta? Y no me estoy poniendo tiquismiquis. Fondos planos, por llamarlos algo, dibujados de cualquier manera, con prisa y de dos trazos. Ahí lo tenéis, como regalo por haber esperado atentos al estreno de lo que podía haber sido y no será, nos ofrecen personajes de cuerpos desproporcionados, caras de rasgos simples, cuya expresividad viene determinada por una sóla y mal puesta línea de expresión, sin sombras ni volumen. Ni siquiera lo entendería si la intención es engatusar a una nueva generación de pequeñuelos y relanzar la serie por completo. Pero, señores míos, si los niños de ahora pillan una tablet y te hacen siete Gokus con texturas diferentes. No sé a qué tipo de público esperaban llegar con esta bazofia, si a todo o a ninguno.

… y así.

Creo que ya hemos llegado a punto en que, con tal de vender, todo vale, y nos han metido tantas mierdas adaptadas para la masa que han conseguido que la gente haya perdido el sentido, el gusto y hasta el norte. La masificación de los pequeños placeres que la vida le brinda a un friki hace que haya personas que te traten de hereje y te digan “pero, ¿qué dices? Si es Goku”. Precisamente por eso, porque es Goku, se merece un respeto. Las editoriales, estudios de animación y cinematográficos, y productoras en general, piensan que es bueno que todo el mundo consuma de franquicias que ya funcionan por lo que son, pero pienso que será bueno para la venta imediata, pero no para el producto en sí. El conformismo del consumidor medio hace que la calidad, tanto del guión como del dibujo, baje. Y esto es así.

Dragon Ball y Dragon Ball Z pasarán de generación en generación. Un padre no será un buen padre si no le enseña a su hijo que Goku no lloraría por eso. Y da igual las veces que lo repongan, todos dejamos de zapear si aparece en la pantalla. Con esta nueva versión “Super” han conseguido una súper mierda, que ha hecho que se desplome la reputación de algo emblemático para toda una legión de fans incondicionales. Fans que no tienen reparos a la hora de gastarse los euros en las colecciones que merecen la pena. Si merecen la pena. Visionarios…

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Si es creepy, es para mí.

5 comentarios en DRAGON BALL SUPER: Sí pero, ¿super qué?

  1. Así es… Veo que no soy el único desesperanzado por ver esta burda patochada a la que han tenido el valor de llamar dragon ball… Qué lástima.

    Tendremos que quedarnos por siempre con la maravillosa serie de los años noventa.

  2. Sinceramente primero la versión Doblada que vimos en este lado del charco fue doblada a partir de la versión de DVD que contenía mejoras en las animaciones y en las ilustraciones segundo la imagen de 1995 que pusiste donde comparabas las ilustraciones era de una película de dragón ball z y estas películas contaron con un presupuesto mucho mayor del que dispone super al tratarse esta de una serie para televisión y tercero y ultimo espera la versión de DVD hay normalmente arrenglan los problemas de las ilustraciones y la animación en general puesto que haci es como funciona la industria del anime en japon.

    • Bueno, he leído que van a corregir los errores de la animación en la edición en Blu-Ray pero no en el DVD, y eso lo hacen para vender el Blu-Ray, que es más caro.

      No es sólo una cuestión de animación, es también de argumento y de incoherencias, que Super está lleno.

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