DREAMING EAGLES. Guerra racial.

En la mayor contienda bélica de la historia, un grupo de personas rechazadas en su propia tierra decidieron dar un paso al frente y luchar contra el racismo y la desigualdad. El cielo ya no volvería a ser sólo para los blancos.

Por Joe Runner.

Creo que cualquiera que se haya interesado lo más mínimo por lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, sabrá que el papel de USA en la contienda fue más bien anecdótica. Es cierto que enviaron apoyo aéreo y naval a favor de los Aliados, pero siempre a cambio de puntos estratégicos en los respectivos países que auxiliaban. Con ello tampoco busco resaltar el obvio beneficio económico que supuso la Gran Guerra al país americano o la adquisición de cerebros y proyectos nazis que, más tarde, terminarían convirtiéndose en las organizaciones más importantes en su nación. Lo único que pretendo con toda esta introducción es dejar claro que todo lo contado en películas, libros o videojuegos está exagerado a la enésima potencia, buscando paliar esa sed de protagonismo innata en el gen norteamericano.

Tampoco estaría de más recordar que ellos ya se encontraban en una situación hostil al otro lado del continente. Sus enfrentamientos contra el Japón Imperial de Hirohito nunca llegaron a ser plenamente positivos por la facilidad de los nipones de desprenderse de sus vidas en pos de ganar la batalla, aunque fuera moralmente. La tenacidad de los japoneses hacían infructuosos los avances americanos y pese a que el número de bajas siempre era mayor en el bando asiático, avanzar hacía una simple isla se convertía en un derroche masivo de dinero y material que comenzaba a mermar las arcas estatales. Podría decirse que la Segunda Guerra Mundial le vino como anillo al dedo, ya que consiguieron recuperarse económicamente (incluso hacer superávit), derrotar a Hirohito mediante tecnología nazi y todo ello con el mínimo de recursos y bajas estimables. ¡Todo un chollo!

Sin embargo, los hombres que vinieron a pelear nuestra lucha sufrieron de lo lindo. Eso lo sabe bien Reggie Atkinson, veterano de la peor guerra que ha vivido el ser humano. Sigue teniendo las mismas pesadillas todas las noches. No importa que sea 1966 y que los tiempos estén cambiando. Se ve reflejado de alguna manera en su hijo, el cual es un defensor de un joven apodado “El Doctor” que se llama Martin Luther King. El problema real es que América sigue siendo un lugar peligroso y es por ello que contará su historia a su vástago para advertirle de la crueldad de la vida. Él perteneció el primer escuadrón “de color” del Cuerpo Aéreo de los Estados Unidos, mejor conocidos como los aviadores de Tuskegee. Su trabajo era escoltar a los bombarderos hasta el lugar señalado y defenderlos del ataque de los cazas alemanes. No fue nada fácil, ya que el ejército yanki sostenía que la gente negra no era lo suficientemente inteligente y que su “genética diferente” los hacían ineficaces para volar. Y esa era razón suficiente para que Reggie, Fats y compañía demostraran lo tremendamente equivocados que estaban…

Es de conocimiento popular que Garth Ennis es un apasionado de las historias bélicas y, gracias a ello, es un grandísimo escritor del género. Además le encanta la historia y criticar situaciones de la sociedad atemporales, como es el caso del racismo en esta obra. Tras leerme el cómic, decidí contrastar información para saber si el guionista norirlandés había hecho los deberes con los datos que da durante toda su trama y así es. Puedo hacerme una ligera idea de que la gente te odie por ser diferente, pero no a tal escala. Imaginaos que decidís luchar una guerra en la que uno de los bandos odia a tu gente porque no ha nacido con el mismo color de piel que ellos. Pero, para más inri, en el país por el que luchas tampoco te quiere y te va a dar los peores aviones y las peores armas para que luches contra el enemigo. Sin olvidar que unos años más tarde, volvería el KKK en todo su apogeo. ¡Vamos, la repanocha!

Al contrario de lo que pueda parecer, lo más atrayente de todo son los personajes que usa Ennis durante toda la obra. Apoyados en el contexto histórico, consiguen llegar al lector de tal forma que empatizas con ellos en situaciones que, imagino, pocos se habrán visto actualmente. Y no solo por el protagonista, sino por la cantidad de secundarios que tienen una caracterización muy conseguida y enriquecen la historia. Está claro que os vais a inflar a leer vocabulario especializado de aviación, pero se lee de forma tan natural y orgánica que incluso llegamos a comprender las técnicas y estrategias que usan en momentos determinados de la batalla. Porque eso sí, hay batallas a rabiar…

De hecho, la espectacularidad de todas ellas es gracias a los lápices de Simon Coleby. El dibujante británico es un vieja escuela en su oficio y se nota la clase que tiene en cada una de las viñetas. Ese trazado fino, oscuro y expresivo es el que caracteriza al ex-dibujante de Juez Dredd o Rogue Trooper, dejando patente que viene de una de las escuelas comiqueras más finas y clásicas del noveno arte. Todo ello acompañado por el coloreado de John Kalisz, otro clásico de los cómics. El apartado gráfico general es una gozada y no podría imaginarme esta historia con cualquier otro dibujante o colorista. Además, creo que el final de la novela es, simplemente, genial. Así, como dato.

En resumidas cuentas, Dreaming Eagles me atrajo por el guión de Garth Ennis y consiguió enamorarme al ver el arte de Simon Coleby y John Kalisz. Un cómic necesario en la biblioteca del seguidor del famoso guionista y del amante del cómic bélico. Por desgracia, no hay noticias todavía de que se vaya a publicar en España, por lo que nos toca ir a morir a la versión original. Si el idioma no es un impedimento para vosotros, no lo dudéis. Es un trozo de la historia del ser humano que merece ser recordado.

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Acerca de Joe Runner 26 Articles
Cuenta la leyenda que un zhéroe entró en una isla llena de cabezas cortadas...

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