¿Echas de menos las series de Abrams? Lee ‘La Invención de Morel’

Allá en la Argentina de los años 40 alguien ya había empezado a escribir LOST, y tú sin saberlo.

Por Patri Tezanos

J.J. Abrams manos a la cabeza

Se nos ha ido Fringe, ya se nos fue Lost, nos pusieron la miel en los labios con Alcatraz, pero se la llevaron, nos han parado Revolution… ¿Qué queda del género Abrams en la tele? Y la locución ‘género Abrams’ no pretendo que sea falofágica hacia nuestro querido dador de ideas/guionista/productor J.J; sino que quiero utilizarla para referirme a ese conjunto de series con unas características comunes: misterios grandes, tramas entrelazadas, giros de guión efectistas y un cierto aroma místico.

Pues del género Abrams en la tele, actualmente, no queda nada, no hay nada vivo ni en emisión.

Así que, ¿qué tal acudir a otras artes para saciar las ganas de esos misterios grandes, tramas entrelazadas, giros de guión efectista y un cierto aroma místico?

Yo te propongo acudir a la literatura, y concretamente a La Invención de Morel.

La Invención de Morel cuenta una historia digna de algún guionista de televisión coetáneo obligado a mantener a los espectadores pegados a la pantalla de televisión, sólo que para encontrar al autor no tienes que ir al cluster televisivo estadounidense sino a la Sudamérica de los años 40, más concretamente a Argentina y a la cabeza de Adolfo Bioy Casares; y eso debemos celebrarlo porque de las cohortes de escritores que han hecho brillar a la prosa en castellano, una de ellas es la de los sudamericanos de aquellos años.

Esa historia digna de algún guionista de televisión coetáneo expone la aventura misteriosa de un fugitivo, contada en primera persona, que llega a una extraña isla que a lo mejor está en el Pacífico Sur o a lo mejor no, y a través de su diario nos descubre los eventos raros que van in crescendo, y sus intentos por desentrañarlos.

Habrás colegido por el párrafo anterior que el libro tiene un corte o más bien un cortazo Lost, pero es alrevés: Lost tiene un cortazo La Invención de Morel, y no porque yo lo diga o simplemente porque haya sido escrito antes que el intrincado guión de la serie que supuso un antes y un después en la ficción televisiva, sino porque es uno de los libros declarados que la inspiraron, y así lo homenajean en el capítulo S04E04  cuando podemos ver a Sawyer leyendo sus páginas distraidamente.

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En La Invención de Morel no hay vuelos Oceanic, ni osos polares, ni humo negro, ni escotillas, pero sí hay una región de tierra supuestamente deshabitada, apariciones repentinas, una especie de complejo turístico abandonado y extrañas máquinas en el sótano. Y un hombre solitario (¿o no tan solitario?) dispuesto a descubrir a qué vienen sus extrañas visiones. Y todo en 128 escasas páginas, es decir, sin episodios de relleno, digo… párrafos.

Cuando existen libros como La Invención de Morel no importa cuán larga sea la espera entre una temporada y otra de tu serie abramiana preferida. Aunque, después de leerlo, creo que más bien son las series abramianas las que amenizan la larga espera entre La Invención de Morel y la siguiente gran novela equiparable.

¿Conoces algún libro de características similares? No te vayas sin recomendarlo.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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