El 11 de Septiembre y las Comedias

El 15 de septiembre de 2002 se emitió el primer capítulo de la cuarta temporada de Los soprano. La serie, que ya portaba la gloriosa corona de “la mejor serie jamás realizada”había cambiado. No era por supuesto algo claro, algo notable, pero era una de las pequeñas cosas que había cambiado desde los sucesos del año anterior. Y requería bastante atención notar qué era. En el opening, faltaba un breve plano de las torres gemelas.

Por Andrés R. Paredes


La lista es más bien corta si vamos a hablar de la influencia que ha tenido el 11-S en la ficción estadounidense. Al menos de una forma clara. Incluso las grandes cadenas (cuya jerarquía tampoco ha cambiado tantísimo desde hace casi 20 años) se vieron obligadas a modificar pequeños detalles poco después de los atentados, para terminar cambiando estrategias y entornos por completo. La progresión de estos arreglos fue lenta y extraña. Las
series, comenzaron a transformarse, y el género más maltratado fue, como siempre, la comedia. En concreto, las sitcoms que estaban ambientadas en Nueva York de las que por la época, sobraban en la parrilla. Algunas se cancelaron, otras terminaron. Por supuesto, podríamos señalar como precedente a Seinfield (que acabó en el 98) pero ni siquiera la serie que no iba sobre nada pudo escapar con el paso del tiempo la influencia de los atentados del 2001. Pero ya llegaremos a ello.

El caso de pecado por omisión más doloroso quizá sea el de la mítica Friends (increíble ponerle el adjetivo de “mítica” a Friends pero recordemos que acabó hace más de trece años, por mucho que Comedy Central la reponga incansablemente) también eliminaron de su entradilla las imágenes del WTC, y añadieron un simple cartel al final de un capítulo “A los ciudadanos de Nueva York”. Si este fue el caso de olvido más grave, el mayor aprieto de todos le cayó a una serie tan cosmopolita como Sexo en Nueva York. En un artículo de lectura casi obligada de Emily Nussbaum se relata como la cuarta temporada de uno de los Shows más importantes de la HBO ya había terminado de ser editada para cuando los atentados tuvieron lugar. Y era una catástrofe.

El primer capítulo terminaba con Samantha bailando con su pareja en una azotea, enmarcada por las Torres. El segundo abría con una bola de cristal que tenía en su interior una réplica de las torres alrededor de las cuales se movían cristales como copos de nieve. Bajo el nuevo paradigma, uno de los creadores de la serie se dio cuenta de que aquello ya no era nieve. Era ceniza. Quizá quien lo llevó con más elegancia y saber estar fue “El ala oeste de la Casa Blanca” que dedicó un único capítulo a los sucesos, probablemente uno de los mejores de la serie: Isaac e Ismael, en el que la Casa Blanca llevaba a cabo un simulacro de atentado. Aquí es donde me gustaría ponerme dramático y decir que el mundo cambió de la noche a la mañana. Aunque no fue así. Tras el 11-s, el mundo veía con el ceño fruncido la televisión, y odiaban a esos estúpidos habitantes del Upper east Side en sus Lofts como Will & Grace. A pesar de ser una de las series de mayor audiencia post 11-s, perdía fuelle poco a poco y probablemente aparte de la situación geopolítica, algo tendrían que ver sus guiones: el problema principal en la serie era que Grace salía con Woody Harrelson. Bajo el manto de los atentados, este problema ya no parecía siquiera una molestia (y hablando de ello, ¿alguien llegó a creerse eso? Una pregunta más importante ¿Alguien veía Will & Grace en sus últimas temporadas?).

Quizá el problema no estaba tanto en el 11-S como en un género que comenzaba a morir por agotamiento. La Sitcom tradicional, con sus Laughing tracks, ambientada en una gran ciudad, sus grandes apartamentos y las cada vez más rocambolescas historias de amor (Joey y Rachel por favor) moría de vergüenza mientras comenzaba a florecer un nuevo tipo de comedia. Ya no tenía sentido estar con los amigos. Los amigos podían morir en cualquier momento en un terrible atentado terrorista. Ahora el sitio para hacer comedia era la oficina. Si bien The Office abrió la veda, ya existían comedias extrañas tras los acontecimientos del 11-s: la sobrevaloradísima Scrubs o la infravaloradísima Malcolm. También sobrevivieron pequeños despojos de los años pre-atentados, con Dos hombres y medio o aquellos maravillosos 70, pero ninguna trataba directamente sobre la amistad ni estaban ambientadas en Nueva York. Para cuando las oficinas de Dunder Miffin se habían convertido en una parada obligatorio para todo adicto a la comedia, nos habíamos olvidado de las amistades e incluso del amor fuera del trabajo. Se sumó a esta corriente la fantástica Parks & Recreation, y ya desde hacía unos años llevaba siendo cancelada cada temporada Arrested Development. Por supuesto, en ninguna de ellas tres se mencionan los atentados. Fue en la comedia en donde más se han hecho notar los sucesos y no es precisamente porque las heridas estén abiertas, si no porque se ocultan, se tapan, se olvidan Ni siquiera aparecen en la única comedia que volvió a la gran manzana, “Como conocí a vuestra madre”.


Hemos tenido que esperar bastante para que, en los últimos años, uno de los sucesos más importantes de lo que llevamos de Siglo por fin comience a colarse en las series, pero no en las comedias. Mientras otros dramas como Sense8 mencionan abiertamente como un punto fundamental de la trama el 11-S o series de espías como Rubicon (¿Porqué nadie se acuerda de Rubicon? ¿Por qué permitisteis que se cancelase?) lo utilizan como punto de partida, en las comedias no se menciona en absoluto. Y tiene sentido, porque la muerte de 3000 personas no tiene nada de gracioso, pero al mismo tiempo resulta bastante frustrante que la única mención que se haya hecho en los últimos años haya sido en Padre de Familia (en el capítulo Return to Pilot). Series cómicas maduras y exigentes consigo mismas como Bojack Horseman, Love, Louie o Master of None obvian el suceso. Por supuesto que no tratan siempre de ello, no lo rozan si quiera, pero para ser algo tan asentado en la cultura estadounidense y que ha removido sus cimientos con tanta fuerza… ¿donde está?. La mención más clara es ese pequeño guión aparecido en 2013 para un capítulo nunca grabado de Seinfeld que transcurre en los días posteriores al atentado. Y que nunca vio la luz. Quizá porque aunque tenga gracia, no deberíamos reírnos. O porque, directamente, ya nos hemos olvidado (o nos queremos olvidar) de ello.

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