El ghetto de la música electrónica

¿Goza la música electrónica del reconocimiento que se merece como producto cultural? ¿Alguna vez dejará de estar asociada por el público general al mundo de la noche?

Por Javi Jiménez

Es difícil encontrar un momento en el tiempo en el cual la música electrónica haya tenido una difusión similar a la que tiene ahora. De música de minorías ha pasado a ser música de masas. El boom del EDM se ha encargado de llevar una bassline a prácticamente todos los hogares del mundo. Ha levantado festivales, movido a público y generado un volumen exacerbado de dólares; elevando a los DJs al nivel de súper estrellas de rock.

DJ-Paul Kalkbrenner -crowd-musica electronica

Y sin embargo, la música electrónica sigue gozando de una increíblemente mala prensa. Acaba siendo música de segunda clase, el menú bigmac de la música. Noche, drogas y excesos son el compañero inevitable de la electrónica cuando llega a los grandes medios. Parece que la electrónica solo vale para escucharla de fondo cuando te pones fino e intentas encontrar a otra alma solitaria en la pista del club.

No puedo evitar sentirme un poco furioso cuando estás en tu habitación en pleno apogeo del tardeo disfrutando de una sesión de technazo y el compañero de piso de turno pasa y te pregunta si te trae unas pastis o algo que parece que estás en buen momento para trajinartelas. Pues, hombre, no. Igual que escuchando a The Beatles nadie te ofrece LSD, no necesito nada de esa sospechosa riñonera que llevas ahí colgada.
Lo más lamentable del ejemplo es que no es algo anecdótico, si extrapolamos al resto de la sociedad nos encontramos algo parecido.

Es increíble porque el género de la electrónica es amplísimo, desde el popular EDM, dance, trance, techno, house, drum and bass, dubstep y medio millón de géneros más bailables, hasta sonidos experimentales como el drone. Pasando por gente con un concepto más cercano al de banda que al de DJ. Es imposible que todo caiga bajo el mismo saco.

Igual soy yo el tipo raro que puede escucharse la sesión de technazo de Monegros de las 7am un día cualquiera a las 7 de la tarde sin tener que consumir nada en especial. O igual es que el mundo de la música de baile está cargado de prejuicios.

¿Qué ha logrado que esta concepción de la música electrónica haya calado tan hondo?

El Club

La espada de doble filo de la electrónica. Nadie ha hecho más por ella y a la vez la ha perjudicado tanto. Los promotores que tanto se esfuerzan por traer a lo más refinado del panorama, de dar oportunidades de escuchar buena música y a buenos artistas cada fin de semana en tu club favorito, han sido, son y serán vitales para esta cultura.
Pero de la misma manera la cultura del club encarcela a la electrónica entre esas cuatro paredes. Las salas vips, los excesos, el público que sale de marcha y le da igual que esté pinchando Paul Kalkbrenner o la gallina caponata haciendo el pino puente; las fototetas, los pasteles voladores… Acaban creando la concepción de que la música electrónica no existe hasta después de medianoche y es poco más que un circo en la que no se valora ni la propia música ni a los artistas que la producen.

-Me voy de concierto.

– Me voy contigo.

-No sabía yo que te gustara el acid jazz progresivo.

– Que va, si yo solo voy a ponerme ciego jejeje xdxdxd

¿Te parece rara esta situación? ¿Entonces por qué se da cuando sustituyes el concierto por el club? ¿Por qué no se valora como se merece? Desde el propio club también hacen mucho daño, 10000 watios de sonido, juegos de luces, Jagermeister, 300 gogós, orejitas de gato a todos los asistentes… ¿música? Si algo pondremos de fondo mientras tanto.

El club se ha convertido en un ghetto. Gracias a los festivales parece que se ha conseguido sacar a la música de este lugar,  pero acaba siendo siempre el producto de altas horas de la madrugada. Ojo, no digo que esté mal ya que puede ser la mejor banda sonora para terminar el día, pero ¿por qué no para empezarlo?¿es necesario ese componente de nocturnidad? Algunos están intentando cambiarlo, ahí está el Sónar de día, o festivales de artistas audiovisuales como el L.E.V o Volumens que llevan a otros contextos la música electrónica.

El DJ

Últimamente todo el mundo es DJ. Cualquiera con un ordenador portátil puede ponerse a pinchar. Es un concepto muy amplio que alberga a mucha gente muy diferente. El chaval que en tu pafeto habitual se encarga de poner los temazos mientras te tomas unas cañas es DJ. El que en el club pone temas y no mezcla es DJ. El artista que maneja los platos con precisión jirúrquica, hace una sesión impecable, llena con mezclas con mucho flow y un setlist con una progresión inmejorable, es DJ. El que va al festival de turno a levantar las manos en el aire, preguntar por el micro que qué tal estamos y poner una mezcla pregrabada… Es DJ. La diferencia entre ellos es abismal.

Él también es DJ

La figura del DJ es vital para la música electrónica, no se entendería sin ela, pero no todo se reduce a esta. Hay vida más allá, gente con mil cacharros haciendo live, creando sonido de la nada; bandas que hacen electrónica. Sin embargo todas ellas han acabado bajo el mismo icono del DJ.
Parece que el termino está tan estigmatizado que  ahora mucha gente huye de él denominándose “productor”, un término que establece una barrera entre el pinchadiscos y el artista completo.

Parece que ser DJ está mucho menos reconocido que tocar cualquier instrumento en una banda. Los prejuicios llegan hasta el nivel de artistas como Arcade Fire que en el anterior Coachella le echaba en cara a Deadmau5 que no tocaba instrumentos de verdad.
Ha llegado el momento de que el concepto de artista de música electrónica escape al de DJ y se le valore como lo que se merece.

El mundo de la electrónica es amplísimo, está lleno de artistazos como la copa de un pino, de cientos de miles de concepciones de la música que poco a poco hemos arrinconado en ghettos. La música electrónica es cultura, hay que salir de ellos y conseguir que se reconozca a este género como lo que es. Quiero poder escuchar una sesionaza de house a las 7 de la tarde como quién va a ver un concierto. Quiero que la electrónica salga del ghetto que se ha fabricado, rompa con los prejuicios y acabe llegando a su merecida posición.

 

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Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

3 comentarios en El ghetto de la música electrónica

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