El Jardín de Suldrun (Trilogía de Lyonesse 1), de Jack Vance

Reyes, princesas, magos, hadas y otros traumas infantiles.
Por Chema Mansilla

El Jardín de Suldrun es el primer libro de la Trilogía de Lyonesse, un clásico de la novela fantástica reeditado recientemente por Gigamesh, que sí, que edita más libros a parte de de los de Martin. y libros fantásticos, y no me refiero al género, me refiero a que son libros de gran calidad literaria.

A los que se acerquen a esta obra de Jack Vance siguiendo la pista de Martin, atraídos por el buen hacer de la editorial de Alejo o las estupendas portadas de Corominas, tal vez les descoloque el tono de este libro. Pero que nadie se asuste. Mientras que Canción de Hielo y Fuego parece una novela histórica con toques fantásticos, aquí nos encontramos con una historia fantástica disfrazada de novela histórica. El trabajo de Jack Vance ha sido el de recrear un mundo imaginario, a partir de mitos y leyendas de toda Europa, y en medio de un periodo medieval real de la historia. Y su trabajo ha sido maravilloso, y maravillante, porque acercarse a esta obra supone entrar en el retorcido sueño de un historiador.
El grueso de esta obra serán las aventuras y desventuras de un príncipe en busca de su hijo perdido, y las desventuras y aventuras de ese mismo niño perdido. Por el camino, al más puro estilo de la tradición clásica de cuentos y fábulas, tendremos trolls que esclavizan niños, hadas sometidas a castigos sexuales, magos envidiosos y criaturas feéricas traviesas, malignas y realmente cabronas. A aquellos lectores de sagas como la de Geralt de Rivia no les será algo desconocido, si bien Vance escribió esto diez años antes que Sapkowsi los suyos.
El primer tercio del libro está dedicado a las penurias de una princesa cuyos padres no la aman. Una vez alcanzada su madurez, y sin desvelar nada del argumento, poco o nada se vuelve a saber de Suldrun y su jardín. El cambio de protagonistas también viene acompañado de un cambio de ritmo y de tono que enriquece la lectura. Los diferentes personajes pasarán de una aventura a otra, cada una un pequeño cuento en sí mismo, con su moraleja incluída. El giro interesante es que estos cuentos siguen el modelo más clásico y original, y no esa dulcificación a lo Disney a la que estamos acostumbrados hoy en día, donde se obvian las crueldades de las hermanastras de la Cenicienta, o las violaciones a las que la Bella Durmiente es sometida por su príncipe durante su periodo de letargo. Este no es un libro de cuentos para niños, a no ser que quieras que el niño sepa DE VERDAD lo que le espera si se pierde una noche en el bosque.
El tapiz que teje Vance, lleno de reyes, vasallos y territorios es rico y detallado. No llega a la locura de Martin ni a la de Tolkien, pero hay suficientes casas familiares de señores menores, cada una con sus peculiaridades, como para que todos los aficionados a la heráldica que lean este libro sean felices. Otra diferencia respecto a otros referentes literarios es que las batallas de Vance, al menos en este libro, duran unas cuantas páginas, y no capítulos (o libros) enteros. El ritmo de la saga de Lyonesse es engañoso, ya que pasan muchas cosas en muy poco tiempo. En este libro de apenas 400 páginas cubrimos unos 15 años de historia de estos reinos mágicos e irreales. Lo que para Tolkien sería un prólogo y para Martin un atardecer en el Muro.

Sin duda El Jardin de Suldrun, y por extensión la Trilogía de Lyonesse es una lectura refrescante e interesante, que nos permite volver a encontrarnos con un autor olvidado y ninguneado en nuestro país durante casi 30 años, y que sin duda merece nuestro respeto como lectores.
Durante la lectura del libro no dejaba de pensar que Vance se habría hecho de oro a nivel internacional si estos libros aparecieran editados hoy en día como novedad, junto a los de Rothfuss o Collins. Hay que agradecer a Gigamesh que nos permita redescubrir este clásico.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

Acerca de Chema Mansilla 195 Articles
¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*