EL LIBRO DE LOS INSECTOS HUMANOS. De Osamu Tezuka.

Siempre se ha considerado una delicia leer al dios del manga. Disfrutar El Libro de los Insectos Humanos, después de 40 años escrito y traducido al español, se puede considerar un auténtico lujo.
Por Teresa Domingo.

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Hace una semana, leyendo Gichi Gichi Kid, de Maruo, uno de sus personajes me parecía totalmente dibujado por Tezuka, y recordé que en mi montón de cosas pendientes por leer (ya no sé siquiera si puede llamarse pila) estaba El Libro de los Insectos Humanos, de Osamu Tezuka. Y fui directa a por él, claro.

El Libro de los Insectos Humanos es un gran thriller, un complejo entramado de personajes, cuyas historias se ven conectadas y condicionadas por la protagonista, Toshiko Tomura, una joven que ha alcanzado el éxito en numerosas disciplinas a base de pisotear a los demás. La clave de Toshiko es acercarse e imitar a sus “víctimas”, absorbiendo poco a poco sus vidas y anulándolas por completo, hasta conseguir ocupar su lugar y arrebatarlas el triunfo. Actrices, directores, escritores, arquitectos, hombres de negocios… nadie está a salvo del aguijón de Toshiko Tomura. No le importa valerse de cualquier arma y, sin ningún tipo de escrúpulo, recoger los éxitos de años de trabajo del verdadero autor. La peculiaridad de Toshiko es que es capaz de transformarse, de sufrir una metamorfosis total, liberándose por completo de su yo anterior, y de cualquier remordimiento, como una mariposa cambia de forma, ella va cambiando movimientos, actos y pensamientos, en cada etapa de su vida. Así como, en el reino de los invertebrados, la mantis religiosa no siente culpa alguna por arrancarle la cabeza al macho tras el acto sexual, Toshiko no siente ninguna empatía ni arrepentimiento por toda la muerte y decepción que va dejando a su paso. Y estos son sólo algunos de los innumerables símiles que podemos encontrar en esta obra maestra.

Dividida en cuatro capítulos, esta historia compara constantemente al ser humano con insignificantes insectos, ya sea incluyéndolos en los kanjis de los nombres de los personajes, y traducido en las notas al margen, o nombrando cada capítulo con uno de ellos: la cigarra de primavera, el pulgón, el coleóptero y el grillo. Cada uno de estos insectos se puede relacionar con los estados y cambios de la protagonista y las situaciones que la rodean. Insectos que mudan de piel y se transforman varias veces en su vida. Parásitos que se alimentan de todo lo que se encuentran a su paso para sobrevivir. Bichos agresivos y territoriales, que sólo quieren tener la bola más grande de estiércol.

el-libro-de-los-insectos-osamu-tezuka-01En este manga, también conocido como Metamorfosis Humana, además de la historia de Toshiko Tomura, Tezuka nos deja ver su gran afición entomóloga, que cultivaba desde niño. De hecho modificó su nombre para en sus kanjis se incluyera el de “insecto”. Pero lo más importante es que hace un análisis crítico del capitalismo, desgranando aspectos sociales y económicos de la época, pero que bien vale para la que nos ha tocado vivir a nosotros, y es que a través de la narración penetramos en el mundo del teatro, de los grandes negocios y de la corrupción. Asistimos, casi sin despeinarnos, al fiel retrato de la naturaleza egoísta del ser humano, plasmada en los personajes, que buscan su propio triunfo. El aura de mal rollo que desprenden todos ellos se ve aumentada por el contrapunto que ofrecen el dibujo de Tezuka, tan calmado, tan bonito, tan Tezuka, en el que hasta un plato de comida se convierte en una viñeta para admirar.

La narración es espectacular. Rápida y ágil, como al maestro de maestros le gustaba hacer suceder los acontecimientos, y podemos ver en la mayoría de su obra. Las composiciones originales y atrevidas, nunca vistas hasta ese momento, que se adaptan a las necesidades de la trama, son además una manera de ganar adeptos con nuevas ideas.

Hay que tener en cuenta que Tezuka usa elementos narrativos propios del cine y de ellos hace surgir viñetas y composiciones experimentales que ahora estamos acostumbrados a ver en cualquier manga: simulaciones de fundido a negro en la última viñeta de una acción, en la que únicamente vemos los bocadillos que cierran el diálogo, o el uso del simbolismo mezclado con escenas explícitas de sexo, incluso de sexo homosexual, totalmente escandaloso para su época. Tremendamente bello, envolvente, casi inocente, en unos tiempos en los que ya hemos visto de todo.

Una historia redonda que hay que alabar por partida doble: por un lado tener en cuenta que esto fue una obra serializada, como casi todos los mangas, en una revista, con cierta periodicidad, y sorprende lo bien que encajan las diferentes tramas, los personajes, los clímax y anticlímax… Todo. Y por otro lado… ¡que han pasado 40 años! A mi me dicen que ese guión es novedad y se escribió el mes pasado y me lo creo. Excepto por algún momento que otro, de los que se avisa al comienzo del propio tomo, por parte de Tezuka Productions. La situación social ha cambiado, y afortunadamente el papel de la mujer también, y el tomo contiene escenas y expresiones que ahora no están bien vistas, pero que, por suerte, y me atrevería a decir que por los pelos, no ha sufrido censura y se ha mantenido fiel al original. No es cuestión de destrozar una obra considerada herencia cultural en Japón y que muestra la realidad de entonces. Ni siquiera es casualidad que Tezuka haya elegido una protagonista femenina para un papel tan rastrero y deplorable, que simboliza lo peor del ser humano, pero eso es lo bueno, la capacidad de adaptación al momento del sensei.

insectoshumanosLas composiciones de Tezuka son originales, atrevidas y divertidas, lo nunca visto hasta ese momento. Constantemente evolucionando, reinventándose a si mismo y al manga, incluso, es posible que El Libro de los Insectos Humanos sea la obra que marcó el cambio del autor. Un cambio radical, una metamorfosis que le llevó del manga infantil al gekiga y otros géneros de manga adulto, donde pudo usar un estilo de dibujo más realista, adaptarse y crecer con los mismos lectores que crecieron con sus obras y demandaban manga acorde con su edad y con nuevos temas nunca antes usados en estos cómics. Y así han perdurado y nos han sido legados títulos como Adolf, Black Jack, Ayako o La Princesa Caballero.

Publicado por primera vez en Japón en 1970, El Libro de los Insectos Humanos ha llegado a nosotros editado recientemente por Astiberri, con cubierta rústica de tapa blanda con solapas. 364 páginas en un solo tomo, impreso en blanco y negro y papel grueso. Muy bien acabado, cosa que se agradece, pues es un cómic que no debería faltar en ninguna estantería.

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

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Si es creepy, es para mí.

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